La presidencia italiana del G7

En su reciente viaje internacional, Donald Trump hizo dos paradas claves en Europa, asistió a la cumbre extraordinaria de la OTAN en Bruselas y a la Cumbre del G7 en Sicilia, Italia, esta última para reunirse con los líderes de las siete economías más industrializadas del mundo, y que representan el 10.3% de la población mundial y el 32.2% del PIB global, según estimaciones de la OCDE. Un espacio informal pero privilegiado de contacto entre tomadores de decisiones, cuya utilidad permite abordar los problemas más apremiantes del mundo en los desafíos de la gobernanza económica global y en las amenazas de la seguridad internacional.

En su reunión en Taormina, Italia delineó una agenda temática que estuviera cruzada con la necesidad de conquistar una confianza renovada en Occidente. Los ciudadanos que escalan sus dudas en torno a la capacidad de gobernar en materia de seguridad, economía y desarrollo sostenible. En efecto, la presidencia italiana basó sus discusiones en tres pilares: la seguridad ciudadana -relacionada con los conflictos internacionales y la sacudida de las fronteras por la crisis de migrantes y refugiados; la sostenibilidad económica y la reducción de la desigualdad, así como la innovación, que consideran el nuevo catalizador de la prosperidad mundial y el crecimiento inclusivo.

En este encuentro se estrenaron cuatro caras nuevas: Donald Trump, Theresa May, Emmanuel Macron y Paolo Gentiloni: los primeros dos liderazgos, producto del grito nacionalista, populista y nativista que enfrentan los intereses de una Europa unida e integrada –los proeuropeístas Emmanuel Macron y el primer ministro de italia. Justamente, Paolo Gentiloni puso el dedo en el renglón sobre los impactos adversos que pudiera tener para la economía internacional la tentación proteccionista y dejar en vilo el proceso de descarbonización de la economía global.

No obstante, en la mesa de discusiones del G7 no se puede obviar la globalización dispar y asimétrica que han comandado los países más avanzados del mundo. Una globalización que ha socializado pérdidas y concentrado beneficios en las más altas capas sociales y que no se puede disociar del cambio tecnológico y cultural de las últimas décadas. Las brechas que separan a los países del Norte con las naciones del Sur se han ensanchado, una fuente disruptiva que puede convertirse en una amenaza a la seguridad y estabilidad internacional. Este encuentro anual que no tiene carácter vinculante ni obligatorio para sus acuerdos debe considerar dentro de su toma de decisiones los correctivos para enderezar una globalización que ha generado perdedores y víctimas.

g7logo450

Logo de la presidencia italiana del G7. Fuente: g7italy.it

Vale la pena comentar que la composición del G7 refleja una correlación de fuerzas que ya no existe y que está superada por la negativa de (re)integrar a Rusia y China, dos nodos clave del engranaje internacional. Con una representatividad muy cuestionada y con la divisa de la exclusión, este club de toma de decisiones no incluye a las economías emergentes dentro de su trazo institucional. ¿Acaso se pueden tomar decisiones efectivas y de gran calado a favor de Occidente cuando se excluye a China y se desinvita a Rusia?

El mundo ha cambiado. De un eurocentrismo puro nos hemos transportado al siglo de Asia-Pacífico donde China tiene un rol hegemónico que desplegar. El nuevo balance del poder global debe traducirse en la construcción de instituciones que reflejen la naturaleza cambiante del orden internacional y de los nuevos intereses que se fraguan al calor del mundo multipolar. La gobernanza internacional en la era de la globalización debe pasar por el reto de actualizar las instituciones, las entidades colectivas que no sólo deben emanar de Occidente sino del mundo Oriental. Esta lección la ha aprendido muy bien China con la creación del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras (BAII) que ha recibido una respuesta tibia por parte de Estados Unidos y la necesidad de modificar el sistema de cuotas del BM o el FMI.

Los desbarajustes de la gobernanza mundial obligan a favorecer foros más representativos de toma de decisiones. Ahí se apunta el G20, el grupo que engloba alrededor del 80%  PIB mundial. No olvidemos que con la expulsión de Rusia del g8 y la pujanza de las economías emergentes que no se incluyen en este grupo, el G7 ha decaído en su participación y aportación económica al mundo: cada vez representan un pedazo más chico del pastel internacional. Por otro lado, tengamos en cuenta que la unidad del G7 está en vilo: la política comercial y climática encuentra distintas posiciones entre Trump y el mundo occidental, esto orilla a acrecentar la debilidad del G7, porque en su seno le cuesta mucho trabajo confeccionar una sola voz en el escenario global.

