50 Elecciones en el Mundo (2012-2015), diálogos entre expertos

El proyecto nace como una serie de televisión del Canal del Congreso transmitida desde el 2012, motivado por un año sui generis en la política internacional, pues cuatro de los cinco países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU atestiguaron un relevo de mandatarios: Rusia, Francia, EE.UU. y China. Éste último país debido a la celebración del 18º Congreso Nacional del Partido Comunista que abrió la puerta a la llegada de la quinta generación de líderes, tras el paso de Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y Hu Jintao.

El momento de renovación de múltiples liderazgos fue la oportunidad que capitalizó el Canal del Congreso para examinar los nuevos ciclos políticos que se inauguraban por el mundo, a propósito de estimular una reflexión serena y profunda que nos permitiera recoger en un sólo lugar los determinantes políticos, económicos, sociales y culturales del país cuando en juego están las elecciones. De esta forma, en coedición con el Instituto Nacional Electoral, y en estrecha colaboración con el Instituto Matías Romero (SRE),  se importan de la pantalla de televisión los contenidos que formaron parte de las mesas de análisis y reflexión, a propósito de ofrecer un material de consulta amistoso, didáctico e interactivo que contribuya a la comprensión y entendimiento de los estudios electorales e internacionales.

Resulta sintomático que las 50 elecciones aquí examinadas, reflejen una vitrina multielectoral y un mosaico variopinto de los cinco continentes del mundo: se abordan cinco elecciones en países africanos, once asiáticos, veintiún americanos y trece europeos; países avanzados o industrializados, economías emergentes y naciones menos adelantadas y desarrolladas; democracias consolidadas, incipientes o en proceso de maduración cuyos comicios han sido analizados por 117 expertos nacionales y extranjeros, entre los que destacan funcionarios, legisladores, diplomáticos, académicos, periodistas y activistas.

portada 50 eleccionesLa celebración de elecciones en cualquier país del mundo debe leerse como un punto medular dentro del proceso democrático y participativo y como un momento de síntesis nacional en donde la ciudadanía, las fuerzas políticas, así como los gobiernos de la región y del mundo voltean sus ojos para observar con detenimiento el posicionamiento de un nuevo mandatario y la despedida del liderazgo anterior. A partir de este momento puente entre el pasado, presente y futuro –en el cual nos preguntamos de dónde venimos y hacia dónde vamos- se exhiben los contextos, actores, escenarios y el pulso ciudadano que motiva una decisión individual con impactos colectivos.

Por ello es necesario comprender la radiografía político-electoral de cada país, adentrarse en cada configuración histórica, pues el análisis de estos procesos no puede hacerse a profundidad sin un repaso del perfil sociodemográfico, su sistema partidista, su régimen constitucional, las relaciones militares, la situación económica, los componentes religiosos y étnicos, así como los proyectos de nación que se destazan y los escenarios a futuro que cada candidato proyecta. Esa es la importancia de esta obra: conocer las características, incentivos y complejidades del contexto electoral [previo] de cada país, menciona Lorenzo Córdova en el prólogo.

Bajo esta idea es que la serie televisiva –ahora en su versión electrónica-, ha tenido tanto éxito: un proyecto que se apoya en un enfoque multidisciplinario y transversal en donde la política, economía, historia, geografía, sociología y las relaciones internacionales tienen un rol que jugar en cada análisis en particular. No como una sucesión de elementos inconexos y lineales, sino todo lo contrario, bajo criterios convergentes, horizontales y flexibles que invitan a la reflexión y a la generación de conocimiento. No es de extrañar que esta serie se haya logrado mantener como parte esencial de la barra de programación del Canal del Congreso, y como incentivo para seguir adelante en la publicación de más ejemplares que aborden nuevas elecciones y países en los años por venir.

 Este acervo de 50 elecciones, resulta entonces una provocación para que la población se acerque más a los temas electorales e internacionales; una fuente privilegiada de aprendizaje y de intercambio de experiencias que fomenta una mirada multidisciplinaria y crítica, a propósito de desfavorecer la conducta silenciosa, hermética y reservada que nos ha caraterizado como país e incluso sacudirnos del provincianismo para formar ciudadanía interesada en lo que acontece dentro y fuera de sus fronteras. El repaso electoral en el mundo le permite a México una oportunidad de introspección. Es a través del lente externo que México también puede reflexionar sobre su acontecer democrático, sistema político, interacciones partidistas y toma de decisiones.

