PARAGUAY: LA TOMA DE PROTESTA DE HORACIO CARTES

Paraguay tiene una historia accidentada y turbulenta en materia democrática. Inestabilidad política, golpes de estado, juntas militares y luchas enconadas entre grupos han sido una constante a lo largo del tiempo. Justamente un episodio que enterró al país en una crisis política de mayores consecuencias fue la fácil destitución de Fernando Lugo en junio del 2012. El obispo-presidente que elegido democráticamente fue derrocado por las fuerzas conservadoras y los poderes fácticos haciendo regresar al Partido Colorado en Paraguay, ahora en manos del multimillonario empresario Horacio Cartes.

Fuente: laprensa.pe

La llegada de Horacio Cartes como presidente a Paraguay no puede comprenderse sin mirar lo que sucedió alrededor de la desbancada presidencial de Fernando Lugo. La primera figura en el país que dio por terminado a 61 años de dominio del partido Colorado en el poder y quien haya nacido en el seno de una familia disidente a la dictadura de Alfredo Stroessner. Mejor conocido como el “obispo de los pobres”, prometió un gobierno que trastocará las profundas bases del estado oligárquico, las injusticias relacionadas con la propiedad de la tierra y la brutal desigualdad económica y social que se multiplica y extiende.

La “crónica de muerte anunciada” parafraseando el título de la novela de Gabriel García Márquez sobrevino cuando la cúpula política aprovechó el traspié del presidente Fernando Lugo con la masacre de Curuguaty, en donde 17 personas resultaron muertas por un choque armado entre policías y campesinos. La tormenta perfecta que inició un juicio político “exprés” que no contó con el debido proceso y el derecho a la defensa del acusado y que pronto levantó la suspicacia de la comunidad internacional. De manera vertiginosa las fuerzas conservadoras, empresariales y oligárquicas arroparon al vicepresidente Federico Franco para convertirse en el nuevo presidente, aquella figura afiliada al Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) que en su momento le dio todo su apoyo a Fernando Lugo con la encomienda de “sacar” al Partido Colorado del poder.

FUENTE: La Razón

El juicio político que en esta ocasión se fraguó en cinco horas ha sido utilizada en muchas ocasiones en Paraguay. Fernando Lugo con su apuesta izquierdista representaba una amenaza progresista que ligada al acercamiento ideológico de Hugo Chávez en Venezuela despertaba temor en los círculos más íntimos del poder conservador, quienes veían con desconfianza la posibilidad de que Lugo buscara una enmienda constitucional que le permitieran reelegirse al estilo de los países del ALBA.  El hecho de haber tratado de implantar una cultura política distinta en el país despertó la furia de sus más acérrimos enemigos políticos que junto con fuerzas aliadas lo destronaron del poder, un rompimiento político-institucional que fue ocasionado por la élites políticas y no por el arrojo del ejército.

La destitución de Fernando Lugo generó una reacción en cadena por parte del mundo y de las instituciones regionales. El aislamiento internacional de Federico Franco se fraguó cuando la UNASUR y el Mercosur lo expulsaron de sus esquemas de participación de manera temporal y hasta que se celebraran nuevas elecciones. Mientras eso sucedía, Brasil, Uruguay y Argentina aprovechaban el “momentum” para deshacerse del bloqueo senatorial paraguayo que impedía la inclusión de Venezuela al bloque comercial.

2012: Paraguay expulsado del MERCOSUR hasta que tenga un gobierno democrático.

FUENTE: Youtube

La reincorporación de Paraguay al Mercosur y el ingreso de Venezuela al bloque regional sin el respaldo senatorial paraguayo serán sin duda, los principales dolores de cabeza del presidente Horacio Cartes en materia regional. La entrada de Caracas al Mercosur inclina la balanza del bloque comercial hacia la izquierda radical y favorece los intereses de Argentina. Sin embargo, el regreso del Partido Colorado a Paraguay y de la coalición de intereses conservadores y de derecha después de una fugaz alternancia cimbran al gobierno de Dilma Rouseff, el gobierno de Brasil que no pudo hacer muy poco para robustecer la izquierda paraguaya.