Finalmente, el factor Rusia fue otro tema que moduló las conversaciones en el seno del G7, este grupo informal que comentó sobre los vericuetos de Vladimir Putin, su estrategia geopolítica y sus andanzas en Ucrania, Crimea, Georgia y hasta Montenegro, éste último donde hubo un golpe de Estado fallido – y que acusa a Rusia de haberlo orquestado durante la celebración de elecciones legislativas en octubre del año pasado- y que recién ingresó a la OTAN. Recordemos, que la política exterior expansionista de Vladimir Putin está relacionada con la intrusión de Europa en Ucrania y la política de globalizar y ampliar la OTAN hacia Europa del Este, justo cuando se pisa los talones del cinturón de seguridad ruso.

Pese a los esfuerzos de Japón de reincorporar a Rusia dentro del redil del G7, esta aspiración ha sido bloqueada por la actitud irreverente de Vladimir Putin, el líder que ha sabido defender con uñas y dientes su zona de influencia y jugar con maestría a la geopolítica global, pese a violar flagrantemente el Derecho Internacional. El propósito de Occidente de marginar a Rusia de la toma de decisiones globales debe leerse con todo cuidado, porque Moscú es un actor clave de Euroasia y un líder muy influyente en el convulso Medio Oriente. ¿Podrá prescindir el mundo occidental de Rusia cuando hablamos de paz y seguridad internacionales? Tan solo contener la guerra en Siria y detener el flagelo del terrorismo internacional se torna casi impensable sin la cooperación de Moscú. Rusia es una pieza central para dirimir conflictos internacionales y sortear apuros regionales que preocupan al mundo occidental.

Alcanzar un compromiso constructivo entre Rusia y Occidente no se antoja tarea fácil ni de corto plazo. La participación de Rusia en los espacios occidentales ha sido cancelada y echada del grupo de países con mayor presencia política y económica internacional. Aunque Rusia todavía participa en el seno del G20, no olvidemos que esta institución -mucho más representativa que el G7- está coja de abordar los desafíos crecientes en materia de seguridad internacionales, ahí se apunta la guerra y los golpes bajos en materia cibernética, y la intrusión rusa en las campañas electorales en EE.UU. y Francia.

Anuncios

Comicios en Irán: ¿la reelección de Hassan Rouhani?

 

La República Islámica de Irán celebra elecciones el 19 de mayo, una cita para elegir al presidente, los consejos municipales y la mitad del Consejo de Guardianes de la Revolución, la célula que supervisa las elecciones, evalúa a los candidatos y rechaza postulaciones como aquella del expresidente Mahmud Ahmadineyad y su hombre más cercano: Hamid Baqai. De un total de 1,637 precandidatos, el Consejo de Guardianes aprobó seis candidaturas oficiales en las cuales no figuró ninguna mujer y en la que declinó de última hora, Mohammad Baqer Qalibaf, el alcalde de Teherán, quien quedó en segundo lugar en las elecciones presidenciales del 2013, a propósito de favorecer el liderazgo de Ebrahim Raisi.

El espectro político de Irán está disputado por fuerzas conservadores y principalistas, que luchan contra un conglomerado de voces más reformistas y moderadas que encabeza el actual presidente Hassan Rouhani. Entre los candidatos de línea dura se perfila Ebrahim Raisi, quien lidera la fundación caritativa más poderosa de Irán y que puede disputar no sólo el cargo del presidente, sino del mismo líder o guía espiritual,  hay que recordar que el Ayatola Ali Jamenei, quien cumplirá 78 años de edad, se rumora padece de un cáncer terminal. Es decir, Irán también se está preparando para atestiguar la próxima sucesión del líder religioso y máximo decisor en materia de política exterior, seguridad, defensa e inteligencia.

Recordemos que el sistema político iraní es un híbrido de instituciones electas y no electas que privilegian en conjunto la supremacía del Ayatolá -conocido como Velayat-e faqih. Se trata de un sistema complejo de balances y contrabalances que hilan este régimen teocrático donde encuentra eco la simbiosis del poder político y el poder religioso, la hegemonía que ejercen los clérigos y juristas islámicos sobre los creyentes. Precisamente, otra de las grandes tareas del Ayatola es mediar, conciliar y alternar el poder entre las dos corrientes políticas que surgieron desde la Revolución Islámica en 1979.