¡Los invito a que descarguen gratuitamente, consulten y compartan el libro “50 Elecciones en el Mundo, diálogos entre expertos” desde cualquiera de las siguientes ligas electrónicas!:

Reseña publicada originalmente en la página web de la Revista Alcaldes

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2018: El mercado electoral latinoamericano

La política latinoamericana estará condimentada en el 2018 por diversas citas electorales que se antojan claves para la región. Los dos gigantes latinoamericanos –México y Brasil- quienes detentan más del 60% del PIB regional y se disputan el liderazgo geopolítico celebrarán comicios en el segundo semestre del año para despedir a Enrique Peña Nieto y Michel Temer, éste último el presidente brasileño que no pasó por el juicio de las urnas y cuyo acceso al poder se materializó, tras el juicio político en contra de Dilma Rousseff.

En el juego electoral brasileño la principal incógnita es si el expresidente Lula da Silva, quien hasta ahora obtiene una intención del voto de alrededor del 35% y pelea en segunda instancia una condena de nueve años y medio que lo acusa de corrupción, lavado de dinero y obstrucción de la justicia podrá competir.

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Ebook “50 Elecciones en el Mundo (2012-2015), diálogos entre expertos

*Boletín del Canal del Congreso

2017: EL RUEDO ELECTORAL EN AMÉRICA LATINA

Se presentó el libro electrónico “50 Elecciones en el Mundo (2012-2015), diálogos entre expertos” en el marco del panel “2017: el ruedo electoral en América Latina”, organizado por el Instituto Matías Romero y el Canal del Congreso en las instalaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bajo la moderación de la Dra. Natalia Saltalamacchia.

El ejemplar electrónico, producto de la coedición entre el Canal del Congreso y el Instituto Nacional Electoral con estrecha colaboración con el Instituto Matías Romero, contiene las reflexiones de funcionarios, diplomáticos, académicos, periodistas y activistas que participaron en la serie “Elecciones en el Mundo”, transmitida por el Canal del Congreso y compuesta por 50 comicios bajo la participación de 112 expertos nacionales e internacionales.

En este contexto, la Mtra. Blanca Lilia Ibarra, Directora General del Canal del Congreso, afirmó que el reto democrático en gran parte del continente se encuentra aún en construcción, “lo que demanda compromiso y responsabilidad desde el frente en que nos desarrollamos profesionalmente”.

Recordó que con el programa “Elecciones en el Mundo”, el Canal del Congreso buscó no sólo mostrar el diario acontecer del Poder Legislativo, sino “incorporar contenidos que permitan entender mejor los fenómenos políticos y electorales que ocurren en el mundo”.

La presentación del libro estuvo a cargo de la Mtra. Rina Mussali Galante, compiladora de la obra, quien señaló que este ejercicio se puede convertir en un vehículo de referencia y análisis para los asuntos electorales e internacionales.

 

Además destacó que las elecciones no se pueden comprender sin sus contextos, particularidades y los códigosde identificación de cada país y sin tomar en cuenta las interrelaciones entre la política, economía, sociedad y cultura. “Las elecciones son un momento de confluencia nacional”, expresó.

El Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral, Enrique Andrade González, calificó a la obra como una lectura obligada, pues ofrece una visión de lo que podría suceder en las elecciones en México del próximo año; además de que contribuye a darse cuenta que los comicios son momentos de síntesis nacionales para observar similitudes entre países que en primera instancia podrían parecer muy distintos.

Tras referirse a la compleja situación electoral actual en Honduras, el Embajador Walter Astié-Burgos, miembro del Servicio Exterior Mexicano, refirió la importancia de comprender los distintos procesos internacionales. En ese sentido, destacó que la serie del Canal del Congreso es una obra importante para los internacionalistas, pues contribuye al entendimiento de que las elecciones son parte intrínseca de la vida política de las naciones.

En el mismo sentido, el Dr. Darío Salinas Figueredo, Profesor Emérito de la Universidad Iberoamericana, se refirió a las elecciones en Chile, cuya segunda vuelta se realizará el 17 de diciembre, y en donde dijo que podría darse una transformación de mercado y replicarse en la región. Por ello, aseveró que los diversos comicios en el continente americano contribuyen a descubrir las características en común.

