México y Polonia: los puntos de conexión

 

En el marco de la próxima visita oficial del presidente polaco Andrzej Duda a México, un grupo de periodistas tuvimos el privilegio de conocer algunos aspectos de la realidad política, económica y social de este país que se encuentra colocado al centro de Europa. Pronto una lección histórica se hizo presente: el peso que juega la geografía para esta nación acorralada por Rusia y Alemania, dos centros neurálgicos del poder mundial que comparten vecindad con Polonia.

Desde su más temprana historia, Polonia ha sido un país altamente codiciado por los intereses de las potencias globales, su posición geoestratégica la ha llevado a sortear los cálculos de su repartición e incluso el apetito de su desaparición que la sacaron del mapa político por 123 años. Fue en 1918, cuando Polonia recuperó su independencia, después de haber estado asediada por Prusia, Rusia y la monarquía austro-húngara, y más adelante invadida por la Alemania nazi y el totalitarismo ruso en la Segunda Guerra Mundial. Con la geopolítica por delante, Varsovia vio nacer a uno de los geopolíticos más influyentes en la política exterior de Estados Unidos, Zbigniew Brzezinski, quien fue consejero de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter y un erudito en estudios estratégicos e internacionales.

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Cambios territoriales en Polonia 1635-2009.  (Dominio Público, vía Wikimedia Commons).

Polonia cuenta un posicionamiento internacional destacado como país puente entre Europa Occidental y Oriental, una nación llamada a conectar con la región euroasiática con quien mantiene relaciones sólidas y al más alto nivel, una plataforma multidimensional para promover vínculos con terceros países a través de los atributos que despliega como la sexta economía de la Unión Europea (UE). Mediante un proceso de transformación de gran calado que permitió su transición del comunismo hacia una economía de mercado, Varsovia ha cobrado mayor peso y talla al interior de los países europeos. Recordemos que el polaco Donald Tusk conquistó el cargo político más codiciado dentro de la ecuación comunitaria como presidente del Consejo Europeo y consolidando su voz como el mayor actor de influencia política y económica dentro del Grupo Visegrád, a su vez conformado por Hungría, República Checa y Eslovaquia.

Bajo los embates de la crisis financiera global del 2008, Polonia fue bautizada como la “isla verde” por haber consolidado el crecimiento económico más dinámico de los países de la OCDE. Gracias al vigor de su mercado interno, su sector exportador y al uso del zloty -y no del euro- como moneda nacional evitó caer en recesión frente a sus pares europeos. Justamente sus autoridades económicas nos han confirmado que en los últimos 30 años, el PIB per cápita se multiplicó por ocho, mismo que alcanzó los 26,403 dólares en el 2015. En esta historia no podemos esquivar que Polonia ha sido el país más beneficiado por los fondos de cohesión social recibidos, será Varsovia quien recibirá 100 billones de euros durante el período 2014-2020, de acuerdo a lo señalado por su Agencia de Promoción de Comercio e Inversión.

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Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo. Fuente: ZN.ua

Mientras que Polonia concentra el 79% de su comercio con la UE, México supera el 80% con Estados Unidos. En un interés por diversificar mercados y capitalizar nuevos nichos de negocio, México y Polonia convergen en su interés de escalar el nivel de ambición de la relación bilateral. Una oportunidad que toma un nuevo relieve ante la llegada de la furia populista a la Casa Blanca y el fin de la relación especial con Washington al tiempo que tiene lugar la modernización y la actualización del Acuerdo Global entre México y la UE, éste último un incentivo para impulsar relaciones con mercados no tradicionales ante la concentración excesiva de nuestros vínculos comerciales y de inversión con seis países de los 27 del club europeo.

Alentar la curiosidad, combatir el desconocimiento, comunicar los retos y oportunidades y fomentar el diálogo proactivo entre diferentes sectores y actores de la relación bilateral deberá guiar los esfuerzos para empoderar esta relación potencial que puede adquirir nuevos bríos y dimensiones. En este contexto, Polonia decide convertirse en observador de la Alianza del Pacífico y establecer una oficina de promoción comercial en la Ciudad de México para atraer inversiones y capitales. Sobre este ropaje se acerca la visita del presidente polaco Andrzej Duda a México.

