LA PARTIDA DE HUGO CHÁVEZ


El deceso del general Hugo Chávez ha conmocionado al mundo en su totalidad, al ser uno de los líderes más controversiales de los primeros años del siglo XXI. No obstante, su esperado fallecimiento y la necesidad de abrir un proceso electoral ponen al descubierto la gran inestabilidad política que se avecina, sobre todo porque deja a un país profundamente dividido y fraccionado, al que le costará mucho trabajo amoldarse hacia la transición ante el presidente todopoderoso que concentraba los hilos mayúsculos del poder: el ejército, la Asamblea Nacional, el poder judicial, los medios de comunicación y los recursos públicos. Una transición no preparada, entremezclada con su enfermedad que fue tratada como un secreto de Estado.

Nicolás Maduro, Vicepresidente de Venezuela, anuncia la muerte de Chávez el 5 de marzo de 2013.

Fuente: BBCMundo, canal de Youtube

Fue a inicios de junio de 2011 cuando los venezolanos y la comunidad internacional comenzaron a sospechar acerca del estado de salud del mandatario debido a una operación en el área pélvica realizada en Cuba. Días después, una declaratoria del gobierno venezolano canceló la Cumbre de la CELAC, poniendo en entredicho la capacidad de Chávez para poder presentarse en público y su propio capital político. Sin embargo, fue a finales de ese mes cuando el ahora extinto jefe de Estado informó públicamente que le habían extirpado un tumor cancerígeno y que sería sometido a un tratamiento contra el cáncer que le aquejaba.

La Cumbre de la CELAC, celebrada en Caracas a inicios de diciembre de 2011, vino acompañada del anuncio del propio Chávez de “haber vencido la enfermedad” y un subsecuente viaje oficial a Uruguay pareció confirmar lo anterior. No obstante, una operación exprés en la Habana corroboró que la enfermedad del mandatario continuaba avanzando. A la par de ello, su campaña para reelegirse por un cuarto mandato iniciaba mientras se denotaba un líder que parecía no tener la misma vitalidad que en campañas anteriores. Finalmente, un redoblado esfuerzo hacia septiembre pudo asegurarle su ratificación como Presidente de Venezuela.

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Hugo Chávez con Cristina Fernández en 2011 durante la cumbre de la CELAC en Caracas, Venezuela.
Fuente: Diario El Mundo

En noviembre del año pasado Chávez pidió licencia por escrito a la Asamblea Nacional de Venezuela para ausentarse del país y reiniciar su tratamiento médico en Cuba. Fue justo ahí donde comenzaron las incógnitas que rodean las verdaderas causas de su muerte, pues la imposibilidad de presentarse el 10 de enero a protestar el cargo y las constantes declaraciones del vicepresidente Maduro acerca de la mejoría de su estado de salud no parecían levantar los ánimos del pueblo venezolano. Posteriormente, casi dos meses después del inicio de su cuarto mandato, el general “bolivariano” perdió la batalla final en contra de la enfermedad que le afligía desde 2011.

Resulta increíble que, incluso ahora que Chávez ha muerto, aún no se ha presentado un reporte médico acerca del tratamiento que recibió en Cuba. Es decir, todavía después de haber fallecido, la salud del líder bolivariano se sigue manejando como un secreto custodiado por las altas esferas del partido político oficialista. Sin embargo, una parte de la  opinión pública sigue cuestionando la veracidad de estos eventos y las declaraciones y fotos de Chávez. ¿Será que este asunto resulte ser un problema futuro para los líderes de la revolución bolivariana? ¿Podrá la oposición venezolana aprovechar una posible ruptura entre los herederos políticos de Chávez para poder ganar cotos de poder dentro de la política interna del país sudamericano?

 

LA AGENDA PENDIENTE EN VENEZUELA

Venezuela se caracteriza por tener una historia de tradición democrática muy importante en América Latina, encarnada principalmente en la figura de Rómulo Betancourt, a quien se le considera el artífice de la consolidación democrática. Sin embargo, la democracia ha sufrido varios reveses, encontrado lugar destacado cuando se dio la intentona golpista de Hugo Chávez en 1992, el líder que más adelante se convirtió en presidente una y otra vez, gracias a la figura de la reelección indefinida. Sin embargo, en sus 14 años de gestión, su enemigo más acérrimo no provino de EE.UU. o del mundo occidental, sino de su precario estado de salud, a consecuencia del cáncer que terminó con su vida.

Esta es la última imagen que se tiene del presidente Chávez con vida. Fue difundida el mes pasado.Fuente: The Associated Press

Esta es la última imagen que se tiene del presidente Chávez con vida. Fue difundida el mes pasado.
Fuente: The Associated Press

Una nueva página se escribe en Venezuela con la muerte de Hugo Chávez y la serie de frentes abiertos que deja en el panorama nacional. Una sociedad quebrantada por el luto y el dolor que tendrá que enfrentar la divisa de la profunda incertidumbre política pero también los dolores de cabeza económicos y en materia de seguridad. El liderazgo mesiánico de Venezuela no logró superar la crisis del desempleo, el desabastecimiento de alimentos, el déficit en materia de vivienda, el racionamiento eléctrico y de gasolina, así como la hiperinflación que llega al 25% y la reciente devaluación de la moneda que hoy enfrenta sus peores momentos con el 45% de depreciación.

