RUMBO A LAS ELECCIONES EN IRÁN

La joven República Islámica de Irán se apresta a celebrar elecciones presidenciales el próximo 14 de junio, una jornada que ha levantado una expectativa muy particular en todo el mundo. Con un sistema político sui generis cargado de una mezcolanza de ingredientes autoritarios, republicanos y religiosos que se encadenan a la historia gloriosa del imperio persa y a la influencia hegemónica que enalteció su orgullo nacional, es que Irán inauguró una nueva página de su historia en 1979, cuando llegó la minoría chiita-clerical al poder buscando el retorno hacia los principios fundamentales del Islam; un proyecto que encontró eco en la política de cohesión antioccidental como respuesta a los excesos practicados por la monarquía del Sha Pahlevi y su alienación incondicional a los intereses de Washington.

El Ayatola Seyyed Alí Hoseiní Jameneí, líder supremo de Irán, junto a Mahmoud Ahmadinejad, actual presidente del país persa.
Fuente: The Huffington Post

¿Cómo se hace política en este juego teocrático? Una interrogante difícil de responder si partimos de la premisa que Irán no es un Estado gobernado por un partido único, una cúpula militar o una dinastía. Se trata de un país controlado por una élite político-clerical cuyos individuos y grupos se disputan enconadamente el poder con base en un sistema de balances y contrabalances, de instancias electas y no electas y de las facultades diferenciadas pero a su vez ambivalentes entre el presidente y el Ayatola o líder espiritual, un complejo entramado en el que tienen cabida las líneas más ortodoxas y conservadoras hasta los tintes más pragmáticos y reformistas.

Bajo un país que disolvió los partidos políticos es que la carrera electoral del 14 de junio, quizás tiene como fiel termómetro lo que sucedió en las elecciones parlamentarias de marzo del 2012, cuando el Ayatola batió al presidente Ahmadineyad coronando una incontestable victoria con más de tres cuartas partes de los 290 asientos disputados por la Asamblea de Consulta. Con este piso se convoca a las elecciones presidenciales del 2013,  en las que se inscribieron más de 650 aspirantes y sólo ocho de ellos fueron aprobados por parte del Consejo de Guardianes, la máxima autoridad electoral del país. Sin embargo, el encono del mundo occidental pronto se dejó sentir cuando dos de los principales opositores a la línea que sigue el dirigente supremo fueron descalificados: el ex presidente Rafsanyani, una de las figuras más emblemáticas del movimiento reformista y Rahim Mashaei, una persona muy cercana al actual presidente Ahmadineyad. Con esto se confirma el mensaje:  la autoridad clerical ostenta todos los hilos del poder y seguirá controlando la toma de decisiones, no estando dispuesta a ceder ningún ápice de su predominio, un insider al Ayatola posiblemente será el siguiente mandatario.

Los ocho originales contendientes en estas elecciones que se celebrarán este fin de semana después de un debate televisado. Cabe mencionar que de estos ocho, dos fueron descalificados de la contienda. Fuente: Al-Arabiya

De esta manera se revela nuevamente una de las constantes que se han desarrollado a lo largo de casi 35 años de la República Islámica, las tensiones entre el Estado y el clero, la disputa invariable entre las prácticas republicanas y religiosas que hoy hacen que Ahmadineyad deje el poder con bloques disgustados con su gestión, la ruptura con los radicales islámicos y las fisuras con los reformistas. Sin embargo, lo que sucede en Teherán marca pauta para sus países vecinos, pues el arribo de los Ayatolas en Irán no solamente ha traído la construcción de un proyecto político de gran envergadura a nivel nacional sino tiene un claro tinte geopolítico regional.  El poder de los clérigos ha nutrido la presencia de los chiitas en Iraq, el creciente poderío de Hezbollah en Líbano y de Hamas en Palestina, un cerco étnico-religioso que también está acompañado de profundos intereses político-estratégicos para apoyar a los alauitas en Siria, esta minoría étnica que busca retener el estatus-quo pese a la enorme factura que carga en su contra con una guerra civil y sectaria que parece no terminar.