 

 

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Comicios en Países Bajos, Francia y Alemania perfilarán el destino de la UE

El 2017 es un año de definiciones para la Unión Europea (UE). El destino se juega con comicios en Países Bajos, Francia y Alemania –la canciller Angela Merkel, quien se postulará para un cuarto mandato- y quizá elecciones en Italia ante la dimisión de Matteo Renzi.

El juicio de las urnas pasará por estos países fundadores de la UE y miembros de la Comunidad Europea del Carbón y Acero en donde la derecha conservadora y más extremista está ganando popularidad por el sentimiento de inseguridad económica, la amenaza del terrorismo y la crisis de inmigrantes y refugiados.

Como año atípico en la escena global, el 2016 estuvo marcado por el profundo enojo de los ciudadanos con el establishment, el status quo y la política tradicional. La furia nativista, el sentimiento antisistema, los signos de desglobalización, el grito proteccionista y de cierre de fronteras se apoderó de la política internacional con el divorcio del Reino Unido de la UE (Brexit) y la victoria de Donald Trump en Estados Unidos

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LAS GUERRAS ABIERTAS DE DONALD TRUMP

¿Cuántos frentes de guerra ha abierto Donald Trump con el mundo al ejercer la presidencia más poderosa e influyente del planeta? En un mes y medio el nuevo inquilino de la Casa Blanca ha lanzado sus municiones directas o indirectas contra México, América Latina, Europa, China y hasta Oceanía con la llamada telefónica que irritó al primer ministro de Australia, Malcom Turnbull sobre el acuerdo de refugiados pactado bajo el gobierno de Barack Obama.

Pese a que la furia populista abre una ventana de oportunidad para la reconciliación entre Estados Unidos y Rusia, después del grave deterioro de las relaciones bilaterales bajo la administración de Obama, los vínculos entre Washington y Moscú no se antojan suaves ni tersos. Más allá de la voluntad política de animar la diplomacia bilateral, los intereses de seguridad nacional de EE.UU. harán choque con los cálculos geopolíticos del Kremlin.

Ejemplos de política exterior junto con otros en materia de política interna reflejan que la verdadera guerra de Donald Trump reside en deconstruir el sistema, la idea fuerza que encuentra terreno en el profundo enojo de los ciudadanos con el establishment, el estatus quo, la política de siempre y con la globalización asimétrica y dispar que no reparte dividendos sino ensancha desigualdades. Hoy nos encontramos ante una lucha descarnada entre las fuerzas pro-sistema y aquellas que buscan golpear, revertir y desgranar el orden establecido. En palabras del estratega jefe de la Casa Blanca,  Steve Bannon hay que “desmontar el sistema”.

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Fuente: The Herald.

Con esto en mente, Donald Trump gobierna con su instrumento predilecto, las órdenes ejecutivas que le permiten esquivar al Congreso a pesar de contar con mayorías en la Cámara de Representantes y el Senado y reforzar su carácter de “presidente independiente”. Aunado a la imagen de unidad que los republicanos deben reflejar al interior del partido lo cierto es que el repudio y distanciamiento se han apoderado de muchos legisladores del partido gobernante. Tan solo veamos el caso de Betsy Davos –su confirmación como Secretaria de Educación se decidió por el voto del vicepresidente Mike Pence-.

A los golpes bajos con el Partido Republicano se le suma la confrontación directa con los medios de comunicación, otra consigna de Donald Trump para menguar el sistema y acallar a quien considera el “enemigo del pueblo”. Por si fuera poco, Donald Trump también ha abierto una guerra contra el orden liberal que prevaleció desde el fin de la Segunda Guerra Mundial arremetiendo contra los principios de libertad, igualdad y tolerancia. No en vano, el equipo de Trump estudia la salida de Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, amenaza con abandonar el Acuerdo histórico de París para combatir el cambio climático e intimida con desconocer a la OMC si no favorece sus intereses comerciales.

