LA CUMBRE DE VILNA: LA ASOCIACIÓN ORIENTAL


Lituania ha dejado huella en la historia europea. Se trata de la primera exrepública soviética que asume los trabajos de la Unión Europea (UE) y que la estrena bajo el mando de 28 países al integrarse Croacia como país miembro. Recordemos que desde el 2004, este país del Báltico se convirtió en miembro de la UE tras un referendo que lo enfila hacia la ruta comunitaria y como estado miembro de la OTAN junto con Letonia y Estonia. Su ingreso al bloque europeo no ha sido un paso cómodo y terso, sino todo lo contrario, con escasos 22 años de vida independiente, Lituania está enfrascada en reformas económicas, políticas y sociales que todavía no le permiten intergrarse al euro.

FUENTE: El-explorador.com

Bajo la presidencia de Lituania de la UE tiene lugar la Cumbre de Vilna que se antoja clave para la política de ampliación y cooperación de la Europa comunitaria con sus vecinos y socios estratégicos. Sobre todo porque está en juego las relaciones con los países de la Asociación Oriental o el llamado Eastern Partnership, un conjunto de seis  exrepúblicas soviéticas (Armenia, Azerbaiyán, Bielorusia, Georgia, Moldovia y Ucrania) que se encuentran enfrascadas en una serie de reformas políticas, económicas y sociales en aras de iniciar una convergencia hacia las instituciones de la Europa comunitaria.

Me alegra mucho ver que la democracia en Ucrania llega tal nivel, que gente puede reunirse y expresar su opinión, en particular sobre un tema que es tan relevante para el futuro, el futuro de Ucrania. Me alegra que en esta ocasión haya más banderas de la Unión Europea – Stefan Füle, comisario europeo de Ampliación

El acercamiento de la UE con estos países orientales tendrá una prueba de fuego en la Cumbre de Vilna, desde aquella que se celebró en Varsovia durante el 2011. Generar progreso para establecer una área de libre comercio entre la UE y estos seis países ahora independientes del espacio postsoviético se antoja un reto. Con su mirada puesta en el Sur para solventar la crisis económica y su visión en el Este para integrar a nuevos países a su bloque comunitario es que Lituania, bajo la dirección de la UE busca moverse entre ambas direcciones con el objeto de trabajar por una Europa más  robusta, próspera y cada vez más abierta a estrechar lazos con nuevos miembros.

A los objetivos de una posible integración, las dificultades se hacen sentir. Democracia, estado de derecho, protección de derechos humanos, así como la transición hacia economías de mercado y reformas políticas forman parte del listado que estos países deben de cumplir en aras de formar parte del experimento europeo y ser acreedores de la ayuda financiera que a todas luces depende del nivel de progreso y méritos alcanzados de manera individual. Cabe enfatizar que bajo el discurso europeo de incrementar las capacidades políticas y económicas de estos países orientales, el ojo estratégico reside en solventar la “inseguridad energética” que posee el viejo continente y la necesidad de ampliar las rutas de transporte de gas y petróleo que ofrecen algunas de economías, no olvidemos los desencuentros entre Rusia y Ucrania que interrumpieron los cortes del crudo hacia Europa en años pasados.

FUENTE: Mapasmapa.com

Algunos acontecimientos recientes han enfriado las expectativas de la Cumbre de Vilna. Moldavia ha sufrido escándalos de corrupción que pueden contaminar una mayor cooperación con la UE y Bielorusia, Armenia y Azerbaiyán se especula que no harán mayores movimientos para incrementar la cooperación con Europa por el momento. El ingrediente clave se llama Rusia, cuya presión se multiplica a fin de que estos países se puedan comprometer a pactar una “unión aduanera” en el marco del contexto euroasiático. Quizás con Ucrania, el país más importante de la Asociación Oriental se pueda avanzar un poco más, tras la decisión aparente de Kiev de liberar a la líder de la oposición y exprimera ministra Yulia Tymoshenko, una condición impuesta por la UE para firmar el Acuerdo de Asociación con Ucrania.

MOSCÚ Y BRUSELAS: LA PELEA POR LOS PAÍSES POSTSOVIÉTICOS.

Los decisores europeos tienen sus ojos puestos en la Cumbre de Vilna. Sin embargo Rusia mira con todo recelo el acercamiento de las exrepúblicas soviéticas del Cáucaso y de Europa Oriental al bloque supranacional del viejo continente. Vladimir Putin está preocupado de que estos seis países periféricos que se mueven a su alrededor dieran el primer paso para una eventual membrecía, por ello ejercita la política del gran garrote para disuadir esta conducta. Obstáculos al comercio, presiones diplomáticas, interrupciones a los suministros de energía y hasta cobrar el gas por adelantado se ha impuesto como práctica.

Putin quiere atraer a Ucrania a una unión aduanera con sus antiguos vecinos soviéticos, respaldada por Rusia.

Desde la formación de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) Rusia ha practicado el tutelaje y yugo sobre sus exrepúblicas utilizando su innegable supremacía económica y militar en aras de afianzar su seguridad interna e intereses geopolíticos y estratégicos. De esta manera cada una de las repúblicas independientes ha orientado su relación con el gigante de manera distinta, mientras que unos buscan alejarse de la sombra de Moscú otros prefieren la colaboración. El caso de los países bálticos es muy sintomático, Estonia, Letonia y Lituania forman parte de la UE y también de la OTAN desde el 2004.

FUENTE: Rianovosti.com

Europa y Rusia batallan por aumentar su hegemonía e influencia sobre los países postsoviéticos. Recordemos la crisis del Cáucaso y el enfrentamiento militar entre Rusia y Georgia en 2008 que ocasionó que Osetia del Sur y Abjasia hayan sido reconocidas como naciones independientes por parte de Rusia, una ira desatada debido a los principios de la política exterior georgiana que incomodan fuertemente a Rusia al tratarse de acercar a la UE y OTAN. No olvidemos que el espacio post-soviético sigue atrayendo los intereses de las grandes potencias como EE.UU., China, la UE o Irán, al tiempo que Moscú busca desesperadamente recuperar su papel predominante en esta zona estratégica.

Rusia propone la conformación de una unión aduanera a los países postsoviéticos del Cáucaso y de Europa Oriental. Armenia ha decidido acercarse a Rusia y anclarse a su propuesta de “Unión Euroasiática” debido a que este país tiene una alianza militar con Rusia y mantiene un conflicto abierto con Azerbaiyán por el territorio de Alto Karabaj. Por su parte, Moldavia busca aproximarse a la UE, una aspiración que ha sido castigada con la prohibición de las importaciones del vino por parte de Rusia, cabe subrayar lo que su mismo presidente declaró “uno no puede entrar dos veces al mismo río, resulta imposible recrear la unión que antes existía”.

Rusia no quiere que sus exrepúblicas salgan de su órbita de influencia y entren a la esfera del poder de la UE. Quizás la joya de la corona está en la disputa por Ucrania, un país de 46 millones de habitantes que se antoja la nación clave de la Asociación Oriental. La campaña de hostigamiento ruso se palpa en la prohibición a la importación de chocolates ucranianos y en el bloqueo en las aduanas de otras exportaciones, un móvil político para disuadir un mayor acercamiento a la UE, un continente que está consciente de la guerra de bajo perfil que se libra con Rusia y que no abriga grandes esperanzas en la Cumbre de Vilna.

@RinaMussali

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