LOS FRENTES ABIERTOS DEL PARTIDO COLORADO

Horacio Cartes, quien ganó la contienda electoral del 21 de abril del 2013 con más del 45% de los votos, representa la carta empresarial del Partido Colorado y el resurgimiento conservador en Paraguay después de la apuesta izquierdista que representó Lugo y que los hizo perder el poder en 2008. Su afinidad política e ideológica seguramente marcaran el trazo de su política exterior: recuperar la credibilidad perdida y recomponer las relaciones con los países de la región tras la crisis política que el país vivió desde mediados del 2012. No obstante, hay una pregunta que inquieta de manera creciente: ¿Veremos a un Horacio Cartes más cerca del Mercosur o de su brazo competidor la Alianza del Pacífico?

FUENTE: Amambay

Se espera que después de la investidura de Horacio Cartes como presidente de Paraguay, el país se reincorpore al Mercosur. Sin embargo, el camino no ha estado exento de obstáculos. El presidente electo condicionó la restauración de las relaciones con Mercosur para que fuera Paraguay y no Venezuela el país que detentará la presidencia pro témpore del organismo regional. Cabe subrayar, que en la pasada cumbre del Mercosur que se celebró en Montevideo en julio de este año, Caracas asumió la presidencia semestral, un hecho que despertó el enojo de la clase política paraguaya que tendrá que contentarse con ocupar la presidencia del Mercosur tras el desempeño general de Venezuela.

Bajo este escenario, la política exterior paraguaya también se verá afectada por la política interna del país, misma que está dibujada por una clase política enfrentada y polarizada. Si bien, el Partido Colorado consiguió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y simple en el Senado, Horacio Cartes, bajo su condición de presidente electo tejió un pacto de gobernabilidad con las diferentes fuerzas políticas al inicio de una nueva legislatura. Pero fracasó al no haber podido lograr el respaldo de la Coalición de Izquierda Frente Guasú, encabezada por el expresidente Fernando Lugo.

Este acuerdo político que pretende avanzar en las reformas pendientes que enfrenta el país se antoja indispensable. Paraguay sigue siendo una nación que hasta ahora no ha podido superar su condición de atraso, permanece como una de las naciones más pobres y menos desarrolladas de América Latina, muy a pesar de que la previsión oficial del crecimiento para el 2013 es del 13%, el país con mayor crecimiento económico del Mercosur y de América Latina. Quizás, una bonanza que está relacionada con la recuperación del sector agrícola y el el aumento de la producción de la soja, el principal producto de exportación y uno de los grandes motores de la economía.

FUENTE: Mercatrade

Otro de los frentes abiertos que se le heredan al nuevo presidente será la inseguridad que se vive en la Triple Frontera entre Paraguay, Argentina y Brasil. Lavado de dinero, crimen organizado, narcotráfico, trata de personas y hasta sospechas de presencia de terroristas islámicos nos hablan de una frontera porosa y muy difícil de gobernar. Sin embargo, la agenda pendiente en la Triple Frontera no ha captado la atención urgente del Mercosur, este bloque de integración regional que está más ocupado en procesar los desencuentros políticos y conflictos recientes entre sus socios que priorizar la hoja de ruta de la integración económica subnacional.

FUENTE: IAR Noticias

@RinaMussali

 

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LA FIESTA FUTBOLERA EN BRASIL: ¿LAS SEÑALES DEL CAMBIO?

Brasil se apresta a recibir la visita del Papa Francisco a Río de Janeiro a propósito de participar en la Jornada Mundial de la Juventud. Todo un acontecimiento que ocurre en medio de las protestas sociales y las voces del cambio que han estado envueltas en la fiesta futbolera y pre-olímpica.  Esta vitrina mundialista del deporte ha sido una oportunidad capitalizada por los jóvenes internautas para manifestar su disgusto y frustración con una élite política que se aleja cada vez más de las necesidades y reclamos de las nuevas generaciones, que por cierto, no conocieron la dictadura militar,  los golpes de estado, los centros de tortura y hasta las violaciones sistemáticas a los derechos humanos. ¿La brecha generacional está implícita en estas revueltas sociales en Brasil?

Un pequeño grupo de manifestantes acampó por más de dos noches afuera de la residencia oficial de Sergio Cabral, gobernador del Estado brasileño de Río de Janeiro. FUENTE: El Nuevo Diario.