En tierras americanas, la guerra con México y las relaciones con Cuba parecen ser los dos puntales más expuestos. México ignoró por mucho tiempo el fenómeno Trump, privó el silencio, el miedo e inmovilismo antes que la mesura. Nuestro país no supo destruir a tiempo la idea del Muro, un agravio que resulta inútil a la hora de conocer los datos duros y tendencias. Los demonios que detentan a Trump no son nuevos en Estados Unidos cuando los hombres de raza blanca se sienten incómodos con su posición demográfica que los convertirá en minoría. Las señales del ultraconservadurismo racista, supremacista y xenófobo pulsados en el Tea Party, no merecieron el cuidado y esmero de México para invertir en una estrategia de cabildeo y relaciones públicas en Washington.

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Fuente: BBC

Ante la posición dudosa, titubeante y sumisa de México para contener a Donald Trump, América Latina no tiene incentivos para construir un frente común, una posición de unidad que tampoco se encuba fácilmente ante una América Latina dividida, polarizada ideológicamente, en recesión económica, corrupta y con una crisis de representatividad. Con todo y ello la era Trump debe alentar un consenso regional anti-Trump pues el enfriamiento de las relaciones tienen como disparador el menosprecio de la agenda del desarrollo por los criterios de securitización y por la agenda antiinmigrante que busca cerrar fronteras y recrear nuevos enemigos y culpables.

@RinaMussali

http://www.facebook.com/RinaMussali

*Este artículo fue publicado en el diario Excelsior: http://www.excelsior.com.mx/opinion/columnista-invitado-global/2017/03/09/1150979

 

 

 

 

 

 

 

Elecciones en Ecuador: la prueba de fuego para los países del ALBA

El año electoral en América Latina arranca con los comicios de Ecuador que serán seguidos por  las jornadas en Chile y Honduras respectivamente. La importancia de estas elecciones recae en que está en juego la continuidad de la izquierda progresista en América Latina y el futuro geopolítico de la región. Prácticamente bajo la espalda de Ecuador se carga con la responsabilidad de defender el proyecto socialista del siglo XXI.

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Fuente: notimundo.com.ec

Las elecciones en Ecuador no se pueden despegar del contexto regional e internacional. La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el fin del súper ciclo en los precios internacionales del petróleo, la desaceleración económica de China, la revalorización del dólar y el trágico terremoto de abril del 2016 que echó para atrás el reloj del desarrollo en Ecuador, todos ellos ingredientes que deberá enfrentar el nuevo sucesor de Rafael Correa, incluso lidiar con una nueva correlación de fuerzas políticas en los países del Cono Sur ante la llegada de los conservadurismos en Argentina con Mauricio Macri, Brasil con Michel Temer y Venezuela con la oposición que controla la Asamblea Nacional.

De acuerdo a lo que señalan las encuestas –que hay que leerlas con sumo cuidado- se pronostica una segunda vuelta electoral. Es decir, Lenin Moreno, el candidato oficialista de Alianza País y continuista de la Revolución Ciudadana de Rafael Correa difícilmente conseguirá el 50% de los votos o el 40% con un diferencial del 10% entre el primer y segundo contendiente. De ser este el caso, se abrirá un compás de espera hasta el 2 de abril.

Este juego electoral se desdobla entre el oficialismo y una oposición altamente dividida y fragmentada entre siete candidatos. Guillermo Lasso, el principal contendiente y quien perdiera las elecciones presidenciales frente a Rafael Correa en 2013 propone un proyecto político y económico diametralmente opuesto al de Lenin Moreno. Sus líneas de gobierno pasan por abrir la economía al exterior, eliminar una docena de impuestos y generar un millón de empleos. Por otro lado, tenemos el liderazgo de Cynthia Viteri del Partido Social Cristiano, quien ha ganado mayor popularidad en las últimas semanas.

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De izquierda a derecha: Cynthia Viteri, Guillermo Lasso y Lenin Moreno.                          Fuente: ociolatono.com

Un dato interesante y que ha levantado polémica alrededor de estas elecciones es la consulta popular que tendrá lugar el mismo 19 de febrero, a propósito de que los ciudadanos ecuatorianos decidan si prohíben que servidores públicos posean dinero y activos en paraísos fiscales, una iniciativa que ganó luz, a raíz de los Panama Papers. Si bien se trata de una decisión contextualizada dentro del portafolio de la política exterior de Rafael Correa todo indica que tiene dedicatoria contra Guillermo Lasso, el principal adversario del oficialista Lenin Moreno.