Esta cita electoral se envuelve en la profunda crisis diplomática que persiste entre Irán y Occidente, el programa nuclear iraní que ha generado una espiral de desconfianza en el mundo pero que atiende a un interés de seguridad nacional, de orgullo patrio, de aspiración regional y que de paso reclama la disparidad y asimetría que prevalece en la política nuclear mundial. La sospecha de que Irán no limita su programa a usos pacíficos ha levantado la furia de EE.UU. y de Europa, lo que le ha valido de las sanciones diplomáticas, económicas y financieras impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU, un cúmulo de decisiones que han terminado más por afectar a la población y actuar en contra de los intereses reformistas y de oposición que al propio régimen.

Fuente: The Economist

La certeza es una divisa que escasea cuando hablamos del programa nuclear de Irán. Por el contrario, la guerra encubierta, los sabotajes, los ciberataques, la narrativa discursiva del odio y las amenazas de acción militar y preventiva forman parte de una cadena de agresiones para frenar el ingreso de Irán al exclusivo y prestigiado club nuclear. ¿Lanzará EE.UU. con el apoyo de Israel un ataque quirúrgico contra las instalaciones nucleares iraníes o tendrá que resignarse a cohabitar con un nuevo miembro nuclear? No descartemos algunas de las lecciones que se pueden extraer de la historia nuclear, los expertos señalan que ahí donde brotan las capacidades nucleares se estaciona la paz y estabilidad.

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LAS ELECCIONES EN PARAGUAY ¿EL FIN DE LA CRISIS POLÍTICA?

El domingo 21 de abril se celebra una nueva jornada electoral en América Latina con las elecciones que tendrán lugar en Paraguay, un país que detenta una historia alrededor de poderosos intereses extranjeros y regionales. Tan sólo hay que voltear nuestra mirada a la disputa hegemónica por la supremacía de la Cuenca de la Plata que ha hecho de su territorio un botín de rivalidades, la guerra de la Triple Alianza que se fraguó entre Brasil, Argentina y Uruguay en contra del Paraguay en el siglo XIX y el papel central que jugaron los intereses del imperio británico son muestra de ello. Más adelante el conflicto bélico entre Paraguay y Bolivia por la región del Chaco, que suponía una zona rica en petróleo se convirtió en uno de los conflictos más sangrientos en la historia sudamericana y estuvo motivado, entre otras razones, por la sofocación de Bolivia por no contar con salida al mar. Sin embargo, la línea del tiempo paraguaya tampoco se puede entender sin la pugna constante entre Brasil y Argentina por tutelar su territorio.

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Perfil de los principales candidatos de la contienda paraguaya.
Fuente: Diario La Razón

Fue durante la década de los 80 que los países de América del Sur experimentaron importantes cambios políticos: el abandono de los gobiernos de corte militar y la transición hacia la larga e inconclusa consolidación democrática. Tras 35 años de férrea dictadura en manos de Alfredo Stroessner, Paraguay nació a la vida democrática con instituciones endebles, salpicadas por las bases del poder autoritario y despótico que encarnó el ejército, el partido Colorado, la estructura agraria latifundista, así como el aparato represivo del estado que cohabitó con los intereses del capital extranjero y el estandarte anticomunista. Una dictadura que más adelante también encontró sustento económico en el Tratado de Itaipú, la superconstrucción hidroeléctrica con Brasil que prolongó la vida del régimen dictatorial.

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KENIA: ¿REGRESARÁ LA VIOLENCIA POLÍTICA CON LAS ELECCIONES DEL 2013?

La actualidad del continente africano no se puede entender si no atendemos los nudos históricos heredados desde la época colonial y los múltiples cruces políticos, económicos, étnicos y religiosos que se dan en este continente que abre su potencial en el siglo XXI. Las fronteras arbitarias y artificiales, la difícil construcción del estado nacional, las diferencias étnicas y las luchas intestinas por el poder han hecho del conflicto una situación casi permanente. Sin embargo, África ha avanzado profundamente en las últimas décadas, los cambios democráticos, su peso diplomático, su riqueza energética y enormes recursos están haciendo que los países emergentes como China, Rusia, India y Brasil pongan su mirada estratégica en este continente.