El libro electrónico “50 Elecciones en el Mundo (2012-2015), diálogos entre expertos” podrá consultarse y descargarse de forma gratuita en:www.canaldelcongreso.gob.mx

Choque de trenes entre México y Estados Unidos

Tras la aprobación del presupuesto fiscal 2018 y la promesa de Donald Trump de concretar una reforma tributaria que permita los “mayores” recortes de impuestos de la historia de Estados Unidos, cobra relevancia la trama rusa y la intencionalidad política de poner al desnudo la supuesta interferencia de Vladimir Putin en las elecciones del país más importante e influyente del mundo, y en el cual se materializó la revuelta blanca de corte supremacista que permitió la llegada de la furia populista, nativista, proteccionista y antiinmigrante de Donald Trump junto su credo antiglobalizador.

Pese a que Trump ha hecho todo lo posible por desfundar el legado de Barack Obama todavía no ha podido revocar su política estrella: el Obamacare –la pieza de arquitectura sanitaria- que desde un principio levantó tirria y frustración de los republicanos.

En el ámbito internacional y bajo un total desconocimiento del teje y maneje de las relaciones diplomáticas, Trump destiló la divisa de la incertidumbre en el escenario mundial: la salida de Estados Unidos del histórico Acuerdo de París para combatir el cambio climático, el levantamiento de la veda para explotar y perforar petróleo en el Ártico –considerado santuario de paz-, el retiro de la UNESCO mostrando un claro desdén frente a la diplomacia multilateral, así como el retroceso en la relación entre Washington y La Habana junto con su negativa de certificar el Acuerdo Nuclear con Irán.

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Fuente: Expansion.mx

La victoria de Shinzo Abe en Japón

Bajo un movimiento para alargar su estancia en el poder hasta 2021, el primer ministro y presidente del Partido Liberal Democrático (PLD), Shinzo Abe, disolvió el parlamento para convocar a elecciones anticipadas. Una oportunidad que le abriría la posibilidad de inaugurar los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020 -la coyuntura estrella para visibilizar a Japón como un país en ascenso abandonando años de estancamiento económico-, continuar con su paquete de reformas económicas y fiscales (Abenomics), así como hacer frente a una Corea del Norte con capacidad nuclear. Sin embargo, la duda calaba: ¿por qué Shinzo Abe convocó a elecciones adelantadas con el riesgo de perder la matemática electoral que lo favorecía en la Dieta japonesa?

A principios de este año, Shinzo Abe estaba en problemas. Dos escándalos de corrupción, que implicaban tanto a su esposa como a varios miembros del parlamento habían derrumbado su alto índice de aprobación. Frente a ello despidió a varios ministros del gabinete en agosto, incluido el impopular ministro de Defensa, Tomomi Inada. Un fuerte mensaje que llegaba a la élite política de este país, incluido el emperador, cuya figura divina se debilitó tras la posguerra, pero que aún es visto como símbolo de unidad.

La crisis con Corea del Norte también apareció como un incentivo para los planes políticos y personales de Shinzo Abe, la figura que busca un nuevo reacomodo de Japón en la escena regional e internacional, a propósito de actualizar el armazón de seguridad nacional y obtener una posición de fuerza. Recordemos que las tensiones entre EE.UU. y Corea del Norte estallaron nuevamente, provocando que Pyongyang disparara un misil sobre Japón por primera vez en más de una década.

Cabe subrayar que Abe tiene un largo historial de manejo de problemas con Corea del Norte. En 2002 viajó a Pyongyang para participar en las negociaciones de paz, por lo que el público japonés confía en él para manejar la delicada situación y las tensiones internas para dotar al país de mayor seguridad. Mientras más amenazante se volvía Corea del Norte, más probable resultaba la apuesta de las elecciones adelantadas en Japón y su visión de reformar el artículo 9 de la constitución pacifista.

En esta consigna también lucían factores políticos internos, una oposición débil y dividida que invitaban al partido hegemónico a afianzar su dominio en la escena política. Pese a que el PLD ha gobernado desde 1955 salvo en dos breves periodos: 1993-1994 y 2009-2012, Abe enfrentaba una rebelión dirigida por la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, quien se separó del PLD para formar su propia facción, el Partido de la Esperanza. Con este nuevo ingrediente en el tablero electoral, el Primer Ministro decidió convocar a una nueva elección, reduciendo el tiempo para que su opositora se reorganizara rumbo a las elecciones previstas del año entrante.

