LAS ELECCIONES EN FRANCIA Y EL REGRESO DE LOS SOCIALISTAS, mayo de 2012

El momento de la verdad llegó a Francia en la primavera 2012, cuando se celebraron las elecciones presidenciales programadas en dos vueltas: la primera el 22 de abril y la segunda el 6 de mayo. La carrera hacia el Elíseo estuvo nutrida de una decena de candidatos que se disputaron en medio de la crisis económica europea, los planes de austeridad, las reformas estructurales, el alto nivel del desempleo y cifras récord en materia de abstencionismo. Como lo predecían la mayoría de las encuestadoras, hubo un voto dividido el 22 de abril. Algunos sondeos colocaban a Sarkozy con una ligera ventaja en la primera ronda pero le daban la victoria final a Francois Hollande, el candidato socialista que finalmente tomó posesión como el vigesimocuarto presidente de Francia el 15 de mayo.

Resultados de las elecciones en Francia.</p><br /><br /><br /><p>Fuente: El País

Resultados de las elecciones en Francia.
Fuente: El País

François Hollande, el relevo del Partido Socialista que supo capitalizar el vacío de poder que dejo Dominique Strauss-Kahn, el ex Director del FMI y quien fuera el gran favorito para arrebatarle la corona a Sarkozy, no terminó por seducir del todo al electorado francés, dando como resultado a una segunda vuelta reñida. Aún cuando las encuestas lo favorecían, su personalidad gris y de poco realce que contrasta con la figura del “hombre fuerte de Francia” lo obligan a reivindicar el legado de Miterrand, la última carta de juego para despuntarse de su rival. Reformar el sistema bancario francés, aumentar los impuestos para los más ricos, luchar contra la especulación financiera y distribuir de manera más equitativa la riqueza, fueron algunas de las ofertas claves de su campaña.

Nicolás Sarkozy, el Presidente que logró preservar a los bancos galos de la bancarrota durante el 2008, a costa del crecimiento anémico en Francia y de un alto desconcierto social, impulsó durante los últimos meses de su mandato un paquete de reformas económicas que incluyeron el aumento del IVA, una reforma a la edad de jubilación y la aplicación de una tasa impositiva a las transacciones financieras, medidas que cohabitan con un mayor nacionalismo comercial, como la propuesta de introducir el Buy European Act. Fueron los candidatos anti-sistema como Marine Le Pen, la Presidenta del ultraderechista Frente Nacional Francés y Jean Luc-Mélechon, de la izquierda radical, quienes capitalizaron el voto del descontento, de los inconformes y víctimas de la crisis, desencantados de los partidos tradicionales.

Después de la tragedia de Toulouse, una de las crisis terroristas más graves de las últimas décadas en Francia nuevos temas saltaron en la agenda electoral. El tema económico fue desbancado por el tema de la seguridad y del terrorismo islamista, quizás la oportunidad que estaba esperando Sarkozy para despegarse del casi empate técnico que lo encadena a Hollandeen una primera vuelta. Si bien los ataques terroristas le otorgaron un empujón a Sarkozy, no marcaron la diferencia para ganarle a los socialistas en una segunda ronda, a pesar del ejemplo de lo sucedido en España en 2004, cuando la matemática electoral se volcó con los ataques mortíferos a los trenes de Madrid.

La tragedia de Toulouse ocurrió cuando Mohammed Merah, un fundamentalista islámico, abatiera a 4 civiles y 3 soldados en la escuela judía Ozar Hatorah, además de dejar 5 heridos. Estos hechos le dio a la campaña de Sarkozy un último empujón que no fue suficiente para derrotar a Hollande.</p><br /><p>Fuente: Yahoo News

La tragedia de Toulouse ocurrió cuando Mohammed Merah, un fundamentalista islámico, abatiera a 4 civiles y 3 soldados en la escuela judía Ozar Hatorah, además de dejar 5 heridos. Estos hechos proveyeron de un último empujón a la campaña de Sarkozy que no fue suficiente para derrotar a Hollande.Fuente: Yahoo News 

La jornada electoral en Francia levantó expectativa en toda Europa y sobre todo en la Alemania de Angela Merkel, quien participó en varios mítines electorales del Presidente Sarkozy. La pareja “Merkozy” que jugó un papel pivote para enfrentar la crisis económica en la eurozona, compartía una visión europeísta que marca distancia frente a la socialdemocracia europea. El mismo Hollande, apoya una renegociación del Pacto Fiscal firmado por 25 países de la UE. ¿Es posible que la victoria definitiva de los socialistas en Francia cambie el ciclo político europeo que hasta ahora está volcado hacia la derecha? ¿Nos acercamos a una nueva marea política o falta esperar el dictado de las elecciones en Alemania el 22 de septiembre de 2013?