1d809efd-8a60-4777-863f-d0b0cce55098

Fuente: Press TV

Bajo el juicio de las urnas existen dos elementos que están jugando un papel clave en las preferencias políticas: la situación económica y el pacto nuclear firmado entre Irán y Occidente. Después de Arabia Saudita, Irán es la segunda economía más grande de Medio Oriente y con un peso demográfico significativo de alrededor de 80 millones de personas. Pese al paquete de sanciones económicas, financieras y comerciales que llevaron al país por el camino de la contracción, el alivio de las sanciones todavía no es palpable para la mayoría de la población, una de las grandes críticas que se cierne en torno al proyecto menos radical y extremista de Hassan Rouhani al tiempo de reinsertar a Irán en los circuitos mundiales. Entre sus logros más emblemáticos se coloca el crecimiento económico de más del 6% y la contención de la inflación a un solo dígito, mientras que el desempleo galopa junto con una falta de oportunidades hacia los jóvenes.

El presidente Rouhani, quien utiliza la normalización de las relaciones con Occidente su principal carta de juego político para conquistar la reelección le ha faltado tiempo para probar a la sociedad los beneficios de haber pactado con EE.UU. y otras potencias mundiales sobre su programa nuclear. Asimismo, el panorama se torna más complejo con la divisa de la incertidumbre que prevalece en la Casa Blanca ante la llegada de la furia populista encarnada en la figura de Donald Trump, el presidente de EE.UU; quien colocó a Irán dentro del veto migratorio y amenaza con desbaratar el programa nuclear, pese a los méritos de la negociación. Precisamente, una prueba de misil de largo alcance llevada a cabo por Irán en febrero del 2017, encendió el malestar en Washington, la capital de la Unión Americana que respondió con sanciones.

Irán es una potencia regional en ascenso. Su legado imperial, su posición geográfica, el peso de su demografía y sus cuantiosos recursos naturales –petróleo y gas- al igual que sus atributos religiosos la colocan como el máximo referente de la hegemonía chiita en el mundo musulmán. Sus fuentes del poder se extrapolan con el apoyo que recibe Bashar al Assad en Siria, los insurgentes hutíes pertenecientes a la rama chiita del islam en Yemen, Hezbollah en Líbano, Hamas en Palestina y los chiitas en Iraq.

 

 

 

 

VIII Aniversario de Vértice Internacional

Con una mirada clavada en el mundo, Vértice Internacional cumple ocho años de transmisiones en el Canal del Congreso, un programa que se ha consolidado como un referente para el estudio y análisis del acontecer mundial y sus impactos para México. Con el compromiso de identificar las claves que definen el entorno internacional, el programa ha concentrado su interés en los juegos geopolíticos globales, los desvelos de la gobernanza económica internacional, los retos del desarrollo sostenible, la trama política en América Latina y las relaciones de México con el mundo.

De una serie inicial de 13 programas, Vértice Internacional ha compartido en las pantallas de televisión 385 estrenos y más de 900 entrevistas especializadas en asuntos internacionales, un acervo que la colocan como una de las series más emblemáticas de producción original del Canal del Congreso. Un reconocimiento a la labor que hemos realizado fue el galardón que recibimos en 2015, el Premio Nacional de Locución “Jacobo Zabludovsky” en la categoría de reportaje y análisis de la geopolítica global.

vc3a9rtice-internacional-e28093-premio-nacional-de-locucic3b3n-2015.jpg

Con la ayuda de expertos, Vértice Internacional trae cada semana entrevistas con diplomáticos, funcionarios, legisladores, académicos, periodistas y activistas nacionales e internacionales que nos reseñan datos, hechos e historias que desmenuzan los temas políticos, económicos, sociales, ambientales y de seguridad, a propósito de comprender la realidad internacional que impacta la toma de decisiones.

El programa que busca desarrollar un periodismo vinculado al mundo académico y que utiliza la coyuntura como una invitación para realizar un ejercicio más analítico, crítico y profundo se ha convertido en un traje a la medida para explicar los hechos que ocurren en el escenario global y regional. México ya no puede permanecer ajeno del mundo que lo incide, lo afecta y lo impacta. Este es un programa para zafarnos del provincianismo que nos ha caracterizado históricamente en aras de acreditar nuestro rol y posición en el mundo.

Síganos cada martes a las 21 hrs, y en retransmisión los sábados a las 19 hrs., por el Canal del Congreso. Canal 45.1 de la señal abierta; 45 de Izzi, Axel y Totalplay; y 145 de Sky, Dish y Megacable.