Las fortalezas de su gestión basadas en la centralidad de la agenda social –sus misiones bolivarianas- y en la comunicación directa con los pobres no pudieron esquivar la violencia y los crecientes índices de criminalidad que colocan a Venezuela entre los diez países más violentos del mundo, una de los mensajes clave de la oposición. No obstante, sus críticos han resaltado la “revolución hueca de Chávez” que se confronta con la democracia, el estado de derecho, la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos, todos ellos gestos que se acompañaron de expropiaciones, controles económicos y burocracia en expansión que cultivaron los abusos del poder. No en balde se habla en Venezuela de una administración basada en la falta de meritocracia, funcional sobre todo a los criterios de lealtad y disciplina.

El presidente Enrique Peña Nieto, recibido con honores de Estado, en su arribo a Caracas para asistir a el funeral de Hugo Chávez.

El presidente Enrique Peña Nieto, recibido con honores de Estado, en su arribo a Caracas para asistir a el funeral de Hugo Chávez.
Fuente: Presidencia de la República

Por el momento, la centralidad reside en el rubro de la política y en la necesidad de convocar a nuevas elecciones, después de aquellas celebradas el 7 de octubre en el que resultó victorioso Hugo Chávez, pero quien no pudo juramentar su cargo por razones de salud.

¿Cómo se moverán las fichas dentro del oficialismo? ¿Ganará Nicolás Maduro la jugada y terminará por procesar sus diferencias con Diosdado Cabello, el presidente de la Asamblea Nacional, quien es más cercano a la élite militar pero más lejano de los hermanos Castro? ¿Podrá sobrevivir el proyecto chavista sin su líder innato o viene la desbandada por el poder que terminará por hacer reversible la revolución bolivariana? Preguntas que solo el tiempo podrá responder.

LOS FRENTES EXTERNOS DE VENEZUELA 

Después de la muerte de Hugo Chávez el oficialismo hará todo lo posible para exprimirle rentabilidad política a este momento de dolor y de incertidumbre en el país. Una de sus primeras estrategias será tratar a Chávez como figura mítica y casi mesiánica, una leyenda que deberá estar presente para seguir despertando votos y simpatías en aras de aceitar la maquinaria chavista.

“Irán ha perdido un amigo revolucionario, un líder” fueron las declaraciones del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, al arribar a Venezula para el funeral de Estado de Hugo Chávez. 

Fuente: YouTube

A los venezolanos, envueltos en una capa de desconcierto, también se le suman los países del ALBA (el proyecto geopolítico que confeccionó el presidente sudamericano alrededor del poder magnético del petróleo para financiar políticas públicas acordes con el socialismo bolivariano del siglo XXI y de izquierda radical) que ya temían la ausencia de Chávez por su estado de salud. Países como Cuba, Bolivia, Nicaragua y Ecuador que pronto se apuntaron en la lista para recibir subvenciones, prebendas y privilegios, gracias a los altos precios internacionales del petróleo, mientras que los venezolanos veían cómo se malgastaba la renta petrolera fuera de sus fronteras.

La mayor codependencia entre los países del ALBA la desarrolló la formula Venezuela-Cuba o la dupla Castro-Chávez que tejió una extensa red de vínculos económicos, comerciales y de cooperación en muy variados rubros, mismos que han permitido alargar y mantener la dictadura castrista. La figura paterna que encontró Chávez en Fidel Castro le permitió subvencionar a la isla por muchos años encontrando fusiones en el plano ideológico, utilizando la referencia antiimperialista y revolucionaria para seguir desafiando a EE.UU. Sin embargo, la ausencia de Chávez también abre un nuevo capítulo para Cuba, esta vez no tan esperanzador, quizás estén recordando los tiempos difíciles que se les propinó con el abandono soviético.

Por lo menos 33 jefes de Estado y de Gobierno de África, Asia, América Latina asisten el día de hoy a los funerales de Hugo Chávez.En la foto: la presidenta de Argentina, Cristina Fernández; el presidente de Uruguay José Mujica y el presidente Evo Morales, de Bolivia, ante el ataúd del bolivariano.Fuente: Animal Político

Por lo menos 33 jefes de Estado y de Gobierno de África, Asia, América Latina asisten el día de hoy a los funerales de Hugo Chávez.
En la foto: la presidenta de Argentina, Cristina Fernández; el presidente de Uruguay José Mujica y el presidente Evo Morales, de Bolivia, ante el ataúd del bolivariano.
Fuente: Animal Político

Como artífice de la revolución continental Hugo Chávez fue arquitecto de una gran institucionalidad bolivariana. Además de haber liderado el ALBA, creó bajo su influencia la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) sin la participación de EE.UU. y Canadá, e iniciativas innovadoras como Petrocaribe. Dentro de su activismo exterior, logró insertar a Venezuela en el Mercosur, un intento que finalmente cuajó cuando se produjo la desbancada presidencial de Fernando Lugo en Paraguay. Por si fuera poco, el mandamás sudamericano fungió, junto con los Castro, como el mediador de la paz entre las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos en Colombia, todo un armazón que también se sustentó en el rearme de Venezuela y la creciente espiral armamentista en la región.

En este contexto habría que preguntarse sobre quién tomará el liderazgo de los países del ALBA. Rafael Correa en Ecuador a través de su cruzada diplomática y su reciente reelección tan cómoda nos ha dejado en claro que busca subirse al ruedo bolivariano. Sin embargo, Ecuador no es Venezuela y no tiene la capacidad financiera para costear dicho proyecto trasnacional. Tal vez Brasil sería el único actor capaz de llevar a buen puerto dicha encomienda, aunque abriga un armazón ideológico distinto al proyecto de la izquierda radical en América Latina.

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