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ELECCIONES EN YEMEN, febrero de 2012

Hablar de Yemen es hablar de un país que ha sufrido una inestabilidad endémica y prolongada. Sus razones se encuentran en la historia, un país dividido entre el Norte y Sur que no ha podido superar la dura prueba de la reconciliación nacional. El Yemen unificado, que tuvo como artífice al dictador Ali Abdullah Saleh, sigue amenazado por las fuerzas separatistas del Sur, las rebeliones del Norte, la guerra civil y las vulnerabilidades de un Estado que no puede garantizar mínimas condiciones de gobernabilidad. Una multiplicidad de causas lo arrojan como Estado Fallido.

Las elecciones en Yemen se llevaron a cabo el 21 de febrero de 2012Fuente: The Washington Post

Las elecciones en Yemen se llevaron a cabo el 21 de febrero de 2012
Fuente: The Washington Post

La escena política de Yemen pasa por la figura de Saleh, el Presidente omnipresente y todopoderoso que concentró el poder político, económico, militar y social durante 33 años, con base en un precario equilibrio de fuerzas basado en el sistema de partido único personificado por el “Congreso General del Pueblo”, un parlamento bicameral en donde el Presidente elige a los 111 miembros de la Shura o del Consejo Consultivo, así como una oposición fragmentada que abarca desde la coalición de la Hermandad Musulmana (Islah) hasta los partidos socialistas. Toda una formula cobijada por el nepotismo y las redes clientelares.

Subdesarrollo, dependencia y tribalismo han sido características distintivas de la República de Yemen. El juego político y económico se asienta en un hervidero de tribus y enfrentamientos sectarios que se palpan en los clanes, grupos religiosos, insurgencias y facciones militares que se disputan por el poder político y la renta petrolera que va en declive. A la violencia tribal se le suman otros problemas como la corrupción, el desempleo o la pobreza que junto con la escasez de alimentos y desnutrición arrojan al país a una crisis humanitaria.

A raíz de las protestas de la primavera árabe, el Presidente Saleh se vio obligado a dimitir. El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), respaldado por diplomáticos estadounidenses, británicos y por Arabia Saudita y ONU, entre otros, estableció que el Vicepresidente será el único candidato a presentarse en las elecciones del 21 de febrero, quien dirigirá durante dos años el proceso de transición, junto con el líder de la oposición, un acuerdo que despierta el rechazo por la “inmunidad” ofrecida a Saleh y que favorece el descabezamiento de unos cuantos en detrimento del “cambio total” que demandan los manifestantes.

A la situación convulsa en Yemen se agrega la presencia que ha conquistado Al Qaeda. La red terrorista cuenta con una base de operaciones al Sur de Yemen y tiene pretensiones de convertirla en una plataforma de alcance global. Esta organización aprovecha la batalla secesionista del Sur de Yemen, la realidad tribal y la debilidad intrínseca del Estado para hacer avanzar su Yihad Global. No olvidemos que esta red ha sufrido bajas importantes, como la de Anwar al-Awlaki, la cara pública de Al Qaeda en la Península Arábiga que fue abatido por fuerzas de EU en septiembre del 2011.

Países como EE.UU, Arabia Saudita, Irán y Somalia están en la órbita de Yemen. Para la Unión Americana, Little Saddam como se le llamó alguna vez a Saleh, era un aliado clave para frenar el terrorismo yihadista, una relación muy complicada que rondó entre la cooperación y la desconfianza. Por su parte, la influencia saudí en Yemen ha sido fundamental, problemas de frontera común y conflictos con la comunidad shiita no han cancelado los intereses comunes en la lucha antiterrorista y como principal soporte financiero.

