LA VISITA DE BARACK OBAMA A ALEMANIA: ¿UN NUEVO IMPULSO A LA RELACIÓN TRASATLÁNTICA?

Tras la Cumbre del G8 que se llevó a cabo en Irlanda del Norte, el presidente de EE.UU. Barack Obama se enfila hacia Alemania en una visita de Estado que se presume toral para las relaciones trasatlánticas. Un encuentro muy esperado tras las pocas afinidades que comparten Obama y Angela Merkel y las relaciones distantes y  tirantes que se han desarrollado en los últimos años entre ambos países. Desde la Puerta de Brandemburgo, uno de los lugares más simbólicos de la capital alemana, se espera que Obama deje un mensaje claro en medio del caos económico en el viejo continente. ¿Se dará un nuevo aliento a la asociación euro-atlántica?

La necesidad del acercamiento entre EE.UU. y Alemania se antoja indispensable para superar la enorme crisis económica que se originó en EE.U. y que generó una secuela devastadora en las distintas ramas de la actividad económica mundial. No obstante, los quiebres en la economía griega, chipriota, española, italiana, irlandesa y portuguesa, así como los embates que enfrenta la economía francesa y la dilación política y falta de flexibilidad institucional por parte de Bruselas para superar la crisis han generado una estela de mayores descalabros para la economía estadounidense, que todavía crece a ritmos pausados y anémicos. EE.UU. necesita de una Europa vigorosa para seguir creciendo, por ello resulta de vital importancia reforzar sus lazos con Alemania, el motor del crecimiento económico europeo que ha sido comandado en los últimos años por Angela Merkel, la mujer más poderosa del mundo, de acuerdo a la lista publicada por la revista Forbes.

Uno de los discursos más emotivos de histórica campaña presidencial del 2008 fue el pronunciado por Barack Obama frente a 200,000 personas en la Columna de la Victoria de Berlín.

Fuente: Youtube

La alianza trasatlántica entre EE.UU. y la UE que se busca extender en este complejo mundo multipolar tiene como cimiento-base la segunda mitad del siglo XX cuando EE.UU. se erigió en la indiscutible gran potencia mundial, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Ante una Europa devastada, se anunciaba el histórico “Plan Marshall”; la movilización de recursos estadounidenses para apoyar la reconstrucción europea, impedir su insolvencia y prevenir la expansión del comunismo, suscitando las condiciones idóneas para reforzar los regímenes pro-democráticos en el viejo continente. Si bien los vínculos trasatlánticos se forjaron alrededor de la amenaza soviética, más adelante las relaciones económicas y el entendimiento común se basaron en una comunidad de valores compartidos como el libre mercado, la democracia y derechos humanos.

Otro capítulo central de esta historia trasatlántica fue la creación de la OTAN, la alianza militar dedicada originalmente a garantizar la seguridad de Europa Occidental y evitar el expansionismo del “ejército rojo” que pronto recreó el Pacto de Varsovia como una organización paralela que debían vencer.  Con la caída del Muro de Berlín y el ocaso de la estructura bipolar, las relaciones trasatlánticas sufrieron una crisis de identidad y el desafío mayor de redefinir su misión en una nueva era de las relaciones internacionales, en donde los desafíos de la seguridad colectiva global y la inseguridad económica mundial los une en aras de enfrentar el convulso siglo XXI.

Fuente: TIME

Las relaciones entre el viejo y nuevo continente no han sido tersas. Interpretaciones distintas a temas, factores e intereses las han obligado a transitar por el camino de las tensiones, tropiezos y contratiempos. Las divergencias partidistas no han sido los mejores consejeros. El mismo Barack Obama ha criticado la política de austeridad de Angela Merkel y prefiere un mayor acercamiento con el país galo en manos de Francois Hollande. Más allá de las visiones políticas e ideológicas, las relaciones trasatlánticas deben trascender los contextos inmediatistas para forjar la nueva alianza que les exige el sigl

EL ACUERDO TRASATLÁNTICO SOBRE LIBRE COMERCIO EE.UU-UE

La promoción de una agenda atlántica renovada, quizás encuentre punto de acción en la Cumbre del G8 y más adelante en la visita que haga Barack Obama a Alemania. El primer ministro británico David Cameron, quien preside los trabajos del G8 en Irlanda del Norte ha señalado la posibilidad real de lanzar un Acuerdo de Libre Comercio e Inversión entre EE.UU. y la UE. Una declaración no hueca si recordamos el anuncio que hizo el presidente Barack Obama en su último mensaje sobre el Estado de la Unión sobre el inicio de las negociaciones para conformar la Alianza Trasatlántica de Comercio e Inversión con la UE, TAFTA como algunos le llaman.