Con este rally electoral, Rafael Correa se despide de 10 años en el cargo, el presidente con mayor permanencia consecutiva en el poder de las últimas décadas, pues recordemos que Ecuador ha sido un país de quiebres y sobresaltos en relación a la democracia, un recorrido histórico lleno de dificultades para robustecer su vida republicana ante los golpes de Estado, fragilidad institucional y las enormes diferencias que existen entre la costa y la sierra. No olvidemos el lapsus de inestabilidad política que atrajo los reflectores del mundo ante la insubordinación policial del 30 de septiembre del 2010, cuando se puso en peligro la vida del presidente Rafael Correa y la gobernabilidad del país.

De esta manera, Rafael Correa se despide de la presidencia de Ecuador con un índice de popularidad que ronda los 40 puntos porcentuales, la bonanza petrolera que le permitió financiar la Revolución Ciudadana con políticas sociales muy ambiciosas y reducir los índices de pobreza y desigualdad. Ahora todo cambia ante un panorama sombrío de la economía nacional: recortes, austeridad, endeudamiento y falta de solvencia fiscal aunado a una pérdida del PIB por el terremoto del año pasado.

Por último, otro factor que está empañando la jornada electoral es la trama de corrupción sistémica y endémica que se fragua en América Latina, ahora con el caso de la constructora brasileña Odebrecht, quien pagó sobornos a cambio de contratos de obra pública en diez países de la región. Este escándalo ha golpeado a Ecuador, a su élite política y a los funcionarios ligados al Plan Nacional del Buen Vivir.

OPINIÓN: DONALD TRUMP Y BARACK OBAMA, UNA TRANSICIÓN CON MUCHOS TIRONES

Todo apunta que el poder suave de Barack Obama será relevado por los criterios impuestos por la ‘realpolitik’ y la desconfianza pregonada hacia las organizaciones internacionales.

En contra de todos los pronósticos, la furia populista se impuso en el país más poderoso del mundo con la victoria de Donald Trump en Estados Unidos. La revuelta blanca que encontró eco en el “cinturón del óxido” o el llamado Rust Belt, el bastión manufacturero de Pensilvania, Ohio, Wisconsin y Michigan que dio la voltereta electoral como producto del declive económico y el proceso de desindustrialización.

Fue el 8 de noviembre que la voz de la clase trabajadora blanca que sobrevive con un sueldo estancado se hizo escuchar. De esta manera, el sentimiento localista y nativista de la Unión Americana le dio cauce a las fuerzas supremacistas, nacionalistas y antinmigrantes.

Estados Unidos perdió civilidad y dignidad con los comicios celebrados el año pasado. El cambio ganó y el voto popular que no determinó quién sería el nuevo inquilino de la Casa Blanca fue rebasado por el Colegio Electoral como producto de su democracia disfuncional.

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EL RELEVO DE BAN KI MOON EN LA ONU

El año 2017 se estrena con dos legados que no podemos esquivar en la agenda internacional: la despedida de Barack Obama como presidente de Estados Unidos y el adiós de Ban Ki-moon como Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, dos puestos que serán reemplazados por la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y Antonio Guterres como máximo líder de la organización internacional.

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Fuente: image.posta.com.mx

Después de diez años en el cargo con dos mandatos, Ban Ki-moon pudiera postularse para la presidencia de Corea del Sur, después de la dimisión de Park Guen Hye y del ciclo de inestabilidad política que padece su país de origen. De presentarse a las elecciones tendría posibilidades de ganarlas pues las encuestas lo sitúan en segundo lugar detrás de Moon Jae-in, exlíder del principal partido de oposición.

Como en toda gestión, el legado de Ban Ki-moon al frente de la ONU deja una estela de blancos, negros y grises. Sus detractores lo señalan como un líder débil, poco carismático y con respuestas tímidas a la hora de tomar decisiones y enfrentarse al gigantismo de las potencias centrales. Una figura maleable que no pudo influenciar en la geopolítica global, sobre todo en la guerra en Siria que desde un principio encontró los disensos de Estados Unidos y Rusia, dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

Los frentes abiertos que deja Bank Ki-moon a su sucesor portugués son amplios y variados: la guerra en Siria, el conflicto en Ucrania, la carrera armamentista, el desentendimiento entre palestinos e israelíes, el flagelo del terrorismo, los ciberataques y las ambiciones nucleares de Corea del Norte, además de los conflictos en varios países africanos.