México y Polonia: una relación en ascenso

Polonia, un país colocado al centro de Europa no puede esquivar su pasado dramático ni las lecciones trágicas de su historia. Su posición geográfica entre Alemania y Rusia selló el destino de un país altamente codiciado por los intereses de las potencias globales.

Recordemos que Polonia desapareció del mapa político como consecuencia de la partición de su territorio entre Prusia, Rusia y Austria al tiempo de recuperar su independencia hasta el año 1918. Bajo el reto de reunificar a sus regiones que formaron parte de tres países, pronto los polacos se enfrentaron a los nuevos designios geopolíticos que trazaron Hitler y Stalin: la invasión a Polonia por la Alemania nazi y el totalitarismo ruso cuando comenzaba la Segunda Guerra Mundial.

Polonia, un país donde los elementos del pasado y la memoria  histórica se convierten en fuentes de identidad colectiva logró sellar su transición democrática en 1989, el vértice de la transformación política de Europa del Este y el disparador de la caída final del comunismo. Bajo la firme intención de blindarse del tutelaje ruso y acreditar su posición geográfica como país puente entre Europa Occidental y Europa Oriental, pronto Varsovia inclinó el péndulo geopolítico hacia la Alemania integrada a la Unión Europea (UE). Dieciocho años después de su ingreso a la OTAN y a trece de formar parte del club comunitario, Polonia ha dado un salto cuántico en materia política, económica y social.

Para la Bruselas comunitaria, Varsovia adquiere mayor peso y talla en asuntos de seguridad y fronteras. Su vecindad con Ucrania y su anuencia de establecer una base del escudo antimisiles de la OTAN compaginan con el deseo de Estados Unidos de convertirla en el centro de operaciones militares de Europa Central. Asimismo, Varsovia lidera el grupo Vizegrado, el país más grande en extensión y población que Hungría, República Checa y Eslovaquia y cuya economía representa la sexta de la UE. Pese a que este grupo regional busca incrementar su influencia frente a Bruselas, las discrepancias se dejan sentir, mientras que Polonia se asienta en Alemania, Hungría se acerca a la Rusia de Vladimir Putin, una política de coqueteo que genera desconfianza en el seno de la OTAN y Estados Unidos.

polonia1.jpg

Perno de la bandera del mapa de Polonka. ©Sjankauskas |Dreamstime.com

Polonia hizo la tarea y se convirtió en el país con el mayor crecimiento económico dentro de las naciones que integran la OCDE. Ha sido el más grande beneficiario de los fondos de cohesión social entregados por Bruselas. Durante el periodo 2014-2020 se
habrán repartido cien mil millones de euros, capital que ha sido gestionado con disciplina en proyectos de infraestructura, conectividad e innovación. El arte de distribuir se siente en la revitalización de la ciudad de Lódz, el Parque Tecnológico de Inversión en Cracovia dedicado a apoyar incubadoras, start ups y a pequeñas y medianas empresas, así como el Pendolino o tren rápido que obtuvo el 22% de financiamiento europeo.

Ahora el quehacer más retador será mantener el ritmo de crecimiento sostenido y evitar una contracción cuando deje de recibir fondos de nivelación por parte de Bruselas. Recordemos, que Polonia fue el único país de la UE que no entró en recesión como consecuencia de la crisis financiera del 2008, una hazaña que la blindó de sus pares comunitarios como producto del dinamismo de su mercado interno, sector exportador y por no haber ingresado al euro. Sin embargo, el Brexit y la Europa a múltiples velocidades podrá traducirse en un golpe para aquellos países que han rechazado adoptar la moneda común, naciones más vulnerables de ganar estigma como periféricas.

Polonia, al igual que México, es país bisagra y nodo de conexión. Dentro de su patio regional, ambos han tenido que lidiar y sortear a sus países vecinos que son superpotencias. Pese a que la relación bilateral no refleja las dimensiones de nuestros países como jugadores clave dentro de sus respectivos continentes ahora compartimos un timing que puede potenciar el proceso de convergencia. Después de haber digerido las directivas europeas y el marco jurídico y regulatorio que impone Bruselas, Varsovia ha decidido buscar mercados extraeuropeos que le ayuden a diversificar su comercio que lo anclan a la UE y Alemania. Por su parte, México está viviendo un momento de inflexión con la llegada de la furia populista a Washington que la obliga a girar su mirada hacia mercados no tradicionales.

