¿Adiós al Brexit duro?


A 11 días de iniciar las negociaciones del Brexit, Reino Unido celebró elecciones anticipadas, una jornada electoral que no se esperaba y que fue convocada a finales de abril cuando Theresa May y el Partido Conservador tenían un diferencial de casi 20% frente al Partido Laborista. Una apuesta que se creyó segura, racional y pragmática de la Primer Ministra, quien no había sido elegida en las urnas y buscaba conquistar una mayor amplitud en el parlamento para reafirmar su mandato frente a Bruselas en las complejas negociaciones del Brexit. No obstante, esta apuesta se convirtió en un fiasco electoral pues perdió la mayoría absoluta y la posibilidad de gobernar en solitario. Fue Jeremy Corbyn, el líder laborista, quien sacó mejor partido. Articuló un fuerte mensaje de rechazo en torno a la austeridad conservadora que encontró eco en los jóvenes que se han mostrado en contra del Brexit, y con ello un retorno al bipartidismo tradicional.

Los resultados electorales de Reino Unido han marcado el inicio del camino de las negociaciones del Brexit con Bruselas, y el tipo de país que serán después de este histórico desenlace. Incluso, esta jornada electoral definió las relaciones del Reino Unido con el mundo pues sellarán la estrategia de relaciones económicas y comerciales con terceros países, a propósito de diversificar su política exterior y voltear su mirada hacia otros polos del poder mundial. Por ahora la aritmética política de Theresa May con el Partido Democrático Unionista de Irlanda del Norte pretende dar la sensación de un buen comienzo en las negociaciones del Brexit. Un tema por demás complejo en relación a los problemas de fronteras, especialmente el que se genera entre Irlanda del Norte (perteneciente a Reino Unido) y la vecina República de Irlanda. Además, no olvidemos que los norirlandeses votaron a favor de permanecer al interior del bloque europeo en el referéndum que se celebró el 23 de junio del año pasado.

La visión rijosa y dura de Theresa May tendrá que ceder para darle cabida a un Brexit más suave o flexible, quizá en imitar el caso de Noruega o Suiza como socios parciales de la UE, que vale la pena destacar, lleva un año preparando el Brexit. Mientras, Reino Unido no ha podido definir cómo salir del bloque comunitario. Una ventaja para la UE, sí, pero el proceso está apenas comenzando y las intenciones de May han sido muy claras. Las negociaciones anticipan dolores de cabeza, grietas y descalabros, un escenario mucho más difícil para Theresa May –inclusive a nivel local pues ahora los escoceses buscarán un nuevo referéndum independentista. El gobierno británico que tenía como propósito principal salir del mercado único europeo y negociar simultáneamente un acuerdo comercial con la UE, ha cedido a la demanda europea de acordar el divorcio primero y después discutir la futura relación. Negociaciones sobre aranceles, política comercial, tránsito de personas, el control de la frontera con Irlanda del Norte y el cobro de la salida que pudiera llegar a 100 mil millones de euros, han sido los temas más espinosos dentro del intercambio político.

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Fuente: Daily Reckoning

Es Bruselas quien llega con una posición de mayor fortaleza frente al gobierno de Theresa May, pues la Unión Europea tiene como objetivo principal encarecer al máximo la salida del Reino Unido, a propósito de evitar una desbandada o efecto domino entre sus países. En efecto, la victoria contundente de Emmanuel Macron en Francia deprecia el mandato británico frente a una Unión Europea que se reinventa en manos del eje franco-alemán y la mancuerna de liderazgos Merkel-Macron. En este historia turbulenta, las cosas hubieran sido del todo diferentes si la ultraderechista, xenófoba y antieuropea Marie Le Pen hubiera ganado las urnas en Francia. En dicho caso, Reino Unido hubiera llegado mucho más fortalecido a la mesa de las negociaciones.

El Brexit ha generado grietas y divisores entre las naciones que conforman el Reino Unido, un escenario que se ha podido palpar en los partidos políticos que han asumido distintos posicionamientos en torno a la desvinculación con la Unión Europea. ¿Reino Unido o Reino Desunido? La quinta economía del mundo puede quedar atrapada entre dos mundos, sin pertenecer a la Unión Europea y sin poder firmar un TLC con EE.UU cuando priva la lógica nacionalista, localista, nativista y proteccionista en Washington. Estemos pendientes de lo que sucede con este país integrante del G7, G20 Y LA OTAN y que además cuenta con capacidad nuclear.

 

 

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