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Fuente: Reuters|Toru Hanai

Resueltos los puntos anteriores, el Primer Ministro vendió la carta de la seguridad y la estabilidad en la región más militarizada del mundo. Haber alcanzado, no sólo la mayoría absoluta (61% de los escaños) de manera individual, sino la marca de los dos tercios en el parlamento, 313 de los 465 escaños (67%), supone el impulso necesario para legislar cómodamente y sin mayores complicaciones: apoyar la reescritura -por primera ocasión- de la constitución pacifista de la posguerra. Con este reacomodo parlamentario, de los siete partidos políticos existentes, solo el Partido Democrático Constitucional y el Partido Comunista de Japón continúan abogando por dejar la constitución sin cambios. Inclusive, pasada la elección, el presidente de EE.UU., Donald J. Trump llamó telefónicamente a Shinzo Abe para felicitarlo y encomiarlo para aumentar la presión sobre Kim Jong-un y el régimen de Corea del Norte.

Con la reforma, Japón podrá tener un ejército ofensivo y no solo defensivo, como hasta ahora. El triunfo del PLD concede a Shinzo Abe una autoridad clara para mantener la política de dureza hacia el régimen Norcoreano, como el mismo aseguró durante la comparecencia por su reelección, particularmente en su programa nuclear. Al respecto, se espera que la política energética de Japón siga siendo la misma, pese a la tragedia de Fukushima. El gobierno de Abe continuará presionando para que las plantas de energía nuclear reanuden sus operaciones como una forma de reducir su alta dependencia en materia de combustibles, recalcando su importancia como fuente generadora de electricidad.

En lo concerniente al crecimiento económico, su segunda bandera electoral, Abe ha identificado el año 2020 como el período de reforma de la productividad e inversión para estimular el crecimiento, considerando la década perdida de los años noventa y el largo ciclo del estancamiento, recesión y endeudamiento que acarrea el país junto con el declive demográfico -bajo tasa de natalidad y envejecimiento de la población. Se espera que la inversión en recursos humanos mejore la productividad laboral y se incremente el impuesto al consumo del 8 al 10%.

La apuesta de Abe resultó satisfactoria para su legado político. Con su victoria para una tercera legislatura, Shinzo Abe es ahora el gran líder de Japón. De completar su mandato hasta 2021, se convertirá –desde la implementación de la democracia- en el gobernante con mayor estancia en el poder. No obstante, los próximos cuatro años serán decisivos, empezando el 6 de noviembre cuando se reúna con Donald Trump para abordar el tema Norcoreano -en el que encuentran afinidad-, y el estatus de sus negociaciones comerciales después de haber desfundado el Acuerdo de Asociación Transpacífico. Como la tercera economía más grande del mundo y hasta ahora el líder del TPP con 11 miembros, ¿preferirá Japón continuar en este bandera o potenciar su relación bilateral con Washington?

El futuro económico de América del Norte.

Durante más de dos décadas, el libre comercio ha estado en el corazón de las relaciones trilaterales entre México, Estados Unidos y Canadá; un principio que ha sido volcado por la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, quien ha sacudido los cimientos de la gobernanza económica global con su narrativa proteccionista, nativista, aislacionista y credo antiglobalizador.

Bajo un ambiente amenazante -y cada vez más incierto-, México enfrenta el proceso renegociador del TLCAN, a propósito de actualizarlo y modernizarlo a los estándares del siglo XXI, pero también como respuesta a los condicionantes dictados desde Washington. Ante esta coyuntura histórica, el Canal del Congreso transmite una serie que tengo el privilegio de conducir. Traemos a sus pantallas las bondades, límites y asignaturas pendientes de este armazón jurídico e institucional que le ha dado certeza a las relaciones económicas trilaterales y los nuevos retos y desafíos que enfrenta para acoplarse a los condicionantes geopolíticos y económicos que marcan la dinámica del siglo actual.

En voz de los personajes clave de la negociación previa y posterior y de influyentes líderes de opinión como funcionarios, empresarios, académicos, diplomáticos y tomadores de decisiones, el Canal del Congreso presenta varios capítulos temáticos que pondrán de manifiesto el pulso de la relación más importante de México con el mundo y el futuro de los nuevos términos de la relación trilateral.