Fuente: University of Southern California

Fuente: University of Southern California

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LAS ELECCIONES EN FRANCIA Y EL REGRESO DE LOS SOCIALISTAS, mayo de 2012

El momento de la verdad llegó a Francia en la primavera 2012, cuando se celebraron las elecciones presidenciales programadas en dos vueltas: la primera el 22 de abril y la segunda el 6 de mayo. La carrera hacia el Elíseo estuvo nutrida de una decena de candidatos que se disputaron en medio de la crisis económica europea, los planes de austeridad, las reformas estructurales, el alto nivel del desempleo y cifras récord en materia de abstencionismo. Como lo predecían la mayoría de las encuestadoras, hubo un voto dividido el 22 de abril. Algunos sondeos colocaban a Sarkozy con una ligera ventaja en la primera ronda pero le daban la victoria final a Francois Hollande, el candidato socialista que finalmente tomó posesión como el vigesimocuarto presidente de Francia el 15 de mayo.

Resultados de las elecciones en Francia.</p><br /><br /><br /><p>Fuente: El País

Resultados de las elecciones en Francia.
Fuente: El País

François Hollande, el relevo del Partido Socialista que supo capitalizar el vacío de poder que dejo Dominique Strauss-Kahn, el ex Director del FMI y quien fuera el gran favorito para arrebatarle la corona a Sarkozy, no terminó por seducir del todo al electorado francés, dando como resultado a una segunda vuelta reñida. Aún cuando las encuestas lo favorecían, su personalidad gris y de poco realce que contrasta con la figura del “hombre fuerte de Francia” lo obligan a reivindicar el legado de Miterrand, la última carta de juego para despuntarse de su rival. Reformar el sistema bancario francés, aumentar los impuestos para los más ricos, luchar contra la especulación financiera y distribuir de manera más equitativa la riqueza, fueron algunas de las ofertas claves de su campaña.

Nicolás Sarkozy, el Presidente que logró preservar a los bancos galos de la bancarrota durante el 2008, a costa del crecimiento anémico en Francia y de un alto desconcierto social, impulsó durante los últimos meses de su mandato un paquete de reformas económicas que incluyeron el aumento del IVA, una reforma a la edad de jubilación y la aplicación de una tasa impositiva a las transacciones financieras, medidas que cohabitan con un mayor nacionalismo comercial, como la propuesta de introducir el Buy European Act. Fueron los candidatos anti-sistema como Marine Le Pen, la Presidenta del ultraderechista Frente Nacional Francés y Jean Luc-Mélechon, de la izquierda radical, quienes capitalizaron el voto del descontento, de los inconformes y víctimas de la crisis, desencantados de los partidos tradicionales.

Después de la tragedia de Toulouse, una de las crisis terroristas más graves de las últimas décadas en Francia nuevos temas saltaron en la agenda electoral. El tema económico fue desbancado por el tema de la seguridad y del terrorismo islamista, quizás la oportunidad que estaba esperando Sarkozy para despegarse del casi empate técnico que lo encadena a Hollandeen una primera vuelta. Si bien los ataques terroristas le otorgaron un empujón a Sarkozy, no marcaron la diferencia para ganarle a los socialistas en una segunda ronda, a pesar del ejemplo de lo sucedido en España en 2004, cuando la matemática electoral se volcó con los ataques mortíferos a los trenes de Madrid.

La tragedia de Toulouse ocurrió cuando Mohammed Merah, un fundamentalista islámico, abatiera a 4 civiles y 3 soldados en la escuela judía Ozar Hatorah, además de dejar 5 heridos. Estos hechos le dio a la campaña de Sarkozy un último empujón que no fue suficiente para derrotar a Hollande.</p><br /><p>Fuente: Yahoo News

La tragedia de Toulouse ocurrió cuando Mohammed Merah, un fundamentalista islámico, abatiera a 4 civiles y 3 soldados en la escuela judía Ozar Hatorah, además de dejar 5 heridos. Estos hechos proveyeron de un último empujón a la campaña de Sarkozy que no fue suficiente para derrotar a Hollande.Fuente: Yahoo News 

La jornada electoral en Francia levantó expectativa en toda Europa y sobre todo en la Alemania de Angela Merkel, quien participó en varios mítines electorales del Presidente Sarkozy. La pareja “Merkozy” que jugó un papel pivote para enfrentar la crisis económica en la eurozona, compartía una visión europeísta que marca distancia frente a la socialdemocracia europea. El mismo Hollande, apoya una renegociación del Pacto Fiscal firmado por 25 países de la UE. ¿Es posible que la victoria definitiva de los socialistas en Francia cambie el ciclo político europeo que hasta ahora está volcado hacia la derecha? ¿Nos acercamos a una nueva marea política o falta esperar el dictado de las elecciones en Alemania el 22 de septiembre de 2013?

