ELECCIONES EN ITALIA ¿UN ESCENARIO DE INGOBERNABILIDAD?

La celebración de elecciones en Italia se da en un contexto de una prologada crisis de la deuda y de una falta de acuerdos políticos entre países acreedores y deudores para imprimir una senda de crecimiento sostenido de la Unión Europea (UE). El viejo continente sigue convulsionado por una estela de riesgos e incertidumbres, estragos que han encontrado eco en las deficiencias estructurales sobre el diseño y construcción de la unión monetaria a la que no le acompañaron una integración política y fiscal.

FUENTE: Larepublica.co

 Muchos coinciden en señalar que lo que sucede en la UE -una unidad de integración supranacional muy heterogénea-, es una crisis multimodal que se expresa en su versión fiscal, bancaria y de falta de competitividad, un enjambre solapado por la crisis política y la ausencia de toma de decisiones oportunas comandada desde Bruselas. La Europa que todavía no termina su tarea y la que deberá seguir repensando las reglas del juego, pero ¿Quién hubiera pensado que Italia, país miembro del G-7 y la cuarta economía de Europa estuviera transitando sobre las arenas movedizas andadas por Grecia, Irlanda y Portugal? ¿Qué este país al Sur de Europa con una deuda creciente, un desempleo que ronda sobre el 11% y la caída de su tasa de crecimiento puedan orillarlo a una temida insolvencia de pagos? ¿Una Italia que se le califica con desprecio y se le estigmatiza como un país miembro de los PIIGS?

FUENTE: El Economista

Este país que ha puesto a temblar el experimento geopolítico de la UE por la talla y dimensión de su economía, también está aquejado por su contenida productividad, irresponsabilidad fiscal, precario estado de derecho y una clase política que ha distado de estar a la altura de los tiempos que demanda el país. Cambios de gobierno, elecciones anticipadas y el surgimiento de partidos extremistas es la carta de juego que hoy se transaen el país, tras la caída del gobierno de Silvio Berlusconi, este poderoso empresario y zar de la televisión que perdió la confianza del parlamento y de la Liga del Norte , -su tradicional aliado regionalista y con tintes separatistas- el pasado mes de noviembre, lo que ocasionó la llegada de Mario Monti, un tecnócrata que encabezó el gobierno de emergencia para aplicar las medidas de austeridad exigidas por la UE.

La celebración de elecciones anticipadas del 24 y 25 de febrero, fue una jornada que no enterró la “Era Berlusconi” y que por el contrario regresó como una fuerza inusitada que ganó importantes asientos en el Senado, pero que terminó por fraccionar y dividir aún más a la sociedad italiana, que no se puede desmarcar de este polémico magnate que todavía  enfrenta juicios penales, escándalos sexuales y sobre todo un entramado de intereses superpuestos entre sus actividades políticas y empresariales que han activado la corrupción. Fue la coalición de las izquierdas liderada porPier Luigi Bersani, del Partido Democrático, quien se impuso en la matemática electoral y el que está obligado a formar alianzas con otras fuerzas políticas bajo el fantasmade instaurar una legislatura exprés.

FUENTE: AFP

 Italia ha tenido una historia muy accidentada para consolidar su democracia. Muchos vicios de un sistema  multipartidista que se han desarrollado a la sombra del engranaje de la corrupción, los titubeos de la justicia y una nomenclatura del poder que ha privilegiado las condiciones de clientelismo político y la repartición de prebendas. No saquemos del radar la operación “Manos Limpias” de los años noventa, este extensa red de corrupción que involucraba a los principales grupos políticos e industriales del momento. Lo que hoy vemos es una Italia desencantada de sus partidos políticos, ciudadanos que han mostrado desconfianza y rechazo a la clase política tradicional a través del surgimiento de nuevos partidos anti-sistema, un esfuerzo capitalizado en la figura del comediante y ahora tercera fuerza política Beppe Grillo, que con su postura euroescéptica busca ponerle un freno al cese de soberanía hacia Bruselas.

FUENTE: Giornalettismo.com

De esta manera, Italia ha estado cimbrada por varios frentes, la renuncia del papa Benedicto XVI justamente tresdías después de haberse celebrado la jornada electoral y debido a los resultados tan poco prometedores de esta contienda que no invita a generar esquemas de certidumbre y gobernabilidad. Tal vez, se maneje la eventualidad de convocar a nuevas elecciones antes de junio de este año, pero mientras el presidente de la república tendrá que hacer las consultas necesarias con los partidos políticos que más votos conquistaron para poder nombrar al Primer Ministro.

@RinaMussali

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PRESENCIAS Y AUSENCIAS EN EL CÓNCLAVE PAPAL

En los últimos años el mundo ha atestiguado una serie de convulsiones políticas y económicas que han puesto a temblar el estatus quo a nivel internacional. La hora del cambio en el mundo árabe y la desaceleración económica en los países avanzados que han hecho caer, sobre todo en Europa, a numerosos gobiernos ante la peor crisis económica desde 1929. Éste es un tiempo de cambios y reacomodos en el tablero político mundial, de subida y bajada de liderazgos colectivos, pero nadie imaginó que pronto se asomaría el tsunami religioso: la abdicación de Benedicto XVI

Una Iglesia que no será la misma sin Joseph Ratzinger como máximo Pontífice, la noticia insólita que ha generado la sorpresa y el desconcierto del mundo entero y sobre todo del universo católico conformado por 1.200 millones de fieles alrededor del mundo, la crónica anunciada unos días antes de celebrar las elecciones adelantadas en Italia y que cuatro días después de la partida del Papa Emérito, deja a este país -máxima cuna de la cristiandad- con un sabor amargo de ingobernabilidad y con una élite política atomizada que terminará por forzar el establecimiento de una legislatura exprés que conllevará más temprano que tarde a nuevos comicios. Bajo este tenor, la primera renuncia de un pontífice en 600 años cimbra el establishment italiano y pone de cabeza a la Iglesia, quien no había enfrentado una situación similar al sepultar y desmitificar una creencia milenaria de que el papado termina sólo con una misión vitalicia.

textoSegún una editorial del diario oficial de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, la decisión de Benedicto XVI de renunciar se tomó tras su viaje a México y Cuba, la segunda gira internacional que hizo por América Latina, tras la de Brasil. En este viaje, el Papa se ajustó al tradicional y apretado discurso de la Santa Sede de condenar el embargo unilateral de EE.UU. sobre la isla, su llegada despertó polémica sobre el rol que la Iglesia debía jugar en la transición cubana, así como el dilema moral de enfrentar a una sociedad civil en ascenso que escala a favor de cambios profundos como los casos de los disidentes políticos y las damas de blanco. Por otro lado, el gran teólogo alemán que nunca quiso ser Papa, visitó México en el marco del vigésimo aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la Santa Sede, en un año de elecciones presidenciales y cuando nuestro país enfrenta los escándalos de la pederastia clerical por abusos sexuales, crímenes impunes que han cimbrado la autoridad moral del Vaticano.