Renovar el liderazgo comercial de Europa y reforzar la vocación competitiva de las dos economías más importantes del mundo parece ser un noticia positiva cuando cunden bajas expectativas de enrolarnos en la senda de la recuperación económica sostenida. Un potencial TLC trasatlántico pudiera eliminar los aranceles y otras barreras al comercio de bienes y servicios como la necesidad de armonizar regulaciones y normativas que dificultan los negocios entre ambas regiones; drenando mejores números en materia de crecimiento económico, empleo y niveles de competitividad, justamente cuando estamos atravesando el quinto año de la peor crisis económica mundial desde 1929.

Un tratado de este calibre tendría repercusiones globales, pues ambas economías representan cerca del 50% del PIB mundial.  Si los vaticinios se cumplen, el TAFTA derrochará un crecimiento anual al bloque europeo de cerca del 0.5% de su PIB y generaría ganancias de cerca de $113 mil millones de dólares a los estadounidenses, según Karel de Gutch, el Comisionado de Comercio de la UE. Dividendos que pudieran tener un efecto arrastre para la economía mundial, activando varias correas de transmisión que se despliegan en este mundo globalizado e interdependiente. ¿Acaso una bofetada al proteccionismo que se practica cuando seguimos atravesando una época de vacas flacas en la economía mundial y al tiempo que la Ronda de Doha no parece despertar?

Un pacto económico entre EE.UU. y la UE tendría que superar las enormes dificultades que implican la concertación con 27 naciones más Croacia, el país número 28 que se enfilará en las riendas europeas el próximo 1º de julio, a pesar del encogido clima económico que persiste. Además se requerirá de enormes dosis de voluntad política para superar los temas más espinosos que bordean la agenda de la agricultura, subsidios, servicios y propiedad intelectual, entre muchos otros. Por otro lado, habría que asegurarse que los altos mandos europeos y sus líderes en Bruselas, otorguen el beneplácito correspondiente para formalizar un acuerdo económico con EE.UU; tal vez uno de los alicientes que actúe a favor de este tratado sea la Alianza Transpacífica (TPP) y el dinamismo que se cuece en la Cuenca del Pacífico con China a la cabeza, lo que obligará a que Alemania busque un mercado más seguro para sus exportaciones

En esta guerra comercial, México enfrenta cada vez más presiones competitivas. Hasta ahora no hemos sido invitados a participar en el TAFTA, una noticia que nos merma en nuestra condición de socio con el mercado más importante del mundo y con quien tenemos firmado un TLCAN. Las advertencias que hace el Ministerio de Economía y Tecnología de Alemania mediante un estudio sobre los efectos y dimensiones de la alianza trasatlántica dejan un mensaje claro: los países que ya disfrutan de un TLC con EE.UU. o la UE pudieran ser los grandes perdedores, México, Canadá y Chile se encuentran en la lista.

Fuente: News UK

El presidente de EEUU y el primer ministro británico, se reunieron en el marco del G8 para discutir el TLC

Fuente: News UK. 

ALEMANIA ANTE LA CRISIS ECONÓMICA EUROPEA

En 2013 se cumplen cinco años del inicio de la crisis financiera en la UE  y con ello el proyecto de integración supranacional más ambicioso del mundo que no pudo disimular su inseguridad y fuerte crisis identitaria. Una crisis alimentada por otras: la crisis de la deuda soberana, la fiscal, la bancaria y la de competitividad que han estado envueltas por una clase política que ha dilatado la toma de decisiones. La sacudida europea ha aumentado las divisiones entre las regiones de la Europa dispar y heterogénea, los países más prósperos e industrializados del Norte contrastan con los países periféricos del Sur.