Una democracia que los jóvenes dan por descontando en Brasil y que se muestran distantes del mismo pasado que porta la mandataria Dilma Rousseff, la primera mujer presidenta que en su juventud se integró a varias organizaciones armadas clandestinas de oposición a la dictadura militar. Estos jóvenes agrupados en el movimiento Pase Libre han dejado al descubierto el ascenso social que se ha logrado en el país sudamericano con una sociedad más educada e informada que reclama la modernización de sus instituciones y que rechaza el derroche multimillonario en estadios y otras instalaciones deportivas. Precisamente en el país del futbol el descontento generalizado se palpa con una clase media que busca reorientar el gasto social y que demanda más escuelas y hospitales que los estadios y la avaricia que pueda dejar la FIFA.

La clase política brasileña presionada para darle una “pronta salida” a la agitación social que se desenvuelve al calor de la consigna futbolera y olímpica no le ha sido fácil encontrar la cuadratura del círculo a esta coyuntura que puede amenazar la permanencia del Partido de los Trabajadores al frente del gobierno.  Las dificultades se han dado porque se trata de un movimiento espontáneo que bajo la marcha está construyendo identidad colectiva y que no cuenta con líderes visibles ni actores formales con quien negociar, así como una estructura organizativa que dicte rumbo y dirección. Si bien los “indignados” brasileños detonaron su enojo ante el alza de las tarifas de transporte, reclamos y quejas de todo tipo han tenido lugar.

El Movimiento Pase Libre, que impulsó los reclamos contra el aumento del transporte público. FUENTE: Confirmado

Una de las preguntas clave que ha levantado este movimiento ha sido en torno a la economía mundialista del futbol. Algunas experiencias cuestionan que la derrama económica proveniente de la generación de empleos, ingresos por turismo e incremento del consumo en ocasión de grandes eventos deportivos a nivel mundial no compensan el nivel de gasto y de endeudamiento en el que tienen que incurrir los países-sede. Además, hay enojo por la expulsión de habitantes de favelas y otros barrios debido a la construcción de infraestructura turística y deportiva, los desalojos forzados que contravienen el derecho internacional y el derecho a la vivienda.

Al parecer el gran móvil de estas protestas sociales no está relacionado con la falta de empleo tal y como sucede en países de la eurozona como España o Grecia. Quizás la toma de las calles en Brasil esté anclada más a la época de la bonanza económica, al ascenso social, a la expansión de la clase media y la salida de casi 30 millones de personas de la pobreza. En ese sentido, cabe preguntarse si lo que estamos viendo o no en Brasil está relacionado con la incapacidad del sistema político para darle espacio a las nuevas demandas que se han generado ante la enorme transformación social.

LA ECUACIÓN POLÍTICA PENDIENTE

Las manifestaciones sociales en Brasil reflejan una ecuación política pendiente. Los agravios de la corrupción, impunidad y compra de votos son tan sólo algunos ejemplos del estatus especial que disfruta la clase política y los allegados del gabinete presidencial. Una problemática conectada indiscutiblemente a la crisis de representación que viven muchos países de América Latina y la desconfianza de la sociedad frente a sus gobernantes.

A pesar de que Brasil ha sido ejemplo para otros países de América Latina, internamente existe un gran descontento social. FUENTE: The Economist.

Empecemos con la problemática de la corrupción que también forma parte de los reclamos del movimiento Pase Libre, la bandera que tomó más relevancia con el Mensalao, el expediente más escandaloso sobre desvío de dinero público en la historia reciente del país y que supuestamente compró la simpatía legislativa a cambio de apoyo al gobierno. Toda una artimaña que supuestamente estuvo operada por José Dirceu, el ex jefe de gabinete de Lula. En Brasil, muchos legisladores que son acusados e incluso condenados por delitos como lavado de dinero y pago de sobornos esquivan la justicia, gracias al grado de impunidad que conservan las instituciones y sus líderes. Fue hasta las protestas sociales de junio que la ley de corrupción pudo descongelarse de los tantos años que permaneció atascada en el Congreso, finalmente fue aprobada para aplicar sanciones más severas a quienes cometan estos actos ilícitos.