¡Los invito a seguir de cerca esta serie que se transmite cada domingo a las 21 hrs, y los miércoles a las 23 hrs por los canales 45.1 de señal abierta, 45 de Axtel, IZZI y Totalplay;  y 145 de Dish, Sky y Megacable.

*Click en la imagen para redireccionarlos a los programas

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Dilemas e Incertidumbres

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El drama político de Michel Temer

La crisis política, económica e institucional que vive Brasil ha enturbiado el posicionamiento geopolítico en ascenso que Brasil empezó a tener hace poco más de una década. Golpeado por la patología de la corrupción, la desaceleración económica de China, caída en los precios internacionales de las materias primas y las intrigas que se propinan entre la clase política para “hacer negocios” desde las altas esferas del poder, el país sudamericano se ha descalabrado ante la comunidad internacional y bajo la frágil presidencia de Michel Temer.

Fue el juicio político en contra de la expresidenta Dilma Rousseff que marcó un punto de inflexión en el entramado institucional brasileño. Michel Temer lidia con el problema de su credibilidad y legitimidad, se le tilda de antidemocrático, golpista y traidor, sumado al bajo índice de popularidad que ostenta. Una reputación que no puede ser lavada si agregamos sus vínculos a los escándalos de corrupción. En sus primeros 100 días de gobierno se concretó la renuncia del expresidente de la Cámara Baja, Eduardo Cunha, así como la salida de varios ministros de su gabinete. Además, el presidente interino no se salva de la red mafiosa de Petrobras y de investigaciones en su contra por corrupción, asociación criminal y obstrucción de la justicia.

Pese a que el Congreso desechó la indagatoria que pudiera llevarlo a juicio político, su base parlamentaria se sigue erosionando. Un total de 66 diputados –de 513- provenientes de cuatro partidos políticos ya abandonaron al presidente no electo. Al calor de la desconfianza ciudadana y el desencanto generalizado hacia la clase política, Michel Temer ha tratado de implantar una agenda pública de corte conservadora: se han privatizado empresas estatales, se aprobó una ley que pone techo al gasto público por 20 años y en la discusión pública juega la reforma al sistema de pensiones. Sin embargo, su gran apuesta fue la aprobación de la reforma laboral ya fue suscrita en el Senado.

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Fuente: EFE/Leonardo Muñoz.

Empero, Michel Temer no es el único que ha sido salpicado por actos de corrupción, sino también el petista Luis Ignacio Lula da Silva, el expresidente más querido de Brasil, quien ha sido condenado a nueve años y medio de cárcel por corrupción. ¿Una condena que lo pudiera sacar del juego político del 2018? ¿Serán suspendidos sus derechos políticos y se revocará la posibilidad de que vuelva a regresar al poder? Hoy el expresidente más respetado de América Latina, quien sacó a más de 40 millones de pobres, duplicó la clase media y se despidió del Palacio de Planalto con más del 80% de popularidad se encuentra en el banquillo de los acusados.

Han sido en tiempos electorales cuando los contendientes –designados por sufragio o bajo pacto- articulan acuerdos con grandes empresas a cambio de ofrecerles dádivas, favores y gratificaciones políticas y económicas. El caso de Odebrecht es sintomático por el financiamiento otorgado a las campañas políticas de Brasil pero también de otros países de América Latina. Además, las cifras no mienten, se ha dicho que el 40% de los legisladores se encuentran bajo investigación judicial, un panorama insólito para el país más grande y poblado de América Latina.

Ahora Sergio Moro, el juez anticorrupción figura dentro de los favoritos de la carrera presidencial del 2018, y quizá se enfrente con Jair Bolsonaro, un diputado ultraderechista que se le conoce como el “Trump Brasileño” por su machismo, sexismo, autoritarismo y por defender la dictadura militar en Brasil.  Posiblemente el escenario político también apuntale a Joao Doria, el alcalde de Sao Paulo, quien pudiera captar la nominación presidencial del Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB), principal antagonista al de los Trabajadores.

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Fuente: HispanTV.