27732

Fuente: Invest in Poland.

El próximo año, cuando Polonia celebre los 100 años de su independencia también se cumplirán los 90 años de las relaciones México-Polonia. Para nuestro país, Polonia deberá ser la puerta de entrada a Europa Central, Europa del Este, pero también a la región euroasiática, una plataforma para llegar a terceros países desde su territorio considerando el más alto nivel de interlocución que Varsovia practica con las exrepúblicas soviéticas. Con la visita de Estado del presidente Andrzej Duda a México se incrementan las posibilidades para empoderar una relación en ascenso. En este marco se inaugurará una oficina de promoción comercial, se solicitará nuestro apoyo para que la ciudad de Lódz se convierta en la sede de la Expo 2022 y Polonia se convierta en miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU para el bienio 2018-2019.

*Este texto fue originalmente publicado en el diario Excélsior el 18 de abril de 2017: http://www.excelsior.com.mx/opinion/opinion-del-experto-nacional/2017/04/18/1158242

Una elección que puede echar para atrás la Francia de los ideales.

 

El desenlace electoral en este país, con una posible segunda vuelta, sellará el futuro de la Europa pos-brexit y del club de los 27.

En el marco del 60 aniversario del Tratado de Roma y de las negociaciones sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), Francia celebra elecciones cuando está en juego el rumbo y futuro del club comunitario. Un momento de grandes definiciones para París y Berlín, el eje franco-alemán que está llamado a relanzar el proyecto europeo conforme al Libro Blanco que presentó de manera reciente la Comisión Europea.

Con un discurso sectario y profundamente nativista se pone cuestión el proyecto identitario de la UE. El orden liberal que prevaleció tras el fin de la Segunda Guerra Mundial se está resquebrajando al calor de la Europa de la defensa, el cierre de fronteras y el credo antiglobalización. Precisamente, Marine Le Pen, la candidata del Frente Nacional encarna el peligro populista y nacionalista que puede echar para atrás la Francia de los ideales: la cuna de la libertad, el progreso y el respeto a los derechos humanos …

ver más

México y Polonia: los puntos de conexión

 

En el marco de la próxima visita oficial del presidente polaco Andrzej Duda a México, un grupo de periodistas tuvimos el privilegio de conocer algunos aspectos de la realidad política, económica y social de este país que se encuentra colocado al centro de Europa. Pronto una lección histórica se hizo presente: el peso que juega la geografía para esta nación acorralada por Rusia y Alemania, dos centros neurálgicos del poder mundial que comparten vecindad con Polonia.

Desde su más temprana historia, Polonia ha sido un país altamente codiciado por los intereses de las potencias globales, su posición geoestratégica la ha llevado a sortear los cálculos de su repartición e incluso el apetito de su desaparición que la sacaron del mapa político por 123 años. Fue en 1918, cuando Polonia recuperó su independencia, después de haber estado asediada por Prusia, Rusia y la monarquía austro-húngara, y más adelante invadida por la Alemania nazi y el totalitarismo ruso en la Segunda Guerra Mundial. Con la geopolítica por delante, Varsovia vio nacer a uno de los geopolíticos más influyentes en la política exterior de Estados Unidos, Zbigniew Brzezinski, quien fue consejero de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter y un erudito en estudios estratégicos e internacionales.

Territorial-changes-of-Poland-1635-2009-small

Cambios territoriales en Polonia 1635-2009.  (Dominio Público, vía Wikimedia Commons).

Polonia cuenta un posicionamiento internacional destacado como país puente entre Europa Occidental y Oriental, una nación llamada a conectar con la región euroasiática con quien mantiene relaciones sólidas y al más alto nivel, una plataforma multidimensional para promover vínculos con terceros países a través de los atributos que despliega como la sexta economía de la Unión Europea (UE). Mediante un proceso de transformación de gran calado que permitió su transición del comunismo hacia una economía de mercado, Varsovia ha cobrado mayor peso y talla al interior de los países europeos. Recordemos que el polaco Donald Tusk conquistó el cargo político más codiciado dentro de la ecuación comunitaria como presidente del Consejo Europeo y consolidando su voz como el mayor actor de influencia política y económica dentro del Grupo Visegrád, a su vez conformado por Hungría, República Checa y Eslovaquia.