Siendo surcoreano, Ban Ki-moon no pudo parar las aspiraciones nucleares de Kim Jong Un, ahí está la prueba de la bomba de hidrogeno en el 2016- y otras provocaciones directas al sistema de no proliferación nuclear. Este mismo fin de año advirtió sobre los preparativos de un nuevo ensayo de misil balístico de alcance intercontinental que puede llegar a tierras de Donald Trump. Recordemos que la designación del surcoreano fue aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 9 de octubre del 2006, fecha que Corea del Norte detonó de manera exitosa un dispositivo nuclear.

De entrada, los secretarios generales de Naciones Unidas están muy acotados y limitados por la actuación de los países que tienen capacidad de veto en el Consejo de Seguridad. Se trata de uno de los trabajos más complejos del mundo porque como líderes representan los intereses mayoritarios de la población mundial y la conciencia moral de la humanidad lo que hace corto circuito con los intereses nacionales y particulares de las grandes potencias en cada coyuntura internacional. ¡La realpolitik que termina de imponerse en la toma de decisiones!

Ban Ki-moon carga con la enorme deuda en Siria y con un contexto internacional que marcó la peor crisis de refugiados y migrantes desde la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, se despide del cargo en medio de los escándalos por abusos sexuales de los cascos azules, así como el brote de cólera en Haití en el año 2010, el exsecretario general, quien pidió perdón pero ha evitado reconocer la responsabilidad de la organización en el país más pobre del hemisferio occidental portador de un ADN de atraso y subdesarrollo, inestabilidad política crónica y falta de gobernanza.

Antonio Guterres también tendrá que enfrentar los flagelos de la pobreza, desigualdad, violaciones masivas a los derechos humanos y la necesaria rectificación de la globalización que ha mostrado ser un proceso asimétrico y dispar. De manera paralela deberá encarar la reforma pendiente de la ONU en materia de institucionalidad y sobre todo la necesidad de transparentar la toma de decisiones dentro del Consejo de Seguridad y de ampliar su base para que otras economías emergentes se apunten en la toma de decisiones dentro del máximo órgano de seguridad internacional. Hasta el momento existe una falta de voluntad de las potencias centrales para llegar a un acuerdo.

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Fuente: canal44.com

Pese a que la ONU maniobra con escasos recursos financieros, la llegada de los nacionalismos en Estados Unidos y Europa, el grito proteccionista y el sentimiento antisistema que ha mermado la confianza de los ciudadanos frente a las instituciones será otra prueba de fuego para el nuevo liderazgo iberoamericano. Mientras que Antonio Guterres cuenta con experiencia política, diplomática y multilateral, Donald Trump mira con total escepticismo las organizaciones internacionales y se jacta de su perfil unilateralista, aislacionista y racista, xenófobo y antiinmigrante, el presidente electo que no se comporta como un “ciudadano del mundo”.

Donald Trump amenaza el legado de Ban Ki-moon en la ONU. Sus grandes éxitos como la aprobación de la agenda 2030, los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) y el histórico Acuerdo de París que entró en vigor en el segundo semestre del 2016 para combatir el cambio climático y transitar hacia economías verdes puede sufrir de una serie de reveses ante los nuevos cambios políticos en Washington. Donald Trump ha mostrado un enorme desdén hacia la ONU, pero se le olvida que ningún país por más poderoso que sea puede por sí solo resolver los problemas mundiales. Hoy vivimos en un orden multipolar.


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2016, LOS GIROS EN LA GEOPOLÍTICA GLOBAL

2016, fue un año completamente atípico en la escena internacional. Lo sorpresivo e inesperado tuvieron lugar con la llegada de la ola populista en Londres y Washington: el BREXIT y la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca que pusieron a temblar a todo el establishment con su grito antiglobalización y signos proteccionistas, nacionalistas y de cierre de fronteras.