Por otra parte, y con el arribo de un nuevo mandamás al Palacio del Altiplano, la reorientación de la política exterior podría volver a cambiar. Fue ante la llegada de una nueva correlación de fuerzas políticas en Brasil y Argentina – que celebra elecciones parlamentarias este año- que se dio un giro en la relación de Sudamérica con el mundo: mayor acercamiento con EE.UU., la Unión Europea y países industrializados frente a un claro distanciamiento hacia los países del ALBA. No hace mucho apoyó una ofensiva diplomática para expulsar a Venezuela del Mercosur y favorecer la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA en Venezuela. Incluso, Brasil le ofreció asilo político a la exfiscal, Luisa Ortega.

Cierto es que Brasil, como presidente pro témpore del Mercosur, hizo junto con Argentina (presidente en turno) todo lo posible para revitalizar al organismo. Este experimento de integración económica regional que no ha dado grandes resultados por su ADN más proteccionista. Se busca acelerar las negociaciones extracontinentales no sólo con la Unión Europea, sino con Canadá, sus socios asiáticos y favorecer el proceso de convergencia con la Alianza del Pacífico. En este renglón, destaca el rubro de la defensa y promoción de los derechos humanos y de la democracia, este último un signo sin sustento por parte de Michel Temer considerando la forma con la que se hizo del poder.

Aunque las relaciones de México y Brasil – los dos gigantes de América Latina- se desdoblan al calor de la competencia, rivalidad y desconfianza, la llegada de Donald Trump a la presidencia de EE.UU. ha obligado a nuestro país a mirar hacia el Sur no sólo de manera retórica sino con hechos contundentes. Llama mucho la atención que ante la renegociación del TLCAN y la retórica antimexicana, México se haya acercado más a Brasil y Argentina para reducir la dependencia de granos que sostenemos con EE.UU. En 2017, México dejo de ser el primer mercado para las exportaciones de maíz estadounidense.

 

 

El G20: las ataduras geopolíticas y los desafíos de la gobernanza económica global

Después de nueve años de la crisis financiera del 2008 y todavía cohabitando con sus impactos y remanentes, el sistema de gobernanza económica global continua endeble e incompleto. Los males de la economía internacional se tocan por la baja productividad, la consigna proteccionista, el desempeño anémico de Europa, la desaceleración de China y la falta de acuerdos entre países avanzados y emergentes que han producido una reactivación lenta y desigual.

El G20 ha fallado en su tarea de romper con el ciclo de bajo crecimiento. Según el FMI, sólo la mitad de las metas establecidas en la Cumbre del G20 en Australia se han cumplido. Lograr consensos para reactivar la economía mundial no ha sido tarea fácil, mientras que unos países ponen el énfasis en cerrar lagunas jurídicas para evitar la erosión fiscal y los paraísos offshore otros posicionan el tema de las reformas estructurales.

En medio de los encuentros y desencuentros entre potencias centrales y emergentes, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha dislocado las piezas del engranaje liberal que se construyó después de la Segunda Guerra Mundial. En este contexto de incertidumbre y de falta de liderazgos, Angela Merkel junto con Emmanuel Macron y Xi Jinping buscan llenar los vacíos ocasionados por Estados Unidos para erigirse en los defensores del libre comercio, el medio ambiente y la globalización planetaria que requiere de una rectificación.

El grito de una globalización ordenada, regulada y guiada que favorezca el interés de las mayorías no puede desatender su paso ante las advertencias del Brexit, el fenómeno de Marine Le Pen en Francia,  la confederación de populismos que gravita  en la Unión Europea y el grito antisistema en Washington. Hoy las voces nativistas y más localistas se han encargado de manifestar políticamente su rechazo a una globalización asimétrica y dispar que sólo beneficia a 1,500 millones de personas de una población planetaria de alrededor de 7,500, la cifra que maneja el economista peruano, Hernando de Soto.

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AP Photo/Michael Sohn

Aún cuando Donald Trump selló el aislamiento de Estados Unidos en la Cumbre del G20 en Alemania y enarboló su proyecto nacionalista, excluyente y supremacista, los divisionismos se dejaron sentir alrededor de los temas del medio ambiente, comercio, migración y desregulación financiera que crisparon la coordinación internacional del grupo que representa en conjunto el 90% del PIB mundial, el 80% del comercio global y el 64% de la población del planeta. Pese al esfuerzo de Angela Merkel por refrendar el compromiso de combatir el cambio climático, Donald Trump desconoce la ciencia climática y ha decidido alejarse del histórico Acuerdo de París.