En entredicho se han puesto las bondades del proyecto europeo. Una opinión pública harta de los problemas económicos y sociales crecientes y de los divisores que ha generado este desánimo colectivo mayor. Respuestas nacionalistas, proteccionistas, extremistas y xenofóbicas dejan palpar el enorme descontento juvenil y malestar de la clase trabajadora que ha estado acompañado de recortes a la edad de jubilación y tasas alarmantes del desempleo. Todo un cocktail que ha traído consecuencias muy costosas para los principios de la subsidiariedad de la UE.

En estos tiempos de crisis, Alemania ha asumido un rol preponderante en el manejo de la debacle. La canciller Angela Merkel ha buscado ser implacable con su receta de disciplina fiscal y presupuestaria, así como con las reformas estructurales pendientes que los países de la eurozona deben implementar. La tremenda austeridad impuesta desde Berlín y la lógica conservadora ha ocasionado el enojo y la crítica de los países mediterráneos que buscan privilegiar las políticas del crecimiento. Esto ha distanciado a Alemania de sus aliados tradicionales,  la economía más poderosa de Europa que marca la directriz y hegemonía en el viejo continente y que levanta temor a sus alrededores.

Fuente: NEWS UK

Para Angela Merkel “más Europa y no menos Europa” es la ruta por la que debe de transitar la Unión. Por ello ha apoyado el pacto fiscal y medidas importantes para reforzar la unión económica y monetaria y corregir las deficiencias del sector bancario y financiero. El país germano tiene un interés de coadyuvar a solventar los desequilibrios macroeconómicos y crear nuevas instituciones de vigilancia regional debido a que mantiene enormes intereses económicos en la Unión. Alemania tiene una fuerte dependencia exportadora y sus principales mercados de bienes, servicios e inversión son sus socios europeos, por ello es de interés capital robustecer su capacidad de compra.

No perdamos de vista la cita electoral más importantes del 2013: las elecciones en Alemania que tendrán lugar el 22 de septiembre, el evento político más relevante para la UE en donde podrá ser reelecta Angela Merkel. Aún cuando en su campaña no se podrá ignorar la difícil situación europea, no hay que olvidar que el país germano ha sido el mejor librado y la única economía de la eurozona que no ha caído en recesión. Pero no todo será miel sobre hojuelas para Merkel, no olvidemos la dura derrota que sufrió en los comicios regionales de Baja Sajonia en enero del 2013.

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EL VOTO LATINO: ¿LA CLAVE DE LA REFORMA MIGRATORIA EN EE.UU?

Los patrones demográficos en EE.UU. se convirtieron en uno de los rasgos más definitorios de la contienda electoral que permitieron que Barack Obama conquistara un segundo mandato. El presidente consiguió la reelección gracias a la gran coalición de votantes que lo apoyaron: las minorías afroamericanas, asiáticas e hispanas; así como las mujeres y jóvenes que compensaron el declive del voto del hombre blanco anglosajón. Con muchos factores en contra y con una clara apuesta por la demografía, es que el presidente número 44 de EE.UU. logró sortear los grandes obstáculos que se le enfrentaban como el crecimiento pálido de la economía, una alta tasa de desempleo y una oposición neoconservadora que aprovechaba casi todas las ocasiones para tildarlo de socialista.
Parte de la campaña de Obama hacia la comunidad latina.Fuente: Latinos for Obama

Parte de la campaña de Obama hacia la comunidad latina.
Fuente: Latinos for Obama

Esquivar el perfil demográfico del país quizás fue el mayor error del partido republicano en la jornada electoral. Hay cifras que señalan que EE.UU. ya no es el mismo, que asume otra cara de la multiculturalidad con fuerte predominio de los latinos, la minoría de más rápido crecimiento en la Unión Americana. Tal y como lo recoge Jorge Ramos en uno de sus artículos, “Uno de cada dos bebés en California es latino y el resto del país va en la misma dirección”, “En el 2018, la mayoría de los bebés que nazcan en este país no serán blancos”. Ciertamente, la revolución demográfica en EE.UU. está siendo acompañada del capital político que los latinos están sabiendo acumular y que tuvieron como botón de muestra las elecciones del pasado 6 de noviembre en el todavía país más poderoso del mundo. La fuerza latina que muy posiblemente pueda engendrar el próximo presidente de EE.UU; ya sea con raíces caribeñas, centroamericanas o latinoamericanas en general.

ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS: 6 DE NOVIEMBRE EL DUELO OBAMA – ROMNEY

La batalla política más importante del año llegará el 6 de noviembre con la celebración de elecciones en EE.UU. para renovar la presidencia, la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Una jornada muy disputada que ha levantado nerviosismo y expectativas, tanto en los ciudadanos estadounidenses como en el mundo entero, pues a todos nos interesa saber quién ocupará la Casa Blanca en los próximos cuatro años; el huésped que tendrá dentro de sus encomiendas dirigir a la primera economía mundial, a la maquinaria militar más poderosa de la historia y a la nación que tiene un liderazgo indiscutible en materia de investigación y desarrollo.

Esta jornada electoral, que se presume como una de las más reñidas de la historia, ha obligado a emprender una lucha encarnizada por la conquista de los 270 votos del Colegio Electoral; matemática que se necesita para que Barack Obama consiga su reelección como el primer presidente afroamericano y que encuentra en Mitt Romney su mayor oponente. Dicha fórmula presidencial por primera ocasión lleva a un mormón en la ecuación electoral, a ningún protestante y a dos católicos compitiendo por la vicepresidencia del país estadounidense.

Official photographic portrait of US President...

Barack Obama. Fuente: Wikipedia.

Una lucha intestina, que coloca la llave de la Casa Blanca en los estados que presentan una especie de paridad o empate virtual, como son Ohio, Colorado, Florida, Virginia, Carolina del Norte y New Hampshire; en donde el diferencial alcanza entre 1 y 3 puntos porcentuales, según cifras que refleja el pizarrón electoral de The Huffington Post, justo una semana previa a las elecciones. Al parecer, Ohio sigue siendo el más codiciado porque, además de sus 18 votos electorales, desde hace medio siglo ningún candidato presidencial ha ganado la elección sin imponerse en este estado, un hecho que ha visto crecer la avalancha publicitaria por parte de ambos candidatos.

En este ciclo electoral también han sido inéditos los montos de financiamiento adquiridos para fondear las guerras publicitarias y las campañas negativas, habilitadas a través de los reductos paralelos a los partidos políticos, denominados Super PACs; estos súper comités de acción política autorizados a recibir cantidades ilimitadas de dinero para influir en los resultados electorales. Justamente en la campaña de este año, tanto demócratas como republicanos recaudaron más contribuciones que en 2008, gracias a que la Suprema Corte de Justicia permitió que grupos de intereses, corporaciones, sindicatos e, incluso, billonarios volcaran sumas estratosféricas de dinero de forma anónima para imponer su percepción al electorado. ¿Se compran los votos en EE.UU.?

Mitt Romney. Fuente: CNN

Tampoco saquemos del radar que en EE.UU. es posible votar de manera temprana, en donde más de 30 estados han habilitado el sufragio antes del 6 de noviembre. El mismo presidente Barack Obama lo hizo cuando viajó a Chicago, doce días antes del día de la elección, convirtiéndose en el primer presidente estadounidense que hace uso de este derecho por adelantado; quizás la prueba más contundente de la desesperación demócrata para que la gente vote y pueda desmarcarse de su rival en potencia.

LAS ELECCIONES EN EE.UU. ¿UN REFERÉNDUM PARA BARACK OBAMA?

Las elecciones estadounidenses están inscritas bajo el sello de la crisis económica mundial, la cual ya cobró la caída de siete gobiernos en Europa: Papandreu en Grecia, Brian Cowen en Irlanda, Sócrates en Portugal, Berlusconi en Italia, Zapatero en España, Sarkozy en Francia y el fin del primer gabinete de Mark Rutte en Países Bajos. ¿Se repetirá el libreto europeo? ¿La reelección de Barack Obama está relacionada con lo que sucede en Atentas, Madrid o Roma? ¿Se terminará por imponer el tema de la economía y de los empleos en EE.UU., cobrándole la factura a Barack Obama, quien luce pálido en este rubro?