Bajo los embates de la crisis financiera global del 2008, Polonia fue bautizada como la “isla verde” por haber consolidado el crecimiento económico más dinámico de los países de la OCDE. Gracias al vigor de su mercado interno, su sector exportador y al uso del zloty -y no del euro- como moneda nacional evitó caer en recesión frente a sus pares europeos. Justamente sus autoridades económicas nos han confirmado que en los últimos 30 años, el PIB per cápita se multiplicó por ocho, mismo que alcanzó los 26,403 dólares en el 2015. En esta historia no podemos esquivar que Polonia ha sido el país más beneficiado por los fondos de cohesión social recibidos, será Varsovia quien recibirá 100 billones de euros durante el período 2014-2020, de acuerdo a lo señalado por su Agencia de Promoción de Comercio e Inversión.

Donald Tusk

Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo. Fuente: ZN.ua

Mientras que Polonia concentra el 79% de su comercio con la UE, México supera el 80% con Estados Unidos. En un interés por diversificar mercados y capitalizar nuevos nichos de negocio, México y Polonia convergen en su interés de escalar el nivel de ambición de la relación bilateral. Una oportunidad que toma un nuevo relieve ante la llegada de la furia populista a la Casa Blanca y el fin de la relación especial con Washington al tiempo que tiene lugar la modernización y la actualización del Acuerdo Global entre México y la UE, éste último un incentivo para impulsar relaciones con mercados no tradicionales ante la concentración excesiva de nuestros vínculos comerciales y de inversión con seis países de los 27 del club europeo.

Alentar la curiosidad, combatir el desconocimiento, comunicar los retos y oportunidades y fomentar el diálogo proactivo entre diferentes sectores y actores de la relación bilateral deberá guiar los esfuerzos para empoderar esta relación potencial que puede adquirir nuevos bríos y dimensiones. En este contexto, Polonia decide convertirse en observador de la Alianza del Pacífico y establecer una oficina de promoción comercial en la Ciudad de México para atraer inversiones y capitales. Sobre este ropaje se acerca la visita del presidente polaco Andrzej Duda a México.

 

 

Comicios en Países Bajos, Francia y Alemania perfilarán el destino de la UE

El 2017 es un año de definiciones para la Unión Europea (UE). El destino se juega con comicios en Países Bajos, Francia y Alemania –la canciller Angela Merkel, quien se postulará para un cuarto mandato- y quizá elecciones en Italia ante la dimisión de Matteo Renzi.

El juicio de las urnas pasará por estos países fundadores de la UE y miembros de la Comunidad Europea del Carbón y Acero en donde la derecha conservadora y más extremista está ganando popularidad por el sentimiento de inseguridad económica, la amenaza del terrorismo y la crisis de inmigrantes y refugiados.

Como año atípico en la escena global, el 2016 estuvo marcado por el profundo enojo de los ciudadanos con el establishment, el status quo y la política tradicional. La furia nativista, el sentimiento antisistema, los signos de desglobalización, el grito proteccionista y de cierre de fronteras se apoderó de la política internacional con el divorcio del Reino Unido de la UE (Brexit) y la victoria de Donald Trump en Estados Unidos

Continuar leyendo

LAS GUERRAS ABIERTAS DE DONALD TRUMP

¿Cuántos frentes de guerra ha abierto Donald Trump con el mundo al ejercer la presidencia más poderosa e influyente del planeta? En un mes y medio el nuevo inquilino de la Casa Blanca ha lanzado sus municiones directas o indirectas contra México, América Latina, Europa, China y hasta Oceanía con la llamada telefónica que irritó al primer ministro de Australia, Malcom Turnbull sobre el acuerdo de refugiados pactado bajo el gobierno de Barack Obama.

Pese a que la furia populista abre una ventana de oportunidad para la reconciliación entre Estados Unidos y Rusia, después del grave deterioro de las relaciones bilaterales bajo la administración de Obama, los vínculos entre Washington y Moscú no se antojan suaves ni tersos. Más allá de la voluntad política de animar la diplomacia bilateral, los intereses de seguridad nacional de EE.UU. harán choque con los cálculos geopolíticos del Kremlin.

Ejemplos de política exterior junto con otros en materia de política interna reflejan que la verdadera guerra de Donald Trump reside en deconstruir el sistema, la idea fuerza que encuentra terreno en el profundo enojo de los ciudadanos con el establishment, el estatus quo, la política de siempre y con la globalización asimétrica y dispar que no reparte dividendos sino ensancha desigualdades. Hoy nos encontramos ante una lucha descarnada entre las fuerzas pro-sistema y aquellas que buscan golpear, revertir y desgranar el orden establecido. En palabras del estratega jefe de la Casa Blanca,  Steve Bannon hay que “desmontar el sistema”.

dt.common.streams.StreamServer

Fuente: The Herald.