Bajo su discurso antisistema y de franco rechazo a la burocracia internacional, Donald Trump firmó varios decretos para desmantelar la Ley Dodd-Frank adoptada durante la administración de Barack Obama, tras el desplome Lehman-Brothers que desató la crisis financiera del 2008. Precisamente la desregulación, la falta de acuerdos entre países avanzados y emergentes y la ausencia de convergencias económicas son los ingredientes que pudieran ocasionar una nueva crisis financiera global.

En un escenario de alto voltaje geopolítico se desarrolló la cumbre del G20 en Hamburgo: el distanciamiento entre Donald Trump y Angela Merkel, las barreras de separación entre Vladimir Putin y Emmanuel Macron por la supuesta injerencia rusa en las elecciones de Francia, la tensiones de Occidente con Corea del Norte por el probado lanzamiento exitoso de un misil balístico de alcance intercontinental que levantó el rechazo de Rusia y China de ampliar las sanciones al régimen de Kim Jong-un, así como las fisuras en materia climática y de libre comercio que pronto sellaron la nueva nomenclatura del G19+1, para diferenciar a Estados Unidos del agrupamiento que defiende los principios y valores del orden liberal.

La Cumbre del G20 en Alemania no pudo esquivar el panorama político que se vive en Washington, cuando las agencias de inteligencia en Estados Unidos llegaron a la conclusión de que Rusia si tuvo injerencia en la campaña electoral del 2016, aunado a la decisión de elegir a Robert Muller como el nuevo Fiscal Especial, a propósito de supervisar la investigación sobre la injerencia rusa. Con este antecedente por delante y bajo la aceptación del presidente de Estados Unidos en Varsovia que el Kremlin pudiera haber interferido en las elecciones es que se celebró el primer encuentro entre Vladimir Putin y Donald Trump. Pese al anunciado cese al fuego en el Sur de Siria por ambos mandatarios, los sinsabores de la relación están marcados por sus diferencias frente al regimen de Bashar al Assad, el conflicto en Ucrania y la anexión de Crimea por parte de Rusia.

Más allá de los vericuetos geopolíticos entre las potencias del G7 y Rusia, el G20 atestiguó otro encuentro espinoso: la reunión entre Enrique Peña Nieto y Donald Trump. Si bien no se esperaban grandes acuerdos, el “murmullo” de que México pagaría la construcción del muro volvió a enardecer la relación bilateral, una oportunidad que perdimos para responder en -forma de murmullo- la inutilidad del muro y la negación de pagarlo. Es la falta de dignidad el peor consejero cuando estamos próximos a arrancar las negociaciones del TLCAN. ¿Cómo vamos a negociar cuando no terminamos de leer, medir ni calibrar al Sr. Donald Trump?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Adiós al Brexit duro?

A 11 días de iniciar las negociaciones del Brexit, Reino Unido celebró elecciones anticipadas, una jornada electoral que no se esperaba y que fue convocada a finales de abril cuando Theresa May y el Partido Conservador tenían un diferencial de casi 20% frente al Partido Laborista. Una apuesta que se creyó segura, racional y pragmática de la Primer Ministra, quien no había sido elegida en las urnas y buscaba conquistar una mayor amplitud en el parlamento para reafirmar su mandato frente a Bruselas en las complejas negociaciones del Brexit. No obstante, esta apuesta se convirtió en un fiasco electoral pues perdió la mayoría absoluta y la posibilidad de gobernar en solitario. Fue Jeremy Corbyn, el líder laborista, quien sacó mejor partido. Articuló un fuerte mensaje de rechazo en torno a la austeridad conservadora que encontró eco en los jóvenes que se han mostrado en contra del Brexit, y con ello un retorno al bipartidismo tradicional.

Los resultados electorales de Reino Unido han marcado el inicio del camino de las negociaciones del Brexit con Bruselas, y el tipo de país que serán después de este histórico desenlace. Incluso, esta jornada electoral definió las relaciones del Reino Unido con el mundo pues sellarán la estrategia de relaciones económicas y comerciales con terceros países, a propósito de diversificar su política exterior y voltear su mirada hacia otros polos del poder mundial. Por ahora la aritmética política de Theresa May con el Partido Democrático Unionista de Irlanda del Norte pretende dar la sensación de un buen comienzo en las negociaciones del Brexit. Un tema por demás complejo en relación a los problemas de fronteras, especialmente el que se genera entre Irlanda del Norte (perteneciente a Reino Unido) y la vecina República de Irlanda. Además, no olvidemos que los norirlandeses votaron a favor de permanecer al interior del bloque europeo en el referéndum que se celebró el 23 de junio del año pasado.