“Mensalao”: Fue el esquema de pago de bonificaciones mensuales a parlamentarios para garantizar el apoyo al gobierno. FUENTE: Verdad Venezuela

No perdamos de vista que durante los primeros años de su gobierno, Dilma Rousseff tuvo que destituir hasta diez ministros envueltos en casos de corrupción, malversación de fondos, enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, así como la necesidad de imponer una serie de frenos a las carreras políticas a través de la ley del Expediente Limpio. El desprecio por el Congreso también se palpa en una diversidad de partidos políticos, el Tribunal Superior Electoral da cuenta de la existencia de 30 de agrupaciones, que en muchos casos, se manejan al son del interés privado. Otro cuestionamiento que caldea el ambiente político ha sido el relacionado con el financiamiento de las campañas electorales, pues en Brasil cualquier persona física o moral puede hacer donaciones en dinero durante la celebración de éstas.

Frente a la caída repentina de 27 puntos en sus índices de popularidad que reporta la consultora Datafolha en tan sólo tres semanas, Dilma Rousseff ha probado ser una política sensible. Ha propuesto una reforma política con el apoyo de los gobernadores, alcaldes y congresistas para que a través de un plebiscito la ciudadanía se exprese en torno al sistema electoral, el financiamiento de las campañas políticas, las coaliciones partidarias y el voto secreto en las Cámaras. La sociedad está presionando para que se diseñen reformas que pongan por delante el beneficio del interés colectivo en detrimento de los intereses de grupos, un viejo reclamo del Partido de los Trabajadores que no había alcanzado el consenso necesario en el Congreso y que no sabemos si podrá ser aplicado en las elecciones presidenciales de octubre del 2014.

Rousseff insiste en realizar plebiscito para reforma política en Brasil. FUENTE: La Prensa / Telesur.

Todo parece indicar que Dilma Rousseff se está jugando su futuro político con  la evolución de estas protestas sociales. La permanencia del partido oficialista y su posible reelección en las elecciones del 2014, están relacionados con el hoja de ruta que que pueda trazar para darle cabida a este despertar de la clase media y juvenil en Brasil. No la tiene fácil, el estancamiento de la economía y el aumento de la inflación enredan más el panorama de esta joven economía emergente.

@RinaMussali

 

LA ALIANZA DEL PACÍFICO ¿UNA RESPUESTA AL MERCOSUR?

América Latina se ha convertido en un escenario donde se expone la guerra comercial. El fracaso del ALCA y la aspiración de crear un área de libre comercio para toda América ha desembocado en la formación de diversos bloques comerciales. Los dos más visibles en estos tiempos: el Mercosur y la Alianza del Pacífico; dos propuestas con signos políticos dispares,  visiones comerciales distintas y arraigados a nódulos geopolíticos particulares. Mientras que el Mercosur está anclado a China y disfruta de la demanda agregada y de los altos precios de las materias primas, la Alianza del Pacífico está basado en la lógica de Mesoamérica con la gran influencia que sigue ejerciendo EE.UU; país que por cierto busca participar como observador.

Recordemos que el Mercado Común del Sur, comúnmente llamado Mercosur, es un acuerdo político y económico que se fundó en 1991 con el Tratado de Asunción en el que participa Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay para favorecer la libre circulación de bienes y servicios entre los países y la adopción de una política comercial común en relación a terceros Estados. Es sabido que la gran directriz del Mercosur es Brasil, el gigante sudamericano que controla casi el 75% del PIB regional y que con la reciente incorporación de Venezuela aumenta su peso y talla convirtiéndose en el bloque económico que concentra las mayores reservas energéticas a nivel mundial.

En este mapa podemos ver los países que pertenecen al MERCOSUR.
FUENTE: 8300 web.

No estando exenta de problemas, Mercosur camina sobre desafíos mayores. Sus detractores le critican los escasos resultados que ha drenado en materia de liberalización comercial y la falta de negociaciones sustantivas para conseguir sus objetivos de política comercial. Su vitalidad y eficacia se han visto opacados por problemas políticos y conflictos constantes entre las partes. Al igual que las economías europeas, Mercosur porta un ADN más proteccionista a diferencia del espíritu más aperturista de los países que se tejen alrededor de la Alianza del Pacífico, quienes han firmado mayores tratados de libre comercio con países como EE.UU; la Unión Europea y naciones asiáticas, siendo México, Chile, Perú y Colombia países más proactivos en materia de política comercial.

