MÉXICO: LOS ÉXITOS DEL TLCAN


A la luz del 20 aniversario de la entrada en vigor del TLCAN resulta necesario revisar los resultados, límites y las opciones de futuro que le aguardan a este tratado que fue la piedra angular del proyecto modernizador y transformador de la economía mexicana. Un proyecto que no se puede entender si no lo anclamos dentro de la revolución salinista y neoliberal que buscó dar respuesta a la crisis de 1982 y  a la “década perdida” que se inauguraba en nuestro país y en los países latinoamericanos. El paso de un modelo de crecimiento económico basado en la sustitución de importaciones a otro de promoción de exportaciones encontró en el TLCAN su experimento ejemplar.

Autoridades de México, Canadá y EUA en la firma del TLCAN. FUENTE: El Economista

La internacionalización de la industria mexicana también estuvo anclada a otros cambios en el escenario mundial. El proceso globalización económica apuntaba la necesidad de agruparse en bloques regionales o suprarregionales para asumir un mayor poder de mercado y evitar el aislacionismo. De esta manera el área de libre comercio de América del Norte buscaba aprovechar las ventajas comparativas de cada país, incrementar la competitividad de las plantas productivas y aumentar los flujos de inversión extranjera (IED) con el objeto de generar empleos y elevar la calidad de vida de los ciudadanos.

FUENTE: Capital.com.pa

¿Cuáles han sido los éxitos del TLCAN o del NAFTA (por sus siglas en inglés) a dos décadas de haberse puesto en práctica? Estas son las cifras oficiales que sintetizas sus grandes bondades: el comercio de mercancías entre los socios se ha más que triplicado, alcanzando 946.1 mil millones de dólares en 2008 y durante este mismo período, el comercio entre México y EE.UU. se ha cuadruplicado. Por otro lado, México se convirtió en uno de los mayores receptores de inversión extranjera directa (IED) al recibir más de 156,000 millones de dólares procedentes de los países socios entre años de 1993 y 2008. En otras palabras, el tamaño de la economía de América del Norte se ha duplicado y el valor del intercambio diario es de 2.6 mil millones de dólares, lo que equivale a 108 millones de dólares por hora.

Con este tratado trilateral México ha visto dinamizar el sector electrónico, textil y de confección y otros relacionados con alimentos y bebidas. Sin embargo, la industria automotriz quizás sea el rubro más emblemático y el que mayores beneficios ha drenado a partir de la experiencia del TLCAN, colocándola como una de las industrias más competitivas del mundo, a la par de China, India, Corea del Sur y Brasil. No hay que olvidar que los automóviles son el principal producto manufacturero de exportación del país junto con las autopartes y motores y que las exportaciones mexicanas han dado lugar a una de las cadenas de valor más importantes de México, cuya contribución es innegable al PIB y empleo. Asimismo y en el decir del Dr. Herminio Blanco la plataforma del tratado ha sido sumamente beneficiosa ¿Qué hubiéramos hecho en México sin el TLCAN y con la entrada de China a la OMC?

FUENTE: Jornada.unam.mx

El TLCAN viene a formalizar la profunda integración que México sostenía con EE.UU. La frontera más grande, nuestro principal socio comercial y la primera diáspora de mexicanos en el mundo, sin duda la relación más importante de México. Al parecer todo apunta a que existe una primera etapa exitosa del TLCAN que quizás se haya nublado con los ataques terroristas del 2001 en EE.UU., cuando se privilegió el enfoque de seguridad en detrimento del económico y de competitividad. Las cifras son claras, desde su puesta en marcha hasta el 2001, México consigue un mejor posicionamiento internacional como país exportador, receptor de IED y mejor ranking en la economía mundial ¿Y después de esto qué sucedió?

MÉXICO: LOS LÍMITES DEL TLCAN

Mirar a EE.UU. como oportunidad y no como amenaza fue un punto que se transó con la firma del TLCAN y que reviró parte de nuestro fuerte legado cultural. Bajo los determinantes geopolíticos es que el TLCAN logró drenar una serie de éxitos que bajo el desarrollo de sus limitantes estuvieron lejos de cumplir con su cometido principal: generar un crecimiento económico sólido y dinámico, crear empleos formales y frenar los patrones históricos de migración. A 20 años de su entrada en vigor, se ha demostrado que el tratado contribuyó poco al crecimiento económico, generó empleos no necesariamente bien remunerados y que no detuvo el flujo de inmigrantes mexicanos hacia EE.UU.

El proyecto modernizador más importante del México contemporáneo no se vio acompañado de una política pública que impulsará la agenda de competitividad nacional para fomentar el desarrollo industrial y apoyar las variadas cadenas del comercio exterior. Las cuentas alegres de las finanzas públicas no han sido suficientes para añadir valor, generar mayor riqueza y detonar un crecimiento económico más esperanzador y ambicioso. Pruebas de esta negativa situación son la caída de México como potencia económica, como destino de IED y país exportador (en el 2001 éramos la potencia exportadora número 12 y hoy estamos en el lugar 16), así como hemos atestiguado la pérdida de escalones en el ranking mundial de la competitividad, tal y como lo atestigua el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial.