En realidad, la estrategia de los republicanos radica en vincular el desastre europeo a la campaña de los demócratas y exhibir al presidente ante los ojos y bolsillos de los votantes, denotando una economía que crece de manera anémica y pausada. Un Barack Obama que se ve deslucido en materia económica pero que, de hecho, fue la pieza clave para detener la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial y la cual construyó un dique económico y una hoja de ruta para alejar al país del precipicio.

Fuente: The Guardian

Pese a la situación económica, la preocupación prende al evidenciarse la polarización creciente de la sociedad estadounidense, dos modelos de países distintos que se ven acompañados de visiones antagónicas sobre cuestiones económicas, políticas, sociales y su desempeño en la política mundial. Diferencias bipartidistas que parten de una manera opuesta de concebir al Estado y que se reflejan en la articulación de códigos fiscales distintos y desacuerdos en cómo encarar el déficit y la reducción de la deuda nacional. Un Obama partidario del Estado benefactor moderno capaz de redistribuir la renta a la base de la pirámide social y un Mitt Romney que concibe al Estado como una amenaza al espíritu emprendedor de EE.UU. y que busca blindar los privilegios de las clases más afortunadas.

Las elecciones del martes próximo serán un referéndum para Barack Obama de lo que ha conseguido o no en estos primeros cuatro años de gobierno. En este rubro, su mayor trofeo legislativo ha sido la reforma al sistema de salud que aprobó el Congreso y que, más adelante, dictaminó a su favor la Suprema Corte de Justicia, cuando se interpuso una demanda por 26 estados republicanos. Esto demuestra una nueva lucha entrañable de quienes buscan recortar la competencia del gobierno y de aquellos que quieren engordarla, obligando a comprar una cobertura de salud antes de 2014.

En fin, un presidente que llegó con una ventaja cómoda al primer debate presidencial pero que decepcionó en su actuación, y que ahora lucha a contracorriente de lo que se presume será una victoria muy estrecha y marginal. Quizás el huracán Sandy llegó como agua bendita para los demócratas, la oportunidad para que Obama saque ventaja como presidente y demuestre toda su autoridad y liderazgo en momentos difíciles.

 

LA POLÍTICA EXTERIOR: ¿PUNTO DE DESENCUENTRO?

Quizás este 6 de noviembre, Barack Obama llega con mejores cartas electorales en materia de política exterior, siendo el presidente que recibió el Premio Nobel de Paz por haberse alejado del intervencionismo unilateralista que propició las invasiones a Iraq y Afganistán tejidas en la era Bush. Efectivamente, el líder estadounidense se puede jactar de haber terminado la guerra en Irak, de haber puesto fecha de salida a la guerra de Afganistán y, sobre todo, de haber ordenado la operación militar en Pakistán donde resultó muerto Osama Bin Laden, la cabeza más buscada del planeta.

Logros sumamente importantes y nada despreciables que, desde el punto de vista geopolítico y estratégico, se han convertido en aciertos limitados y restringidos que no drenaron mayores ganancias para sus intereses. Salvo en el caso del terrorismo trasnacional, en Iraq se dejó un terreno turbulento y pantanoso que permitió a Nouri Al Maliki, presidente de Irak, acercarse cada vez más a su aliado chiita de Irán. Un Afganistán abandonado por EE.UU., pero que se asienta débil y fragmentado por las diferencias étnicas, religiosas y tribales que encuentran su mejor caldo de cultivo en las fuerzas talibanes; así como las relaciones desgastadas con Pakistán donde priva más la desconfianza que la cooperación.