Otro de los mayores contratiempos del Mercosur ha sido el viejo y conocido problema de las asimetrías entre sus países miembros. Desde su tratado fundacional, el mercado suramericano no incluye un trato especial y diferenciado para los eslabones más débiles de la integración como Paraguay y Uruguay, un hecho que ha contribuido a alimentar las rencillas y los descalabros entre las partes; a pesar de algunos avances. Asimismo siguen pendientes las reformas institucionales necesarias para convertir a este modelo de integración en un área de libre comercio más consolidada y con voluntad para  alcanzar acuerdos de gran envergadura. No saquemos del radar, las más recientes pugnas entre Buenos Aires y Brasilia, debido a la estatización de una rama ferroviaria argentina que estaba en manos de la empresa brasileña ALL.

La inacción del Mercosur y la conflictividad entre sus socios también se refleja hacia el exterior con las negociaciones prolongadas e inacabadas con otros actores extraregionales. Este es el caso de las negociaciones birregionales entre la UE y Mercosur, 18 años sin un cierre consolidado debido a grandes desacuerdos, entre los que destaca el capítulo agrícola. En contraste, México, Chile, Colombia, Perú y Centroamérica han logrado firmar acuerdos de asociación económica y cooperación con el viejo continente.

Los presidentes de Venezuela, Brasil, Uruguay y Argentina reunidos en Brasilia en el 2012 durante la cumbre del MERCOSUR. FUENTE: StarMedia.

Por otro lado, una noticia reciente que ha llamado mucho la atención es  que la Alianza del Pacífico integrada por México, Colombia, Perú, Chile y de nuevo ingreso Costa Rica ha superado el crecimiento económico y el total de las exportaciones del propio Mercosur. Hay que señalar que casi el 40% del PIB latinoamericano se conjunta en esta región y pudieran ser la novena economía del planeta si se les contabilizará como un sólo país;  revelador en este camino ha sido el interés del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos de quererse adherir a la OCDE, siendo México y Chile ya estados miembros.

Es importante señalar que estas dos subregiones buscan ampliar sus radios de acción. La Alianza del Pacífico se estrena con la adhesión de Costa Rica y pronto Panamá y Guatemala pretenden unirse. En caso inverso, el “Mercosur Ampliado” pasa por el posible ingreso de Bolivia y Ecuador y la todavía pendiente ratificación del senado paraguayo para formalizar la entrada de Venezuela. En ambos espacios se ha logrado eliminar las visas entre ciudadanos de sus países, acordar el establecimiento de algunas embajadas conjuntas y crear fondos para apoyar proyectos relacionados con infraestructura, competitividad, ciencia y tecnología, entre otros.

Inclusive, un proyecto que ha atraído la mirada dentro de la Alianza del Pacífico es la necesidad de reforzar el  Mercado Integrado Latinoamericano, el MILA que viene funcionando desde el 2009, en aras de reunir a las bolsas de valores de Chile, Colombia y Perú, quizás un proyecto que busque su ampliación hacia México. Se trata de la primera iniciativa de integración bursátil trasnacional que se sustenta en las fortalezas del sector minero en Perú, el sector energético en Colombia y el financiero en Chile con emisiones bursátiles de 556 compañías y erigiéndose como el segundo mercado de capitalización bursátil de Latinoamérica con 712.5 billones de dólares, según datos de su página web.

Los mandatarios de México, Colombia, Chile y Perú reunidos en la Cumbre de la Alianza del Pacífico. FUENTE: El Economista.

Si bien la joven Alianza del Pacífico está delineando una estrategia audaz para conquistar y seducir a los mercados internacionales y sobre todo los asiáticos, el Mercosur se torna lento debido a los conflictos políticos que enfrenta, restándole flexibilidad y mayor capacidad de respuesta a diferencia de los países del Pacífico. Las disputadas elecciones en Venezuela de abril del 2013, tras la muerte del ex comandante Hugo Chávez no fueron una buena noticia para el Mercosur. Nicolás Maduro se estrenó como un presidente cuestionado, bajo un país polarizado y dividido debido al estrecho y muy incómodo margen de diferencia que encogió su credibilidad como máximo líder de la revolución bolivariana. No perdamos de vista que la oposición sigue apelando a la solidaridad de los pueblos de América Latina y denunciando la violación a la Carta Democrática Interamericana de la OEA.