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Fuente: adnradio.cl

El gen pro-europeo quedó en entredicho con los resultados del referéndum del pasado 23 de junio en Reino Unido, a propósito de la decisión británica de separase de la Unión Europea (UE). Fueron los argumentos de la soberanía, toma de decisiones y el control de las fronteras que se impusieron sobre la supranacionalidad europea que mina las leyes impuestas por cada uno de los parlamentos nacionales. Otros divisores entre Londres y Bruselas estuvieron marcados por la falta de consensos en materia de impuestos, pensiones y servicios públicos. Sin embargo, ante la peor crisis de migrantes y refugiados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial fue la política migratoria de la UE lo que potenció la llamarada euroescéptica: el rechazo británico de las cuotas de inmigrantes establecidas por Bruselas.

David Cameron pasará a la historia por haber cambiado el destino del Reino Unido, una decisión que abre la puerta a la salida del club europeo con consecuencias políticas, económicas y sociales muy costosas. Además de su dimisión, Escocia pudiera convocar a un segundo referéndum para independizarse del Reino Unido y solicitar su adhesión a la Europa de los 27. No olvidemos que mientras que Gales e Inglaterra votaron a favor del BREXIT, Escocia e Irlanda del Norte se manifestaron en contra, el estatus quo que buscan revertir a través de consultas ciudadanas. ¿Seremos testigos de una nuevo mapa en Reino Unido?

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Fuente: en.mercopress.com

El rechazo a la política tradicional se dejó sentir con las elecciones en Estados Unidos del pasado 8 de noviembre. En la batalla política más importante del año se encumbró el candidato más odiado por las mujeres, migrantes, musulmanes y latinos. Con esta victoria, Estados Unidos dejo su cara más amable para atestiguar la llegada de una nueva correlación política de fuerzas: los soberanistas, supremacistas, nacionalistas, antiinmigrantes, así como los actores que se oponen a la globalización, por cierto, un proceso asimétrico y dispar, cuyos resultados han beneficiado sólo a las élites políticas, económicas y financieras a contrapelo de las clases medias y trabajadoras que portan un sentimiento más localista, nativista y de inseguridad económica.

Cabe recordar que la jornada electoral en Estados Unidos se disputó entre dos candidatos impopulares y que desagradaron profundamente al electorado, “escoger al menos peor”, fue la consigna dada para las elecciones más caras de la historia. Fueron los estados de Pensylvania, Michigan, Ohio y Wisconsin quienes inclinaron la balanza a favor de Donald Trump acompañado del voto oculto que fallaron en recoger las casas encuestadoras. Fue el mensaje del hombre blanco anglosajón menos educado y con salarios estancados lo que se reafirmó el pasado 8 de noviembre junto con un sentimiento poderoso de pérdida de identidad de la Unión Americana que terminaron por abrir la avenida de la discriminación, racismo y xenofobia.

El voto latino no hizo la diferencia para materializar el triunfo de Hillary Clinton. Por el contrario, fue la mexicanofobia uno de los sentimientos más poderosos de esta campaña junto con el credo del americanismo y antiglobalización. Nunca antes en la historia de las elecciones en Estados Unidos,  México había atrapado tanto la atención de los electores estadounidenses. Para Donald Trump, México es uno de las principales males que aquejan a la Unión Americana, de ahí su propuesta de construir un muro fronterizo, confiscar remesas, deportar a inmigrantes indocumentados y renegociar el TLCAN. Precisamente veremos privilegiar el enfoque de la militarización y securitización de la frontera en contraste con la agenda del desarrollo que abandera México.

La victoria de Donald Trump en la Unión Americana sella el fin de la relación especial México – Estados Unidos y las claves de una relación que ha generado mutuos beneficios. México pierde esta partida por no haber atendido las señales de alerta temprana: los signos del ultraconservadurismo del Tea Party, el abandono de una estrategia de cabildeo de nuestro gobierno en Washington y la falta de una estrategia de comunicación para posicionar los atributos y bondades de la diáspora mexicana en EE.UU. ¡Resulta muy tarde seguirle recordando a Donald Trump que México aporta el 8% del PIB estadounidense!