Mientras tanto, los oponentes y detractores buscan exhibir a Obama como un presidente que ha contribuido al declive de la influencia estadounidense en el mundo, reclamando una respuesta tibia ante el ataque al consulado de Bengasi, y la estrategia dudosa sobre Irán, que para algunos ya está más cerca de obtener la bomba nuclear y que ha puesto en entredicho la relación privilegiada con Israel, aliado número uno de EE.UU. en Medio Oriente. En este cuadro también hay que añadir las promesas de paz incumplidas frente al conflicto palestino-israelí que han contribuido a minar la imagen de Barack Obama. Sin embargo, no olvidemos dos cosas: que la solicitud de Palestina de convertirse en el miembro 194 de la ONU quedó congelada en el Consejo de Seguridad y que Obama no recibió a Bibi Netanyahu durante el 67º Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la ONU, el pasado mes de septiembre en Nueva York.

Tal vez, la muestra más trasparente de la falta de interés de EE.UU en América Latina, Centroamérica y México se calcó en el tercer y último debate presidencial que se llevó a cabo en Boca Ratón, Florida, en el cual países como Libia, Siria, Pakistán, Irán e Israel se llevaron todos los reflectores. El patio trasero de EE.UU no figuró en el debate ni siquiera tomando en cuenta que compartimos una frontera de más de 3,000 km y en la que se libra una guerra fallida contra el narcotráfico que le ha costado a nuestro país 60,000 muertos. Relaciones bilaterales monotemáticas que se encuentran narcotizadas y que reclaman una mayor atención política y de cooperación económica y social.

2012: AÑO DE CRISIS Y DE CAMBIOS DE LIDERAZGOS MUNDIALES

LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL

Fuente: Encyclopeadia Britannica

Fuente: Encyclopaedia Britannica

2012 fue un año tremendamente difícil para los países de la zona del euro, la todavía principal amenaza a la estabilidad económica mundial. Los graves trastornos financieros, los inmanejables déficits y las deudas galopantes volvieron a poner al euro en el banquillo de los acusados a nivel internacional. Un hecho que obligó a la UE a avanzar en reformas estructurales en sus sistemas de integración y hacer mejoras en su modelo de gobernanza económica regional para disciplinar a los Estados, sancionarlos en caso de incumplimiento y controlar los desequilibrios macroeconómicos. De esta manera, un nuevo pacto fiscal quedó sellado a principios del 2012, aún con el voto en contra de Reino Unido y República Checa.

Por su parte, la economía de EE.UU. presentó una espiral de riesgos por la falta de solidez de sus finanzas públicas. La carencia de un pacto fiscal bipartidista hasta ahora sigue amenazando la gobernabilidad económica del país. Un año en el que se dejo ver la crispación política y la persistente debilidad del mercado laboral que se acompañó del juicio de las urnas, en dónde resultó reelecto el presidente Barack Obama hasta el 2016.

En este nuevo orden difuso y multipolar los países emergentes se erigieron en las grandes locomotoras del crecimiento económico mundial, incluyendo a los países BRICS y a otros países de Asia con clases medias más empoderadas y patrones de consumo ascendentes que contrastan con aquellas desinfladas de EE.UU. y Europa. Si bien, estas economías emergentes le pusieron oxígeno a la economía mundial no olvidemos, que le impusieron una fuerte presión a los recursos alimentarios y energéticos globales. Los elevados precios de las materias primas, han sido un factor determinante de la crisis alimentaria global y la mayor demanda energética global ha agravado la problemática del cambio climático, colocando a China como el país de mayores emisiones contaminantes del mundo.

Mientras tanto, América Latina vivió de un mejor momento económico que Europa y EE.UU. Una región beneficiaria de los altos precios de las materias primas y de la demanda agregada de países como China e India, quienes se han convertido en férreos compradores de los productos básicos sobre todo del Sur de América. A pesar de los riesgos a los que todavía nos enfrentamos, probablemente Europa debería de voltear a ver cómo América Latina sorteó la crisis de su deuda y enfrentó la década perdida. Muchas lecciones que ahora el Norte debe extraer del Sur.

DE MÉXICO A RUSIA: LA CUMBRE DEL G-20

G20 INFOLATAM

Fuente: Infolatam

Durante el 2012, México presidió los trabajos del G-20, el foro de gobernanza económico global más importante de nuestros días que tiene como labor principal contribuir a la estabilización de la economía mundial y atender los desbalances globales para prevenir futuras crisis, precisamente cuando el mundo busca sortear la peor crisis económica mundial desde la depresión de 1929 y la que demanda de un liderazgo político al más alto nivel para concertar la toma de decisiones globales.