La visión rijosa y dura de Theresa May tendrá que ceder para darle cabida a un Brexit más suave o flexible, quizá en imitar el caso de Noruega o Suiza como socios parciales de la UE, que vale la pena destacar, lleva un año preparando el Brexit. Mientras, Reino Unido no ha podido definir cómo salir del bloque comunitario. Una ventaja para la UE, sí, pero el proceso está apenas comenzando y las intenciones de May han sido muy claras. Las negociaciones anticipan dolores de cabeza, grietas y descalabros, un escenario mucho más difícil para Theresa May –inclusive a nivel local pues ahora los escoceses buscarán un nuevo referéndum independentista. El gobierno británico que tenía como propósito principal salir del mercado único europeo y negociar simultáneamente un acuerdo comercial con la UE, ha cedido a la demanda europea de acordar el divorcio primero y después discutir la futura relación. Negociaciones sobre aranceles, política comercial, tránsito de personas, el control de la frontera con Irlanda del Norte y el cobro de la salida que pudiera llegar a 100 mil millones de euros, han sido los temas más espinosos dentro del intercambio político.

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Fuente: Daily Reckoning

Es Bruselas quien llega con una posición de mayor fortaleza frente al gobierno de Theresa May, pues la Unión Europea tiene como objetivo principal encarecer al máximo la salida del Reino Unido, a propósito de evitar una desbandada o efecto domino entre sus países. En efecto, la victoria contundente de Emmanuel Macron en Francia deprecia el mandato británico frente a una Unión Europea que se reinventa en manos del eje franco-alemán y la mancuerna de liderazgos Merkel-Macron. En este historia turbulenta, las cosas hubieran sido del todo diferentes si la ultraderechista, xenófoba y antieuropea Marie Le Pen hubiera ganado las urnas en Francia. En dicho caso, Reino Unido hubiera llegado mucho más fortalecido a la mesa de las negociaciones.

El Brexit ha generado grietas y divisores entre las naciones que conforman el Reino Unido, un escenario que se ha podido palpar en los partidos políticos que han asumido distintos posicionamientos en torno a la desvinculación con la Unión Europea. ¿Reino Unido o Reino Desunido? La quinta economía del mundo puede quedar atrapada entre dos mundos, sin pertenecer a la Unión Europea y sin poder firmar un TLC con EE.UU cuando priva la lógica nacionalista, localista, nativista y proteccionista en Washington. Estemos pendientes de lo que sucede con este país integrante del G7, G20 Y LA OTAN y que además cuenta con capacidad nuclear.

 

 

México, Venezuela y la OEA

Por primera ocasión en su historia, México hospedará la Asamblea General de la OEA del 19 al 21 de junio en Cancún, una cita de alto calibre para la diplomacia mexicana que no puede desvincularse de tres hechos significativos: la llegada de la furia populista a Washington con  Donald Trump en la Casa Blanca, el retiro de Venezuela de la OEA que ha generado un parteaguas político al interior de la organización y el vacío que ha dejado Brasil en la política hemisférica por sus problemas internos y los reclamos de ponerle fin a la presidencia dudosa de Michel Temer.

En este camino no exento de dificultades, México ha buscado inscribir a la OEA en el carril de la vanguardia para sacudirse del contexto de la Guerra Fría e insertarla bajo los nuevos condicionantes que impone el siglo XXI. El camino de la actualización y renovación que se torna más complejo a la hora de lidiar con los divisores políticos, económicos e ideológicos que se palpan entre los países que conforman la Alianza del Pacífico y el Mercosur, así como el surgimiento de otros organismos regionales que perfilan la arquitectura continental sin la participación de Estados Unidos y Canadá. Pese a que México ha defendido políticamente a la organización, su proceso de revitalización y encabezó el esfuerzo de definir su visión estratégica, el organismo hemisférico llega muy debilitado a Cancún, no solamente por las disensos políticos sino por el financiamiento austero y deficiente que prevalece en la organización, pese al incremento de 3% de las cuotas para el año 2017.

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