Justamente Venezuela en medio de la convulsión post-electoral se apresta a recibir la Presidencia Pro Témpore del mercado común en este julio próximo.  Un hecho que viene a complicar el panorama político en el Mercosur, además de las relaciones tan convulsas entre Venezuela y Paraguay. Para el país guaraní, la presidencia rotativa de Venezuela es un cargo desconocido, toda vez que su Cámara Alta no ha ratificado el ingreso de Venezuela al modelo de integración.

PARAGUAY Y VENEZUELA ¿LA JAQUECA DEL MERCOSUR?

La postergación de la Cumbre del Mercosur prevista para el 28 de junio en Montevideo es una muestra más de los embates políticos que no dejan avanzar el espíritu integracionista de sus economías. Bajo un clima de tensión entre los países se ha desatado una batalla mayor que está relacionada con dos factores: el pendiente reingreso de Paraguay al Mercosur y la adhesión legal de Venezuela a este modelo de integración que está condicionado a la aprobación senatorial por parte de Paraguay, pues si bien ésta última fue una decisión política, hasta ahora no cuenta con el beneplácito jurídico.

Habría que recordar que Paraguay fue aislado temporalmente de la Unasur y Mercosur por la controvertida destitución del expresidente Fernando Lugo en junio del 2012. Siendo un país convulsionado por la inestabilidad política, golpes de estados y luchas enconadas entre grupos e intereses. El país guaraní enfrentó una crisis política mayor cuando la maquinaria más conservadora del poder en conjunto con los poderes fácticos le arrebataron la silla presidencial al exobispo mediante un “golpe parlamentario exprés” que no contó con el debido proceso. Un gesto que levantó suspicacia en la comunidad internacional y fuertes divisores regionales que pronto sellaron el aislamiento del país guaraní y de su presidente impuesto Federico Franco.

El problema entre Paraguay y Venezuela deviene de diferencias políticas e ideológicas de tiempo atrás. El extinto comandante Hugo Chávez vio con muy malos ojos la destitución de Fernando Lugo, que luego vino seguida del ingreso de Venezuela al Mercosur, un hecho que levantó la furia del gobierno paraguayo. Las diferencias internas entre ambos países han ido escalando. Por un lado, el reingreso de Paraguay al Mercosur que estaba condicionado a la celebración de elecciones democráticas no se ha podido materializar hasta que el nuevo presidente Horacio Cartes asuma su cargo hasta el 15 de agosto.

Horacio Cartes, nuevo presidente de Paraguay. FUENTE: La Vanguardia.

Esta complicada situación nos deja entrever porqué la Cumbre del Mercosur pactada para junio fue postergada, una señal inequívoca de la necesidad de ganar tiempo y suavizar los divisores entre Paraguay y Venezuela. Quizás, Brasil en su papel de poder hegemónico e interlocutor pueda ser el único actor capaz de mediar la situación entre ambos países. La prensa ha señalado que Itamaraty ha condicionado el regreso del país guaraní al Mercosur; si éste no admite a Venezuela en el grupo. No olvidemos la serie de fricciones durante el 2012, los retiros de sus respectivos embajadores y la suspensión del envío de petróleo venezolano a Paraguay.

Al parecer el reingreso de Paraguay al Mercosur será un tema resuelto en la próxima Cumbre pues se espera levantar de manera automática la sanción al país guaraní y que los mandatarios del Mercosur acompañen a Horacio Cartes en su toma de posesión el 15 de agosto. Sin embargo, el escollo mayor se encuentra en la ratificación senatorial pendiente por parte de Paraguay para el ingreso de Caracas, continúan las enormes reticencias del Partido Colorado, quien estrenará una nueva legislatura este 1º de julio con 19 bancas de los 45 escaños del Senado.

LA CANDIDATURA FALLIDA DE MÉXICO ANTE LA OMC. PARTE I.