Con esto en mente, Donald Trump gobierna con su instrumento predilecto, las órdenes ejecutivas que le permiten esquivar al Congreso a pesar de contar con mayorías en la Cámara de Representantes y el Senado y reforzar su carácter de “presidente independiente”. Aunado a la imagen de unidad que los republicanos deben reflejar al interior del partido lo cierto es que el repudio y distanciamiento se han apoderado de muchos legisladores del partido gobernante. Tan solo veamos el caso de Betsy Davos –su confirmación como Secretaria de Educación se decidió por el voto del vicepresidente Mike Pence-.

A los golpes bajos con el Partido Republicano se le suma la confrontación directa con los medios de comunicación, otra consigna de Donald Trump para menguar el sistema y acallar a quien considera el “enemigo del pueblo”. Por si fuera poco, Donald Trump también ha abierto una guerra contra el orden liberal que prevaleció desde el fin de la Segunda Guerra Mundial arremetiendo contra los principios de libertad, igualdad y tolerancia. No en vano, el equipo de Trump estudia la salida de Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, amenaza con abandonar el Acuerdo histórico de París para combatir el cambio climático e intimida con desconocer a la OMC si no favorece sus intereses comerciales.

En tierras americanas, la guerra con México y las relaciones con Cuba parecen ser los dos puntales más expuestos. México ignoró por mucho tiempo el fenómeno Trump, privó el silencio, el miedo e inmovilismo antes que la mesura. Nuestro país no supo destruir a tiempo la idea del Muro, un agravio que resulta inútil a la hora de conocer los datos duros y tendencias. Los demonios que detentan a Trump no son nuevos en Estados Unidos cuando los hombres de raza blanca se sienten incómodos con su posición demográfica que los convertirá en minoría. Las señales del ultraconservadurismo racista, supremacista y xenófobo pulsados en el Tea Party, no merecieron el cuidado y esmero de México para invertir en una estrategia de cabildeo y relaciones públicas en Washington.

_93848133_gettyimages-632867454

Fuente: BBC

Ante la posición dudosa, titubeante y sumisa de México para contener a Donald Trump, América Latina no tiene incentivos para construir un frente común, una posición de unidad que tampoco se encuba fácilmente ante una América Latina dividida, polarizada ideológicamente, en recesión económica, corrupta y con una crisis de representatividad. Con todo y ello la era Trump debe alentar un consenso regional anti-Trump pues el enfriamiento de las relaciones tienen como disparador el menosprecio de la agenda del desarrollo por los criterios de securitización y por la agenda antiinmigrante que busca cerrar fronteras y recrear nuevos enemigos y culpables.

@RinaMussali

http://www.facebook.com/RinaMussali

*Este artículo fue publicado en el diario Excelsior: http://www.excelsior.com.mx/opinion/columnista-invitado-global/2017/03/09/1150979

 

 

 

 

 

 

 

Elecciones en Ecuador: la prueba de fuego para los países del ALBA

El año electoral en América Latina arranca con los comicios de Ecuador que serán seguidos por  las jornadas en Chile y Honduras respectivamente. La importancia de estas elecciones recae en que está en juego la continuidad de la izquierda progresista en América Latina y el futuro geopolítico de la región. Prácticamente bajo la espalda de Ecuador se carga con la responsabilidad de defender el proyecto socialista del siglo XXI.

panorama-elecciones-presidenciales-2017

Fuente: notimundo.com.ec

Las elecciones en Ecuador no se pueden despegar del contexto regional e internacional. La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el fin del súper ciclo en los precios internacionales del petróleo, la desaceleración económica de China, la revalorización del dólar y el trágico terremoto de abril del 2016 que echó para atrás el reloj del desarrollo en Ecuador, todos ellos ingredientes que deberá enfrentar el nuevo sucesor de Rafael Correa, incluso lidiar con una nueva correlación de fuerzas políticas en los países del Cono Sur ante la llegada de los conservadurismos en Argentina con Mauricio Macri, Brasil con Michel Temer y Venezuela con la oposición que controla la Asamblea Nacional.