ELECCIONES EN COREA DEL SUR, DICIEMBRE 2012

La transición hacia la democracia en Corea del Sur ha sido todo menos un proceso armonioso y terso. Hay toda una historia muy conflictiva que debemos contar, claves que se transan en la evolución de las seis repúblicas que simbolizan las transformaciones más importantes que se han instrumentado a través de las reformas a la Constitución. Estos periodos nos muestran los signos del autoritarismo, la hegemonía militar y la represión. En este año 2012, Corea del Sur enfrentó dos procesos electorales, en abril las elecciones para la Asamblea Nacional y las presidenciales del 19 de diciembre.

Estas elecciones toman un giro decisivo con la candidatura de Park Guen-hye, la hija de Park Chung-hee, el dictador que lideró con mano de hierro a Corea del Sur por 18 largos años hasta su asesinato en 1979. Una figura que sigue levantando ámpulas y renovadas pasiones adentro y afuera, aquel autor de la transformación económica de Corea del Sur, pero que también resultó ser el principal obstáculo para la implementación de la democracia. Ahora la llamada “Tatcher de Corea” quiere convertirse en la primera mujer presidenta bajo el partido Saenuri. ¿Se podrá construir una nueva Corea en manos de Park Guen-hye, a quien se le considera un remanente de la dictadura?

Park Guen-hye en la portada de la revista TIME.
Fuente: TIME

Resulta sorprendente la historia de Corea del Sur, sin duda un caso de éxito extraordinario que se forjó en el siglo XX. De ser un país muy pobre y rural en los años 60, ahora se ubica dentro de las 15 economías más industrializadas del mundo. Hace medio siglo, el PIB de Corea del Sur era equivalente al de Sudán, su impresionante despegue económico lo convirtieron en uno de los principales exportadores de manufacturas a nivel mundial, uno de los “cuatro tigres asiáticos”. Un legado que difícilmente se puede entender sin el papel que jugó su estado autoritario y el apoyo político y financiero que les dio a los grandes conglomerados económicos. 

El caso de Corea del Sur constituye un ejemplo de un régimen esencialmente presidencialista que adopta algunos mecanismos del parlamentarismo. Dentro de las reglas del juego está prohibida la reelección y la segunda vuelta electoral. Se trata de un sistema multipartidista que favorece en la práctica el  bipartidismo. El proceso electoral actual está ensombrecido por los escándalos de corrupción que envuelven al actual presidente Lee Myung-bak, del partido gobernante Saenuri, preferencias que ahora cambian de corriente con la otra facción del partido encabezada por Park Guen-Hye. Un proceso electoral que también nos obliga a monitorear el comportamiento de los grandes conglomerados económicos que pudieran cambiar el rumbo de los comicios.

Fuente: BBC

Uno de los retos que tendrá que enfrentar el próximo presidente de Corea del Sur es cómo sortear los efectos perversos de la crisis económica mundial, tomando en cuenta que su modelo de crecimiento está volcado hacia el exterior con exportaciones que representan alrededor del 40% de su PIB. Muchos se preguntan si es hora de cambiar este modelo económico ante la sequía de recursos en EE.UU. y Europa y la mayor ralentización de China. Por otro lado, no olvidemos el mejor posicionamiento que ha alcanzado Corea del Sur frente a otras economías como Japón y China con la firma del acuerdo comercial con la UE, el más ambicioso acuerdo que el viejo continente hay suscrito con un país asiático.

El fin de la guerra fría no trajo consigo la reunificación de Corea del Norte y Corea del Sur. Una asignatura pendiente que tampoco consiguió Kim Dae Jung, el ex presidente y gran activista de la reconciliación que lo hicieron acreedor del Premio Nobel de Paz. Las relaciones entre Seúl y Pyongyang se volvieron a enfriar debido al programa nuclear norcoreano y la política de endurecimiento que ha practicado el actual presidente Lee Myung-bak. Sin embargo, otros retos claves se abren en materia de política exterior para el próximo presidente: evitar que China imponga su hegemonía política, económica y monetaria en Asia, equilibrando las fuerzas con el coloso de China, tal vez con el apoyo de Washington.