México ha sido el primer país latinoamericano en presidir los trabajos de G20, a diferencia de Brasil o Argentina. Desde un principio quedo claro que México se tenía que convertir en un interlocutor para fomentar la coordinación de políticas públicas encaminadas a recuperar la estabilidad y crecimiento. Precisamente, uno de los resultados más importantes de la Cumbre de Los Cabos fue la recapitalización del FMI por más de 450,000 millones de dólares, y los avances que se dieron en materia de reforma financiera, incluyendo al Consejo de Estabilización Financiera.

Como país emergente, México también tuvo la iniciativa de ampliar la agenda temática del G20 relacionada con el desarrollo, un factor que encontró continuidad con aquella Cumbre de Seúl, presidida en el 2010 por Corea del Sur y que buscó conectar mejor la cuestión de la estabilización de la economía mundial que abanderan los países avanzados con los intereses y las perspectivas de los países menos desarrollados. Temas como seguridad alimentaria, crecimiento verde e infraestructura también fueron asuntos a los que México les prestó suma atención, al igual que otros como la volatilidad de los precios de las materias primas agrícolas y la inclusión financiera.

De manos de México, Rusia recibió la presidencia del G20, una titularidad que hará gala de una economía emergente, potencia nuclear, membrecía al G8 y los países BRICS, actor central del mercado energético mundial, así como un país con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. En aras de imponer su sello, quizás Rusia tenga como objetivo aumentar el papel de los BRICS en el escenario mundial e incluir los intereses y prioridades de los países emergentes en la gobernanza económica global.

Aún cuando los nudos de la gobernanza económica mundial se encuentran en la delicada situación económica y en una lenta y dubitativa toma de decisiones por parte de los políticos, el caso de Europa, otros riesgos también se hacen latentes, los pendientes de seguir avanzando en una mayor regulación financiera no bancaria y concertar políticas macroeconómicas para fortalecer al sistema monetario internacional, porque algo ha quedado claro con la crisis financiera del 2008, el mercado no lo puede todo.

EUROPA PUESTA EN JAQUE

Durante este 2012, la crisis económica global tuvo efectos políticos cuando se celebraron elecciones y cambios de liderazgos. Las elecciones en varios países europeos como Francia, Grecia y Países Bajos, así como las estadounidenses estuvieron especialmente inscritas en los efectos perversos de la crisis económica mundial.

Hasta el 2012, la crisis de la deuda soberana en la eurozona ha cobrado la caída de siete gobiernos: Sócrates en Portugal, Papandreu en Grecia, Berlusconi en Italia, Zapatero en España, Brian Cowen en Irlanda, Sarkozy en Francia y el primer gabinete de Mark Rutte en Países Bajos. Toda una convulsión política envuelta en la crisis soberana de la deuda que ha puesto de cabeza los principios de la integración supranacional europea, que hasta hace pocos años se presumía como uno de los experimentos geopolíticos y económicos más importantes y vanguardistas del siglo XX.

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Fuente: The New York Times

La Francia tutelada hacia la Alemania de Angela Merkel pareció haber llegado a su fin con la victoria de François Hollande y la derrota de Nicolás Sarkozy en la segunda vuelta electoral del 6 de mayo, una jornada que estuvo marcada por la prioridad económica ante el contexto de crisis imperante, el problema de la competitividad de la economía francesa, los ajustes presupuestales, el desempleo y hasta la pérdida de la calificación crediticia AAA. Un descontento social que terminó por inaugurar la primera alternancia después de 17 años de gobiernos derechistas de Francia y que pudiera arrastrar a otros países europeos a girar hacia el socialismo, una prueba de fuego que se desplegará con las elecciones alemanas del 2013.