CUBA EN LA AGENDA POLÍTICA REGIONAL

Fuente: The New York Times

Si seguimos con atención el camino que han seguido en estos últimos meses los Hermanos Castro en Cuba, nos podemos dar cuenta que la isla está jugando un rol preponderante en los asuntos latinoamericanos y regionales. Hay varias razones que detentan esta hipótesis: Cuba asumió en este 2013, la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, (CELAC); la isla ha desplegado “su papel de garante” en el proceso de paz entre las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos en Colombia; y La Habana, se erige en el nodo que pacta la transición venezolana debido al agravamiento del estado de salud de Hugo Chávez.

Cabe recordar que fue bajo la presidencia de México como Secretario Pro Tempore del Grupo de Río que se celebró en Cancún, la “Cumbre de Unidad” que dio como resultado la creación de la CELAC, cuyo estreno se celebró en Caracas en diciembre del 2011, sin la participación de EE.UU. y Canadá. Casi un año después, Cuba recibió de manos de Chile la estafeta de la presidencia de la CELAC, un hecho que destapó numerosas críticas, debido a que la isla no practica los principios y valores comunes que fundamentan al bloque regional como la democracia y el respeto a los derechos humanos. La isla que cumple ya 54 años de dictadura y que su aparato represivo ha prohibido el ejercicio de los derechos políticos y civiles, así como el intercambio de ideas y pensamiento con el mundo exterior, -tan sólo basta recordar los eventos más recientes vinculados a los presos de conciencia y las damas de blanco-.

De igual manera, La Habana ha sido sede de las negociaciones de paz entre las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos, un hecho que también ha estado arropado por Noruega y la Venezuela de Hugo Chávez, quien ha jugado un rol clave como intermediario de este agónico y prolongado conflicto. Cabe señalar que la reanudación de los diálogos de paz en La Habana, después del proceso formal que arrancó en Oslo en noviembre del 2012, ha estado empañado por la grave enfermedad del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Asimismo, Cuba también ha atraído los reflectores de la política internacional debido a las reformas económicas que ha impulsado Raúl Castro para superar la severa crisis económica que padece la isla desde hace décadas. Justamente la refuncionalización del partido comunista y los cambios sobre la redefinición del Estado en la economía parecen oxigenar a un país altamente endeudado, improductivo y dependiente de las importaciones de alimentos, justamente la razón de ser del VI Congreso del Partido Comunista celebrado en abril del 2011, el primero convocado desde 1997.

Este nuevo trazo de país que no pasa por la demolición de los muros vitalicios del poder y de la encrucijada democrática, ha incluido, en últimas fechas, reformas sustantivas al sistema migratorio. La iniciativa, que está diseñada para generar ingresos al gobierno castrista, con la finalidad de achicar las nóminas públicas en momentos en donde el principal régimen aliado de Cuba vive con gran incertidumbre.

LOS COMICIOS PARLAMENTARIOS EN CUBA 

El año electoral latinoamericano en este 2013, inicia con las elecciones parlamentarias en Cuba, mismas que serán seguidas por los comicios en Ecuador del 17 de febrero, las elecciones en Paraguay del 21 de abril, así como las jornadas electorales de Honduras y Chile durante el segundo semestre del año. Si bien Cuba no celebra elecciones libres, en esta ocasión se busca elegir a los delegados de las asambleas provinciales y diputados para la Asamblea Nacional.

Desde hace más de medio siglo Cuba es gobernada bajo el único partido político legal que existe: el partido comunista que ha tenido una penetración e influencia avasallante tanto en la vida política del país como en la cotidianeidad económica, social y cultural de los habitantes. En estas elecciones del 3 de febrero, no se presentaron candidatos en competencia como en cualquier democracia, ni se hicieron campañas de proselitistas, más bien se propusieron a aquellas figuras elegidas previamente por los concejales o asambleas municipales para encabezar las asambleas provinciales y designar a sólo una parte del congreso, porque la otra, hay que decirlo, la definen los representantes de organizaciones ciudadanas.