Otro acontecimiento que dejó perplejo al mundo fue el rechazo del Acuerdo de Paz sellado entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC el pasado 26 de septiembre. Otra decisión antisistema que terminó por convertirse en un referéndum sobre el desempeño del presidente cuando sus índices de popularidad rondaban el 24%. Como puntos ácidos de la paz se colocaron los temas alrededor de la reparación de las víctimas, la justicia penal y la participación política de los guerrilleros. Álvaro Uribe se encargó de recordar que los asesinatos, secuestros, homicidios, desapariciones forzadas, reclutamiento de menores de edad y violaciones sistemáticas a mujeres son actos atroces que deben ser castigados por el derecho internacional y que no pueden ser perdonados con trabajo social y comunitario. Para los detractores de la paz estos guerrilleros deben pisar la cárcel y enfrentar condenas por crímenes de lesa humanidad.

Bajo la consigna de alcanzar la paz pero de otra manera, los votantes colombianos eclipsaron el acuerdo, sin embargo dos meses después un nuevo texto fue pactado entre Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño –alias Timochenko- que cerró el conflicto armado que duró 52 años y arrojó 220,000 muertos, casi 8 millones de víctimas y 6.9 millones de desplazados.

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Fuente: prensa.com

La peor crisis de inmigrantes y refugiados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial junto con la globalización asimétrica y dispar han agravado el malestar social. La guerra en Siria ha desquiciado las fronteras de países vecinos y alzado un sentimiento de miedo e inseguridad al interior de las capitales europeas, un sentimiento que se pondrá a prueba con las elecciones que tendrán lugar el próximo año en Francia, Países Bajos y Alemania.

 


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OPINIÓN: FIDEL CASTRO, UNA CITA CON LA HISTORIA

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La nueva era de las relaciones Estados Unidos-Cuba será reversible ante la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y delante de los oídos sordos de Raúl Castro al hablar de democracia.

Mucho se ha dicho sobre Fidel Castro: caudillo todopoderoso, vencedor de la tutela imperialista, referente de la izquierda latinoamericana, maestro de la teoría conspirativa, símbolo de la resistencia anticolonialista y líder mesiánico y omnipresente; todas ellas particularidades del héroe y verdugo que marcó el trajinar del siglo XX.

Un personaje de alto calibre que levantó pasiones y odios, simpatías y antipatías, partidarios y detractores, así como aborrecimientos y esperanza.

Fidel Castro fue el monstruo de 1,000 cabezas que supo influenciar de manera extendida el mundo. El peso de la ideología y narrativa le dieron un espacio en la geopolítica global y en la matemática entre potencias… continuar leyendo

OPINIÓN: CHINA, EL GANADOR DE LA POSIBLE SALIDA DE EU DEL ACUERDO DE PARÍS

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Aún cuando el Acuerdo de París ya entró en vigor, el triunfo de Donald Trump en EU ha generado caras largas y preocupadas en la comunidad climática multilateral.

El Acuerdo de París —considerado el primer acuerdo universal sobre el clima— puede quedar en vilo ante la victoria de Donald Trump en EU y sus deseos de revertir el nuevo estandarte sobre la diplomacia verde que entrelazó Barack Obama con la comunidad internacional. Un posible retiro de este acuerdo sería un acto regresivo para la salud climática del planeta, pese a la ratificación parlamentaria de más de 110 países del mundo.

Cabe recordar que la Unión Americana acumula el 40% de la deuda ambiental del mundo, según lo establece un estudio de Nature Climate Change y que Donald Trump pudiera aumentar las emisiones de dióxido de carbono en 3,400 millones de toneladas en los próximos ocho años, frente al compromiso de Barack Obama de reducir la contribución de EU a los gases de efecto invernadero (GEI) en un 30% al año 2025, una advertencia del Lux Research, una firma de consultoría que se dedica a la inteligencia de tecnologías alternativas… continuar leyendo

DONALD TRUMP: LA REGRESIÓN

Lo inesperado, imprevisible e inadvertido sucedió con la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, tres características que acompañaron el largo proceso electoral y que no se pudieron despegar del BREXIT y del fuerte mensaje de desprecio y enojo de los estadounidenses frente al establishment, el estatus quo y la política de siempre de Washington. Ganó el “vendedor de humo”, tal y como lo señala Mark Singer en su libro del Show de Trump, el presidente electo que utilizó la plataforma del espectáculo, el lenguaje simple, focalizado y descabellado para manipular el voto irracional basado en los miedos y prejuicios.