Las desventuras económicas de Grecia sellaron la inestabilidad política de este país que ha puesto a temblar a toda la estructura del euro. Tsunamis políticos como el descabezamiento del ex Primer Ministro Giorgios Papandreu, elecciones anticipadas y segunda vueltas electorales reflejaron la polarización de la sociedad, el afianzamiento de los partidos extremistas y los arrebatos y fastidios en contra de Angela Merkel. Un país en el que convergen los grandes cuestionamientos sobre el futuro europeo, una disputa inacabada entre los integracionistas y euroescépticos y que pasa por la disyuntiva de recurrir a más o menos Europa para salir de la crisis.

Y hablando de Grecia, no podemos dejar de mirar a Chipre y a su gobierno grecochipriota, que desde el 1° de julio asumió la presidencia de la UE, en un momento decisivo debido a la elaboración del marco financiero para el periodo 2014-2020. Además, tras la convulsión griega, Chipre enfrenta una situación muy alarmante en tém términos económicos, sufre de recesión, desempleo y su alta dependencia de la economía griega la han obligado a pedir un rescate financiero al igual que otros países de la eurozona.

Bajo este contexto, la última víctima más visible del drama europeo se materializó con la caída del primer gobierno de Mark Rutte en los Países Bajos y el posicionamiento renovado que consiguió el ultraderechista Geert Wilders del Partido de la Libertad. Con fama de país rico, estable, comprometido con el saneamiento de sus finanzas públicas y uno de los países más europeístas es que Holanda sorprendió al mundo cuando cayó la coalición de fuerzas políticas sostenida por el gobierno de liberales y demócratas.

LAS ELECCIONES EN EE.UU Y LA RENOVACIÓN DE LA CÚPULA EN CHINA

4 more years
Fuente: @BarackObama

2012 fue un año de elecciones. Las elecciones en Estados Unidos, que tuvieron como objetivo renovar la Presidencia, la Cámara Baja y un tercio del Senado, acapararon la mirada internacional. El duelo Obama-Romney contendió para dirigir a la primera economía mundial, a la maquinaria militar más poderosa de la historia y a la nación que tiene un liderazgo indiscutible en materia de investigación y desarrollo.

En una jornada electoral considerada como una de las más reñidas de la historia estadounidense fuimos testigos de una lucha encarnizada por conquistar los 270 votos del Colegio Electoral que volvieron a dejar la llave de la Casa Blanca en los estados indecisos o “columpio” como Ohio, Florida, Colorado, Virginia, Pennsylvania, entre otros. Unas elecciones que se recordarán por los montos de financiamiento inéditos que se consiguieron a través de los Súper PACs, los comités de acción política autorizados para recibir cantidades ilimitadas de dinero y por el comportamiento del voto latino en los estados en disputa que finalmente favorecieron a Obama. Unas elecciones que nos dejaron ver a un país dividido, ideologizado y encontrado.

Esta jornada electoral quedó enmarcada bajo los determinantes de una economía anémica y pausada que no logró arrojar dividendos ante los ojos y bolsillos de los votantes y que se disputó en dos modelos de países distintos acompañados de visiones dispares en materia económica, política y social y hasta en el rol que EE.UU debe de jugar en el mundo. Diferencias bipartidistas que partieron de una manera opuesta de concebir al Estado y que se reflejan en la articulación de códigos fiscales distintos y desacuerdos de cómo encarar el déficit y la reducción de la deuda nacional.

Xi Jinping fue elegido Secretario General del Partido Comunista Chino
Fuente: The Telegraph

Asimismo, este 2012 fue testigo de una cita histórica, la llegada de la quinta generación de líderes a China y la renovación de la cúpula política con la celebración del XVIII Congreso del Partido Comunista en China para elegir al Politburó y a su Comité Permanente, el cónclave más codiciado por la élite política china que ahora tendrá que definir el rumbo político, económico y social de este país emergente y clave a nivel mundial.

Muchos retos tendrá que enfrentar este cambio generacional en China. La tan sensible y esperada reforma política que le quita el sueño a distintas facciones del gobierno y del partido, los asuntos relacionados con el régimen de libertades y derechos humanos, la galopante desigualdad social en un país que practica el socialismo de mercado y los desafíos que se asoman como segunda economía del mundo y su paso más ralentizado frente a la crisis económica de Occidente. La nueva piel del dragón quedó marcada en este 2012.