Me parece que lo más interesante de la contienda parlamentaria en Cuba reside en voltear a ver el contexto sui-generis en la que se celebran estas elecciones: bajo la ausencia de Chávez en Venezuela.

Dentro de este entramado, también se elegirán a los miembros del Consejo de Estado, máximo órgano ejecutivo del país, en donde muy posiblemente será confirmado el presidente Raúl Castro, para seguir gobernando la isla por cinco años más. Tal vez, se trata de una jornada electoral aburrida, en la que se cancela el “factor sorpresa”, sabiendo aún de la influencia maniatada que tiene el congreso sobre el aparato del estado. Además, queda claro que la maquinaria de selección, permite al partido oficial asegurarse de que ningún disidente o discrepante se postule a dichos cargos.

Me parece que lo más interesante de la contienda parlamentaria en Cuba reside en voltear a ver el contexto sui-generis en la que se celebran estas elecciones: bajo la ausencia de Chávez en Venezuela.

LA ISLA: ¿SIN CHÁVEZ?

Cuba no es ni será la misma sin Chávez en Venezuela. ¿Quién hubiera pensado que los hilos del futuro político del país, líder global en reservas de petróleo pudiera estar en manos de los hermanos Castro? ¿Que la salud del hombre mítico, quien lidera el proyecto geopolítico de los países del ALBA pasara por la pluma de los médicos cubanos? Precisamente, la isla caribeña parece apuntarse en el centro de la transición política venezolana, planchando el “Pacto de la Habana”, a propósito de evitar que las luchas intestinas entre los chavistas no se salgan de control y afecten aún más a la isla.

Fue muy sintomática la simulación que se hiciera de la inauguración del nuevo periodo de Hugo Chávez el pasado 10 de enero, la fecha fatídica con la que tenía que cumplir el presidente enfermo para tomar posesión de su cargo. Un hecho que contó con la presencia de Daniel Ortega de Nicaragua, Evo Morales de Bolivia y José Mújica de Uruguay y un proceso que fue avalado por el mismo Tribunal Supremo de Justicia y la cúpula política castrista. Al parecer, Cuba maneja su carta más fuerte con Nicolás Maduro, a diferencia de Diosdado Cabello, el presidente de la Asamblea Nacional que levanta más simpatías entre la élite militar al interior de Venezuela y quien se supone tenía que asumir el cargo de presidente interino para luego convocar a elecciones, tal y como lo establece la constitución y lo demanda la oposición.

Ante esta situación, ¿Tiene Cuba un proyecto alternativo para compensar la ayuda venezolana? ¿Aprendieron los hermanos Castro la dura lección de no depender de un sólo nodo geopolítico cuando en los años noventa desapareció la Unión Soviética y se les cortó la ayuda?

El presidente de Venezuela Hugo Chavez durante un evento religioso en solidaridad con su estado de salud en el Palacio Presidencial de Miraflores el domingo 21 de agosto de 2011, en Caracas, Venezuela.
Fuente: Associated Press/Ariana Cubillos

La alianza entre Cuba y Venezuela data de muchos años atrás. Venezuela es el primer socio político y comercial de la isla y una posible partida de Chávez del escenario latinoamericano sería un golpe mortal para Raúl Castro, quien necesita desesperadamente de los precios preferenciales del petróleo y de su holgado apoyo para impulsar el proyecto de actualización socialista en la isla. No olvidemos que Cuba sigue sufriendo los embates del embargo comercial impuesto por EE.UU. y que ahora mira con mucha cautela los primeros pasos que pudiera dar John Kerry, el nuevo Secretario de Estado de la Unión Americana.

Ante esta situación, ¿Tiene Cuba un proyecto alternativo para compensar la ayuda venezolana? ¿Aprendieron los hermanos Castro la dura lección de no depender de un sólo nodo geopolítico cuando en los años noventa desapareció la Unión Soviética y se les cortó la ayuda? Al parecer, La Habana, consciente de esta situación ha buscado acomodar sus relaciones con Beijing y Moscú y ha fortalecido sus relaciones económicas con otros países de África y Medio Oriente, sin embargo, la posible ausencia de Chávez dictará un nuevo futuro en la isla.

ELECCIONES INDIRECTAS EN CHINA. CAMBIO DE LIDERAZGOS: INICIO DEL XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista, 8 DE NOVIEMBRE 2012.