De acuerdo a lo que señalan las encuestas –que hay que leerlas con sumo cuidado- se pronostica una segunda vuelta electoral. Es decir, Lenin Moreno, el candidato oficialista de Alianza País y continuista de la Revolución Ciudadana de Rafael Correa difícilmente conseguirá el 50% de los votos o el 40% con un diferencial del 10% entre el primer y segundo contendiente. De ser este el caso, se abrirá un compás de espera hasta el 2 de abril.

Este juego electoral se desdobla entre el oficialismo y una oposición altamente dividida y fragmentada entre siete candidatos. Guillermo Lasso, el principal contendiente y quien perdiera las elecciones presidenciales frente a Rafael Correa en 2013 propone un proyecto político y económico diametralmente opuesto al de Lenin Moreno. Sus líneas de gobierno pasan por abrir la economía al exterior, eliminar una docena de impuestos y generar un millón de empleos. Por otro lado, tenemos el liderazgo de Cynthia Viteri del Partido Social Cristiano, quien ha ganado mayor popularidad en las últimas semanas.

elecciones-ecuador-2017

De izquierda a derecha: Cynthia Viteri, Guillermo Lasso y Lenin Moreno.                          Fuente: ociolatono.com

Un dato interesante y que ha levantado polémica alrededor de estas elecciones es la consulta popular que tendrá lugar el mismo 19 de febrero, a propósito de que los ciudadanos ecuatorianos decidan si prohíben que servidores públicos posean dinero y activos en paraísos fiscales, una iniciativa que ganó luz, a raíz de los Panama Papers. Si bien se trata de una decisión contextualizada dentro del portafolio de la política exterior de Rafael Correa todo indica que tiene dedicatoria contra Guillermo Lasso, el principal adversario del oficialista Lenin Moreno.

Con este rally electoral, Rafael Correa se despide de 10 años en el cargo, el presidente con mayor permanencia consecutiva en el poder de las últimas décadas, pues recordemos que Ecuador ha sido un país de quiebres y sobresaltos en relación a la democracia, un recorrido histórico lleno de dificultades para robustecer su vida republicana ante los golpes de Estado, fragilidad institucional y las enormes diferencias que existen entre la costa y la sierra. No olvidemos el lapsus de inestabilidad política que atrajo los reflectores del mundo ante la insubordinación policial del 30 de septiembre del 2010, cuando se puso en peligro la vida del presidente Rafael Correa y la gobernabilidad del país.

De esta manera, Rafael Correa se despide de la presidencia de Ecuador con un índice de popularidad que ronda los 40 puntos porcentuales, la bonanza petrolera que le permitió financiar la Revolución Ciudadana con políticas sociales muy ambiciosas y reducir los índices de pobreza y desigualdad. Ahora todo cambia ante un panorama sombrío de la economía nacional: recortes, austeridad, endeudamiento y falta de solvencia fiscal aunado a una pérdida del PIB por el terremoto del año pasado.

Por último, otro factor que está empañando la jornada electoral es la trama de corrupción sistémica y endémica que se fragua en América Latina, ahora con el caso de la constructora brasileña Odebrecht, quien pagó sobornos a cambio de contratos de obra pública en diez países de la región. Este escándalo ha golpeado a Ecuador, a su élite política y a los funcionarios ligados al Plan Nacional del Buen Vivir.

OPINIÓN: DONALD TRUMP Y BARACK OBAMA, UNA TRANSICIÓN CON MUCHOS TIRONES

Todo apunta que el poder suave de Barack Obama será relevado por los criterios impuestos por la ‘realpolitik’ y la desconfianza pregonada hacia las organizaciones internacionales.

En contra de todos los pronósticos, la furia populista se impuso en el país más poderoso del mundo con la victoria de Donald Trump en Estados Unidos. La revuelta blanca que encontró eco en el “cinturón del óxido” o el llamado Rust Belt, el bastión manufacturero de Pensilvania, Ohio, Wisconsin y Michigan que dio la voltereta electoral como producto del declive económico y el proceso de desindustrialización.

Fue el 8 de noviembre que la voz de la clase trabajadora blanca que sobrevive con un sueldo estancado se hizo escuchar. De esta manera, el sentimiento localista y nativista de la Unión Americana le dio cauce a las fuerzas supremacistas, nacionalistas y antinmigrantes.

Estados Unidos perdió civilidad y dignidad con los comicios celebrados el año pasado. El cambio ganó y el voto popular que no determinó quién sería el nuevo inquilino de la Casa Blanca fue rebasado por el Colegio Electoral como producto de su democracia disfuncional.

Continuar leyendo