FUENTE: latierraesflat.files.wordpress.com

Las grietas del TLCAN se palpan en la falta de una política industrial para apoyar la planta productiva nacional y poder instrumentar una serie de medidas de fomento a las exportaciones y al mercado interno. La desgravación unilateral y tan rápida de la economía expusieron nuestras debilidades ante la competencia desleal de productos y la generación de cadenas de valor hacia proveedores locales en aras de sustituir importaciones de insumos quedaron sin rumbo. En ese sentido, los resultados del TLCAN han sido limitados. No todo se resuelve con el dinamismo comercial ni con el alza de las exportaciones. Las desigualdades entre el Norte y el Sur de México se han exacerbado,  seguimos adelante con la concentración de la riqueza, la injusta distribución del ingreso, así como tenemos un sector agropecuario muy golpeado por la apertura irrestricta que no tuvo como factor de contrapeso la paridad de condiciones con EE.UU., además tampoco logramos disminuir las asimetrías que se transan en el nivel de desarrollo entre ambos países.

Bajo estas circunstancias ha sido muy sintomático el posicionamiento reciente que han tomado las cúpulas empresariales. La fatiga para firmar más TLCs y la cuasi moratoria hasta no materializar los beneficios de contar con una red de 12 TLCs con 44 países ha sido evidente. No olvidemos el rechazo a la firma del Acuerdo Económico de Asociación Estratégica entre México y Brasil que despertó dudas y obstinadas oposiciones por parte de nuestro empresariado, quienes denuncian o en su caso admiran los enormes candados que Brasil le impone a su mercado interno en aras de proteger su industria. En realidad parece contradictorio que México haya atestiguado un fuerte proceso de desindustrialización en los últimos años y ahora organismos como la CEPAL estén comprometidos para trabajar en un nuevo ciclo orientado a la reindustrialización de América Latina.

FUENTE: Consulmex.sre.gob

Dentro de este panorama hay otro hecho que no podemos evadir, el estallido del movimiento zapatista que irrumpió durante el mismo día de entrada en vigor del TLCAN. Esto no fue un acto coincidente. A la sombra del México global y moderno, del México que ingresaba al club de países más ricos del mundo con la OCDE y que formalizaba un TLC con la primer potencia del mundo, esta insurrección armada vino a desmitificar el proyecto salinista y neoliberal y a recordarnos los “otros Méxicos” los de la injusticia, pobreza y desigualdad.

LA CRISIS TRILATERAL DE AMÉRICA DEL NORTE

En este vigésimo aniversario de entrada en vigor del TLCAN quedan muchas preguntas abiertas ¿Cómo está funcionando la comunidad de América del Norte? ¿Tenemos aspiraciones de expandir la relación trilateral?  ¿Contamos con las voluntades políticas para lograrlo? Resulta evidente que una asociación más sólida requiere disuadir las tentaciones de actuar de manera unilateral y construir un “trilateralismo” mediante una mayor cooperación y compromiso entre México-EE.UU., y Canadá.

FUENTE: 24 Horas

Una manera de fortalecer la comunidad de América del Norte señalan los expertos de esta región del mundo es incentivar las relaciones México-Canadá, el eslabón más débil del trilateralismo que nos ha hecho descuidar la relación bilateral en aras de privilegiar los lazos con la todavía potencia mundial. México y Canadá siempre se han mostrado más preocupados de atender su relación con EE.UU. y han descuidado la tarea de la integración potencial entre sus dos economías que a todas luces resultan complementarias.

Hay varios asuntos pendientes que tiene que resolver la comunidad de América del Norte en relación al TLCAN. La primera pregunta a la que nos enfrentamos es si este tratado de libre comercio será el principio o el fin del proyecto económico trilateral, porque hay varios retrocesos que debemos encarar. En primera instancia la pérdida de competitividad frente a otros bloques económicos regionales que se tientan en una menor participación en el PIB global que ha pasado del 34.94% al 26.02% entre el periodo del 2000 y 2012. En el mismo lapso de tiempo su participación en la exportación mundial de bienes cayó del 18.99% a sólo 12.95% y en la captación de flujos de inversión extranjera directa el descenso fue de 28.47% a sólo 16.71%, todos ellos datos que maneja Arnulfo Gómez, asesor del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior.

Tenemos que reconocer que estos dos elementos (el aumento del comercio exterior y la inversión foránea) no han sido suficientes para lograr darle al país el crecimiento y la generación de empleos que requiere”, dijo Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, quien consideró que la apertura debió ir acompañada de reformas que mejoraran la competitividad. – El Econ0mista

¿Hay planes para revitalizar y actualizar el TLCAN a 20 años de su entrada en vigor? ¿Qué efectos tendrá en el TLCAN otros tratados de nueva generación como el Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversión que ya se negocia entre Washington y Bruselas o el mismo Acuerdo de Asociación Transpacífico en el que participan EE.UU. México y Canadá? Son preguntas técnicas y difíciles de contestar pero hay otras cuestionamientos más básicos que hoy se hacen la mayoría de los mexicanos. ¿Para qué han servido tantos acuerdos de libre comercio? ¿Se han drenado los beneficios hasta las pirámides más bajas de los estratos sociales?

@RinaMussali

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