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Fuente: epimg.net

El mensaje de la inseguridad económica del hombre blanco de baja escolaridad fue el mayor resonador del pasado 8 de noviembre, así como el sentimiento más localista, nativista y provinciano de aquellos que padecen salarios estancados y la imposibilidad de pagar las universidades de sus hijos. El sueño económico extraviado que se conjunta con los remanentes de la crisis financiera del 2008, que también tuvo como consecuencia castigar a los partidos políticos gobernantes de la Unión Europea, independientemente de los estandartes y posiciones ideológicas: la caída de Brian Cowen en Irlanda, José Sócrates en Portugal, José Luis Rodríguez Zapatero en España, Nicolás Sarkozy en Francia y Yorgos Papandréu en Grecia, entre otros.

La victoria de Donald Trump en EE.UU. que tuvo como trasfondo la raza, lo supremo y la intolerancia logró autoafirmar el poder del hombre blanco anglosajón, el grupo que se siente profundamente incómodo por las nuevas claves de la realidad demográfica que los convertirá en el año 2050 en un grupo minoritario. Para ese entonces, 1 de cada 4 personas en la Unión Americana será latino. Donald Trump encontró en la situación de desesperanza de los hombres blancos de clase trabajadora el mayor rédito de su campaña política y explotó con toda oportunidad la mayor debilidad del Partido Demócrata: haber descuidado el voto blanco.

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Fuente: elpais.com

Prácticamente nadie en el Partido Demócrata daba por perdido el “cinturón de óxido”. Desde 1992, Michigan, Wisconsin y Pensilvania eran demócratas y en esta ocasión se convirtieron en entidades republicanas, la voltereta del mapa electoral que cambió el destino de EE.UU. y del mundo. Asimismo, el 52% del voto femenino blanco prefirió decantarse por Donald Trump y alejar una vez más la posibilidad de que las mujeres puedan romper el techo de cristal. En otras palabras, desde 1967, los demócratas no han podido superar la barrera del 50% de apoyo del voto blanco.

Más allá de los insultos, agravios y humillaciones que Donald Trump lanzó contra mujeres, musulmanes, migrantes, latinos y discapacitados, el candidato republicano logró colocar otro mensaje de miedo en la mente colectiva: cerrar las fronteras para evitar la llegada de inmigrantes y refugiados cuando el mundo atestigua la peor crisis de desplazados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, un tanque de oxígeno para muchos liderazgos ultraconservadores como aquel practicado por Viktor Orbán, el primer ministro de Hungría, quien ha utilizado la narrativa nacionalista para construir el muro de la vergüenza, a propósito de evitar la entrada de inmigrantes desde Serbia.

El regreso del nacionalismo económico en EE.UU. y en gran parte de los países europeos también se toca con la ola del proteccionismo comercial, una disyuntiva que incentivará un nuevo reacomodo de alianzas regionales e internacionales. En este contexto, México se ve sumamente afectado por el discurso anti-libre comercio en aras de renegociar el TLCAN y cancelar la participación de EE.UU. dentro del TPP –el acuerdo de Asociación Transpacífico- que luce muerto precisamente cuando tendrá lugar la cumbre del APEC en Perú en noviembre del presente año.

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Fuente: wp.com

Muchas heridas le queda por sanar a Donald Trump. Su mayor desafío será conducir la gobernanza en medio de la extrema polarización y división que afecta a la Unión Americana. Mientras que la mitad de la población se conecta con el mensaje de la diversidad, pluralidad y el respeto al otro, la otra parte de la sociedad se engarza con el ticket de la supremacía, el racismo y la xenofobia.  Precisamente, la dicotomía que hoy se juega en el siglo XXI es entre sociedades abiertas o cerradas.

Por último y no menos importante, Donald Trump obligará a que la mayoría de las políticas exteriores del mundo sufran un vuelco. La posibilidad de echar para atrás el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, desconocer el calentamiento global y con ello retirarse del Acuerdo de París que ya entró en vigor –una de las victorias más significativas de la diplomacia multilateral-, así como retroceder en la reconciliación histórica entre Washington y La Habana cambiarán la geopolítica global, el escenario que surtirá nuevos ganadores y perdedores en la escena internacional.

 


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