LA NUEVA PIEL DEL DRAGÓN

Dos días después de celebrarse elecciones en EE.UU., el mundo viró su mirada hacia la sucesión política en China con la llegada de la quinta generación de líderes; tras el paso de Mao, Deng Xiaoping, Jaing Zemin y Hu Jintao. La celebración del XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista, el cual inició el pasado 8 de noviembre, se considera la punta de lanza que permitirá materializar cambios sustantivos en la cúpula del poder. Una estela de nombramientos, reemplazos y jubilaciones está teniendo cabida junto con una serie de maniobras políticas, en aras de sellar la nueva dirección del partido para los próximos diez años. Todo esto mediante la designación del Politburó y de su todopoderosa Comisión Permanente, el círculo más íntimo del poder que hasta ahora no se sabe si quedará integrada por siete o nueve miembros.

Fuente: The Guardian

Se espera que el relevo chino esté conformado por el actual vicepresidente Xi Jinping, quien reemplazará al presidente Hu Jintao, y Li Keqiang, como sucesor del actual Primer Ministro Wen Jiabao. Este cambio de jefatura que se cristalizará hasta marzo del 2013, prendió un escenario de alto voltaje para la élite política china, quien durante este año, tuvo que tomar decisiones centrales para definir la sucesión de fuerzas que enfrentará los retos que vienen en materia política, económica, social, demográfica y de sus relaciones con el exterior. Una lucha intestina para enfrentar el delicado y sensible tema de la reforma política, la cual busca ceder espacios en materia de transparencia y régimen de libertades y que se topa con liderazgos más conservadores y regresivos que bajo el manto neo-maoísta, privilegian el monopolio del partido comunista y el control vertical del poder.

En últimas fechas, el espectro político chino se vio convulsionado por la salida de Bo Xilai, uno de los íconos más ortodoxos del partido comunista y de línea conservadora; el cual, junto con su esposa Gu Kilai, protagonizó uno de los mayores escándalos políticos en la historia reciente del país asiático. La mujer, conocida como la Jackie Kennedy china, se le acusó de haber envenenado a un empresario británico, en medio de una red de corrupción dentro del propio sistema burocrático chino. Dentro de esta trama, la opinión pública fue sorprendida con la desaparición y reaparición de Xi Jinping, el vicepresidente chino que está llamado a remplazar a Hu Jintao y que su ausencia levantó una serie de dudas y suspicacias que no encontraron respuestas bajo el hermetismo y secretismo del régimen chino; un golpe más a la supuesta imagen de cohesión y unidad que el partido comunista se ha empeñado en propagar.

Xi Jinping, nuevo presidente de China. Fuente: China.org.cn

No habrá que perder de vista que la celebración de este Congreso se estrena bajo el lucimiento de China como la segunda economía del mundo y su nuevo estatus como poder hegemónico ascendente. La misma OCDE ha declarado que China, en menos de cuatro años, se convertirá en la economía más grande del mundo, arrebatándole el lugar a EE.UU. Sin embargo, será la quinta generación de líderes aquella que deberá enfrentar el crecimiento cada vez más anémico y pausado de los estadounidenses y europeos, lo cual tendrá consecuencias directas a su economía, la mayor ralentización y enfriamiento que podría vulnerar su divisa más codiciada: la estabilidad política y social.

Este milagro chino que se practica a través del socialismo de mercado, y que le ha dado un respiro enérgico a la economía mundial, no se salva de los numerosos riesgos y peligros que lo acechan. Corrupción, negocios de estado, cultura de nepotismo, millonarios y billonarios (que ya se apuntan en la lista Forbes), chocan con los principios de la cultura socialista y del pacto histórico convenido y proclamado desde generaciones atrás.

Una élite política que tendrá que resolver el crecimiento disparejo y desigual que está fallando en su tarea de repartir la riqueza de manera más equitativa, cerrar los alarmantes desequilibrios entre regiones y campo-ciudad, reducir la pobreza y enfrentar el problema capital del envejecimiento de su población. Esto último, una problemática compleja de resolver, sobre todo vinculada a la política controvertida del “hijo único”, la cual nos obliga a preguntarnos si China podrá dar ese salto definitivo para inscribirse en la lista de las economías desarrolladas cuando está amenazada por la escasez de mano de obra.