Mantener la presencia de México en organismos regionales e internacionales y favorecer postulaciones y candidaturas para conquistar nuevos espacios en la toma de decisiones ha sido una aspiración perseguida por la Cancillería y la política exterior de México. En este rubro, las noticias no son alentadoras. Nuestro país ha perdido espacios de primera importancia en la escena internacional, perdimos el puesto a la OEA con Luis Ernesto Derbez, el FMI con Agustín Carstens, la OMS con Julio Frenk y la Organización Panamericana de la Salud con Jaime Sepúlveda. Ahora una nueva candidatura fallida, la de Herminio Blanco para la OMC.

Herminio Blanco, candidato de México a la Dirección General de la OMC. Entre los puestos que ha ocupado se encuentran: Jefe negociador del TLCAN, Jefe negociador de México en la Ronda Uruguay, además de Secretario de Comercio y Fomento Industrial durante el sexenio de Ernesto Zedillo. Fuente: El Economista.

Si bien las designaciones de José Ángel Gurría en la OCDE y la de Bernardo Sepúlveda a la CIJ, nos dan un soporte que ha venido acompañado de la membresía que logramos en el Consejo de Seguridad de la ONU como miembros no permanentes, los mexicanos estamos obligados a hacer una lectura crítica para desmenuzar los factores que sellaron la victoria de Brasil y la derrota de México. Si utilizamos la vara del libre comercio resulta contradictorio que Roberto Azevedo se haya erigido en el nuevo sucesor del francés Pascal Lamy. Mientras que México tiene firmado una docena de acuerdos de libre comercio con 44 países y ha puesto en práctica una política aperturista e integracionista, Brasil ha sido portador de un apego proteccionista que no lo hacen presentar sus mejores cartas credenciales para dirigir la organización que vela por la apertura del comercio.

Roberto Azevedo, el recién electo Director General de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Entre los puestos que ha ocupado en el Ministerio de Exteriores de Brasil se encuentran: Subjefe del Gabinete de Asuntos Económicos,  Jefe de la Unidad de Solución de Controversias, Director del Departamento de Asuntos Económicos y Viceministro de Asuntos Económicos y Tecnológicos. Desde 2008, se desenvolvió como representante de Brasil en Ginebra ante varias instituciones internacionales, incluyendo la OMC. Fuente: Glovovisión

El reclamo que la UE y otros países avanzados le han hecho al gigante sudamericano ha sido emblemático, justamente cuando la eurozona busca estimular su comercio exterior para superar la recesión económica y paliar los preocupantes niveles de desempleo. Brasil -la sexta economía mundial-, ha aumentado los aranceles sobre miles de productos importados para proteger su industria nacional, un país que no actúa en soledad y que se ve acompañado de la tendencia de cerrar mercados y erigir murallas para restringir el comercio tal y como lo han venido haciendo el Mercosur y los otros países BRICS. Un fuerte oleaje proteccionista que nos recuerda las consecuencias dilatorias para salir de la crisis, al haber aplicado la Ley Smooth-Hawley en la década de 1930, en la cual EE.UU. incrementó sus aranceles en 50% y acarreó un efecto contagio en otros países del mundo.

Fuente: CNNExpansión

Brasil y México se han insertado de manera disonante en el proceso globalizador. Rivalidad, competencia y al mismo tiempo cooperación forman parte de la ecuación bilateral que nos hace disputar la hegemonía por América Latina. Siendo dos países alejados culturalmente y con historias distintas, también hemos conceptualizado de manera divergente la política exterior y las apuestas comerciales que han emanado del bloque geopolítico al que se pertenece. Brasil concentra su atención en el Mercosur y México ha labrado su alianza económica con América del Norte, a través del TLCAN.

La competencia entre Herminio Blanco de México y Roberto Azevedo de Brasil pusieron sobre la mesa el duelo disputado entre los dos gigantes de América Latina. Una relación conflictiva y recelosa que también se ha podido expresar con la falta de voluntades y consensos para avanzar en un Acuerdo Económico de Asociación Estratégica entre ambos países. Una discusión que ha despertado dudas y una oposición abierta de las cúpulas empresariales brasileña y mexicana.

Para conocer más sobre este tema, te invito a ver Vértice Internacional el próximo martes 21 de mayo a las 21 hrs. por el Canal del Congreso